
Ha sido una de las noticias más sorprendentes y menos comentadas de las últimas semanas ya que apenas se ha hablado de ella. Por ello nosotros lo públicamos aquí ya que es de una enorme importancia cultural y política. No sólo porque completa la "biografía" del personaje, sino porque informa, como una sacudida a nuestra tranquila conciencia, sobre unos tiempos convulsos en que los máximos exponentes de la cultura en España eran perseguidos, con terribles campañas mediáticas y actos de violencia y sabotaje, cometidos por las fuerzas retrógradas y sus medios de propaganda, y por tanto debían defenderse. Cualquier parecido con la realidad actual debe ser pura coincidencia... ¿ o no?.
Y es que un libro titulado 'Los años rojos de Luís Buñuel', escrito por Román Gubern, ha puesto al descubierto mucha información sobre el cineasta y ha revelado algo insospechado (para muchos): que Luís Buñuel, posiblemente el más influyente director español del siglo XX, se hizo comunista; y, concretamente, del Partido Comunista de España. Y entró en este partido nada menos que en 1931-1932, año en que el PCE basculaba todavía entre las tésis bolcheviques de 1917 y los pactos con otras fuerzas de izquierda más moderadas (y tildadas de burguesas en los años 20), ante la crecida de un monstruoso fascismo.
Buñuel no rompió --nos informa el libro de Gubern-- con el surrealismo, sinó que fueron éstos quienes lo echaron "por comunista". Sin entrar a considerar el arte de los André Breton y compañía (para mí, válido), la escala de valores de los surrealistas queda retratada por éste revelador libro. No supieron entender una realidad que les superaba. Y no parecía la España Republicana de los años 30, trufada de peligros (y de esperanzas), el mejor lugar para ideologías que tan sólo tenían sentido en los cafés de París y círculos bohemios. Hacía falta algo más.
Los pogromos de la Iglesia, una derecha extrema y un pueblo atrasado exigían sin duda no abandonar el arte, ni la experimentación. Pero sí saber adaptarse al medio y, ante todo, defenderse con garantías, frente a un sinfín de amenazas.
Buñuel siguió experimentando mucho en su "época comunista" del PCE. El reducido grupo surrealista parisino denostó a Buñuel por éste hecho, quitándole el (pretendido) carnet que otorgaban a los miembros de su selecto club. La historia "oficial" echó más leña sobre él, acusándole de ser "hombre de izquierdas" (así lo afirmaría Salvador Dalí, en 1943, adherido ya al franquismo tras su etapa "avida dollars"); tuvo Buñuel en EEUU innumerables problemas y fue objeto de diversas caza de brujas e intromisiones profesionales que acabaron llevándole a México, como Chaplin.
¿Qué debió llevar a Buñuel a militar en el PCE, entre el 31 y el 38? Sin duda, un compromiso moral. Pero qué duda cabe que era "el lugar" en el que había que estar, por la protección política que ofrecía para todos aquellos dispuestos a arriesgar por un mejor mundo, en cualquier campo. Era una formación con enorme prestigio, combativa, dispuesta a echarle un fuerte pulso a la derecha terrateniente, al caciquismo y a la represión contra los obreros, viniera de dónde viniera.
Asomaban Pasionaria y unos cuantos más, que pilotarían el crecimiento de este partido en todos los frentes. Un partido para afrontar el riesgo con visos de éxito; un altavoz internacional en el que Buñuel se apoyó para protegerse y proyectarse en la nueva España que nacía, y sobrevivir incluso a la represión franquista que se cebaba sobre los artistas, antes y durante la guerra (y que culminó, simbólicamente, con el asesinato de Lorca, entre mucha otra gente ilustrada, que pereció bajo las sombras de la más pérfida delación).
La otra historia oficial "escondió" el hecho comunista de Buñuel, forjado ya en París en los días surrealistas. Él mismo, para su propia supervivencia en el "mundo libre" hubo de esconderlo. "Cuando alguien le preguntaba si era comunista siempre contestaba que era un español republicano".
Tal desgraciada clandestinidad, que llevó a Buñuel a camuflarse bajo varias capas, incita también a otra reflexión sobre la limitada libertad ideológica de la que gozamos, de nuevo, a día de hoy...sólo hay que considerar las organizadas campañas actuales contra Cuba y Venezuela en las que todos los medios de información al unisono, como obedeciendo las ordenes de una batuta de director de orquesta, meten en los cerebros de millones de personas la imágen endemoniada del gobierno venezolano o del cubano.... Goobels sonreiría satisfecho.
Una información estupenda que desconocía y que sin duda alguna sigue manteniendo muchísima relación con la sociedad actual. Han pasado muchísimos años y la guerra mediática persiste contra los "rojos". Saludos Orencio.
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