XXXI Marcha a Rota

lunes, 25 de enero de 2010

SALAM MALEKUM, HABIBI

Me miran espectantes, curiosos, distantes, supongo que estarán pensando que quien esta sra. que entra en la clase con aspecto de pija?. El iris de sus ojos negros, salados de mar y arena, se ha oscurecidos a base de sufrimientos. Tienen la profundidad del oceáno que se les quedó en la retina y en las pesadillas de sus solitarias noches de insomnio. Me acerco a ellos cuando les hago una pregunta en ese español que pretendo enseñarles, mi proximidad es consciente, mi mano en su hombro. Mi mirada, intentando acariciar sus ojos, tropieza con la suya y se abrazan. Quiero ser su amiga, no, quiero ser su madre, si pudiera. Noto su angustia vital en mi instinto, su pena. Nacieron en un cayuco y aún no entienden su destino, ni yo tampoco.

La sombra del naufragio en la proa. El crujido de la muerte en la patera, que no solo fue su cuna, fue tambien el ataud de muchos de ellos. Las aves y los peces, que no entienden de fronteras, acompañaron su ruta. El golpe de mar sobre esa cáscara de nuez arrebató a muchos de sus compañeros , que se hicieron delfines. Poco a poco el miedo ahogan sus sueños y sus esperanzas en el océano. Las olas, como los humanos, los traicionan y los matan. En su ácida piel cetrina ó dulce de chocolate, se abren estelas de sed, sangre y muerte. Las mismas que dejaron en el mar.

Son fugitivos del hambre, de la miseria, de la injusticia, del exterminio, del expolio. Carne de éxodo, se encaminan hacia un futuro incierto y escabroso. No encontrarán ninguna Arcadia, se la han prohibido. En el mundo no hay espacio para ellos. Entraran a empujones, por la puerta de servicio, en una sociedad extraña, cuya resistencia política y social los condenara a ser eternamente "ilegales", aunque ellos no quieren serlo. Se pasará por alto que la verdadera ilegalidad, es su miseria, su falta de oportunidades, su inhumano destino.

Para ellos un dia no es la consecución de otro, ellos resurjen de la vida cada mañana, y al atardecer, cuando la noche se cierne sobre su soledad y la oscurece, esperan el veredicto de su supervivencia. Les enloquece pensar en sus madres, muchas de ellas, vendieron sus míseras pertenencias para hacer posible el viaje del hijo hacia su salvación. Hacia la salvación de toda la familia, a quien deben sustentar desde la nada. Nunca llegará la ayuda. Llevan esperando años, 4, 5, 6 años..... desde que emprendieron el camino hasta el norte. Ocultarán su desgracia y su tristeza, y tendrán palabras de esperanza para los suyos, esa misma esperanza que la fuerza de su juventud, mantendrá en un hito, hasta que la fe pierde su compostura y se hace desesperación.

Desde las inacabables distancias del Africa septentrional y meridional, antes de llegar al mar, el desierto se interpone en su camino. Durante días caminan por el Sahara. La canícula de la temperatura diurna (50 º) se hiela al paso de la noche (-20º). Imaginan el camino, inventan los senderos y descubren los atajos. El sacrificio, la sed, las calamidades y el sufrimiento, nada importan mientras que la brújula señale implacable la dirección de la aurora boreal, hacia la tierra prometida. Alli residen la libertad y el trabajo. Mientras tanto, saben que están vivos por que les duele el alma. A algunos tambien les duele el cuerpo y llegan enfermos.

Su equipaje no está en su maleta, está en su corazón y en su mente. Me miran espectantes, curiosos, distantes cuando entro a clase, a enseñarles español. Yo...... solo puedo amarlos. Los amaba antes de conocerlos, los amaré siempre. Lo notan, lo saben, se entregan, y nos fundimos en la lucha y en la ira por su injusta existencia.

Maria José Cuñado.

2 comentarios:

  1. Maravillosas palabras ante la triste situación de esta pobre gente y ante la impotencia de no encontrar una solución al problema, sólo la de endurecer la ley de extranjería. Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Unas palabras llenas de poesía y amor humano. Enhorabuena.

    ResponderEliminar