XXXI Marcha a Rota

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viernes, 23 de marzo de 2012

ALGO SE MUEVE EN FRANCIA



Las últimas noticias en redes sociales parecen anticipar que el candidato del Front De Gauche, (Frente de izquierda), Jean Luc Mélenchon podría situarse en tercer lugar (14%) en intención de voto según las últimas encuestas electorales. Mélenchon superaría así, por primera vez en la campaña electoral a los candidatos del Modem (Centro-derecha), François Bayrou (12%) y del Frente Nacional (Extrema Derecha), Marine Le Pen (13%). Se trata de un hecho histórico para la izquierda francesa, y de un varapalo a aquellas declaraciones del candidato del PS, François Hollande, en las que afirmó que “los comunistas franceses sólo llegaban al 10%”.


Este buen resultado en las encuestas se produce tras la multitudinaria marcha de La Bastilla, celebrada el pasado domingo 18 de marzo en las calles de París, en la que se dieron cita más de 100.000 personas en lo que representó el inicio oficial de campaña del Front de Gauche. También se produce este cambio de tendencia tras los trágicos crímenes de Toulouse, que han conmocionado al país durante los últimos días. Sobre este asunto el candidato del Front De Gauche, Jean Luc Mélenchon ha demostrado una importante altura política, huyendo de sacar tajada del mismo.

Es importante señalar que una fuerza de la izquierda real no se colocaba como tercera fuerza política en Francia desde los años 80, cuando lideraba el PCF el histórico Georges Marchais (impulsor del Eurocomunismo, junto con Santiago Carrillo y el italiano Enrico Berlinguer) posición que desde entonces llevaba ocupando la extrema derecha de Jean Marie Le Pen, padre de la actual candidata del Frente Nacional Marine Le Pen. Le Pen padre llegó incluso a disputar la presidencia de la República a Jacques Chirac (Derecha gaullista) en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en el año 2002.

En el Front de Gauche se reúnen todas las posturas de izquierdas desde las representadas por el Partido Comunista Francés, anticapitalistas, socialdemócratas, ecologistas, etc. La nueva realidad que parecen arrojar las encuestas pueden dar al traste con la estrategia del 'voto útil' promovida por François Hollande y el PS, ya que al pasar el Front de Gauche a la tercera posición, el peligro Le Pen parece empezar a ser neutralizado desde la izquierda.

Así, desde las redes sociales se está pidiendo a los medios de comunicación franceses que se celebre un debate Mélenchon-Sarkozy, ya que, desde el punto de vista de la izquierda real, ese es el verdadero antagonismo en estas elecciones, sobre todo tras las 'conciliadoras' declaraciones del liberal François Hollande ante los magnates de la especulación de la 'City' de Londres.

A la espera de la confirmación de estos buenos resultados pre-electorales para la izquierda real en Francia y para todo el movimiento contestatario de la izquierda real en Europa hay que destacar la inteligente campaña que el Front de Gauche ha llevado a cabo, combinando la comunicación viral con el trabajo a pie de calle. Mezclando la elaboración de ingeniosos y claros vídeos como la serie 'On va leur faire un dessin' con mítines multitudinarios ante obreros, estudiantes, profesionales liberales, pequeños empresarios, inmigrantes, etc. Bajo eln eslogan universal 'L'Humain d'abord', el Front de Gauche recupera los ideales de poner a la humanidad por delante del mercado y de la rentabilidad, un ataque directo al corpus ideológico del capitalismo. En definitiva, una gran noticia para la izquierda francesa y para la resistencia anticapitalista en toda Europa.

lunes, 19 de marzo de 2012

DECENAS DE MILES DE COMUNISTAS TOMARON LA BASTILLA



LUNES, 19 DE MARZO DE 2012

"¡Resistencia, resistencia!", gritaban los militantes del Frente de Izquierda que acudieron a tomar –metafóricamente– la Bastilla, convocados por Jean-Luc Mélenchon. Candidato a la Presidencia de la República en las próximas elecciones de abril-mayo, con un 11% de intención de voto según el último sondeo de Ifop y subiendo, este eurodiputado y ex ministro socialista de Formación Profesional en el gobierno Mitterrand-Jospin de 2000 a 2002, se ha convertido, a los 61 años, en el político que mejor encarna los valores de la izquierda, dura y sin concesiones, dentro del agitado panorama político galo. Por eso quizá, a pesar de la lluvia intermitente, decenas de miles de simpatizantes (120.000, según la organización) realizaron ayer a su lado el recorrido que va de la Plaza de la Nación a la de la Bastilla para conmemorar el aniversario del levantamiento de la Comuna de París en 1871. A cinco semanas exactas de los comicios presidenciales, el acto tuvo más de mitin electoral que de acontecimiento historicista.

"Mélenchon es la esperanza de la verdadera izquierda", proclamada entusiasmado el sindicalista de CGT Pascal Petitpierre. Y la artesana Louise Gayerie añadía: “¿Votar a Hollande en le primer turno? Es imposible hacerlo por alguien que va a la City de Londres a decir que no es peligroso. ¡Nosotros sí que somos peligrosos y queremos ir a por las grandes fortunas!".

En el trayecto hasta llegar a esa Plaza de Bastilla donde hace siglos estuvo radicada la siniestra fortaleza-prisión de la monarquía absolutista de Luis XVI y que hoy sirve como punto de reunión para las concentraciones de la izquierda –desde la celebración de la victoria de Mitterrand en 1981 hasta las últimas quedadas de los indignados–, se mezclaban las banderas rojas con pancartas que rezaban 'Viva la Sexta República'. Esa Sexta República "social, laica y ecológica" es uno de los puntos fuertes del programa electoral del FI, que propone una refundación del estado, limitando los poderes ejecutivos del presidente, recuperando el protagonismo de la Asamblea Nacional y el Senado y prestando un interés prioritario a las iniciativas ciudadanas.

Para Mélenchon, el próximo 22 de abril, fecha de la primera cita con las urnas, debería marcar el comienzo de una "insurrección cívica necesaria para el pueblo". Según un reciente estudio de opinión, dos tercios de sus conciudadanos piensan que el candidato revelación de este sufragio "desea realmente cambiar las cosas", pero un 53% lo considera “algo sectario". Para el ex presidente del ultranacionalista Frente Nacional, Jean-Marie le Pen, Mélenchon es “el único que atrona desde la izquierda, ahora que François Hollande [el aspirante del partido Socialista] se ha vuelto socialdemócrata". Mientras que para la dirigente ecologista Cécile Duflot (EELV), el eurodiputado "hace política con retrovisor: la Bastilla, la Comuna, todo muy nostálgico".

"Vencer a la derecha y cambiar la izquierda para cambiar nuestras vidas", rezaba un cartel colocado en la rue du Faubourg Saint-Antoine. Por el momento, Mélenchon puede estar orgulloso de que Sarkozy haya adoptado, quizá sin saberlo, una de sus ideas de campaña: hacer pagar impuestos a los exiliados fiscales si quieren conservar la nacionalidad. Del mismo modo, critica a Hollande por su proyecto de instaurar un IRPF al 75% para aquellos que ganan más de un millón de euros anuales. Él pondría el listón en 360.000 euros. Pero su mayor enemiga es,claro, Marine Le Pen, a quien define como "semi-demente" y con quien no ha querido medirse en un debate televisivo en France 2.
AFP

viernes, 10 de febrero de 2012

LA LUCHA OFRECE VICTORIAS, LA SUMISIÓN NUNCA


10 de febrero del 2012

La dura, enconada y heróica lucha de las/os trabajadoras/es les ha permitido alcanzar su primera victoria. Han conseguido el pago de sus salarios atrasados. Son ejemplo de lucha y victoria. Lo cual demuestra que si los/as trabajadores/as luchamos por nuestros intereses podremos lograrlo o no, pero lo que sí es seguro es que si no luchamos, si agachamos la cabeza ante los abusos de los empresarios y las arbitrariedades y la represión de quienes les representan, en este caso la empresa Garbialdi y el Ayuntamiento de Alcorcón, nunca lograremos tener la posibilidad de conseguir la victoria y solo quedará lugar para la sumisión y soportar en nuestras carnes todos esos abusos y arbitrariedades. Además no debemos creernos que las mejoras en nuestras condiciones de vida como trabajadores vendrán regaladas por ellos, así nos lo demostraron nuestros padres y abuelos.

Aquí no finaliza su lucha. Siguen sin tener garantizada la forma de conseguir sus medios de vida, el trabajo, con el que dar de comer a sus familias y a sí mismas/os. Todavía está sobre sus cabezas el ERE que acabará con sus trabajos el día 1 de marzo. Por tanto, siguen estando en pie de guerra, continuarán la lucha hasta conseguirlo; y ahí estaremos todos los/as trabajadores/as de Alcorcón apoyándoles en su lucha

Tampoco debemos relajarnos con las victorias porque todo ello nos será arrebatado. Los empresarios y sus representantes en los Gobiernos, del signo que sea, seguirán tratando de arrebatarnos todas las conquistas de las/es trabajadoras/es, como ya lo están haciendo con la nueva Reforma Laboral, por ejemplo. En el marco del capitalismo, su sistema, seguirá siendo así. Solo una sociedad para y por los/as trabajadores/as, la mayoría del pueblo, permitirá sostenerlas y mejorarlas enormemente.

Desde la UJC-Madrid, CJC, PCPE Madrid, la agrupación de Alcorcón del PCE, Izquierda Castellana y el colectivo La Encrucijada, seguiremos aportando todo el apoyo material que esté en nuestras manos a las trabajadoras/es de Garbialdi.

¡¡Hasta la victoria siempre!!

¡¡El único camino es la lucha!!

¡¡Viva la lucha de las/os trabajadoras/es de Garbialdi!!

viernes, 3 de febrero de 2012

LA REALIDAD PARA LOS OBREROS

La Clase Obrera es la que produce todo lo que la sociedad necesita para vivir.

viernes 3 de febrero de 2012.

Para algunos solo existen los jóvenes. O para ser exactos, los jóvenes licenciados. Los sobradamente preparados, la generación más competente de todos los siglos... O incluso siendo más exactos todavía, solo existen los jóvenes, licenciados e hijos de la pequeña burguesía, muy listos y aseados todos, sin duda. Nos los muestran constantemente, ya saben, carrera, máster, dos o tres idiomas, incluso algunos hacen el pino sin mayores problemas. Esta gente que se va a trabajar a Inglaterra, Alemania o Suecia. Emigrantes, claro. Pero no emigrantes a la antigua, de eso nada, lo mismo hasta se ofenden si se lo recuerdas, ellos son emigrantes Very Important Person, de vidas bohemias y cosmopolitas, con sueldos elevados, capaces de cumplir fuera el sueño que su país les niega. Ya perdí la cuenta del número de programas televisivos y reportajes que nos enseñan las mieles de sus vidas. Pero al parecer hay más realidad. O mejor, existe la realidad fuera de esa ficción, la realidad de la mayoría, nuestra realidad.

La realidad es que existen multitud de jóvenes, hombres y mujeres de mediana edad e incluso mayores, que se han quedado en la puñetera calle con o sin preparación. Yo mismo lo he vivido en Irlanda. Mientras malvivía allí me preguntaba dónde carajo estaban esos de Españoles por el mundo, casi todos los que conocí trabajaban de camareros, limpiando hoteles y cocinas, repartiendo propaganda, friendo patatas y pescado... es decir, en los mejores trabajos, usualmente sin contrato.

La mayoría viviendo en casas más frías que una tumba siberiana, aunque los alquileres son de hotel de cinco estrellas. En definitiva, te encuentras a obreros buscándose la vida como pueden, exactamente igual que los repudiados obreros del Vente a Alemania Pepe, de esos que ya no existen ahora que somos todos de clase media. Por cierto, si se fijan cada día estratifican más el concepto clase media, de tanto estirarlo cualquier día les estalla en la cara. Hablan de clase media alta, media y baja. Pero también de clase media-media-alta, media-media-baja, clase media trabajadora... en fin, un derroche de imaginación.

Siguiendo con nuestro tema. Esta situación se agravó con la crisis del capitalismo, como es lógico. Esos que ya no son obreros se quedaron sin sus pequeños salarios, y claro, con el pellejo al aire. Y como la televisión nos dice constantemente que los del Norte de Europa viven muy bien (allí tampoco hay obreros) pues los Pepes del siglo XXI se van para Alemania, Noruega, Suecia, Inglaterra... y encuentran una basura similar que la que dejaron a sus espaldas, incluso a veces peor, pues no pocos carecen del apoyo familiar que sí tenían en su país. Y es así para la mayoría de los obreros y no puede ser de otra forma, pues el capitalismo está hecho a mayor gloria de la burguesía, esos parásitos que viven del esfuerzo y el sufrimiento de los trabajadores.

Así que menos cuentos de gente viviendo a la orilla del Sena en una buhardilla, porque la mayoría son hijos de explotadores. Vean aquí lo que pasa con los hijos de los obreros en la rica y socialdemócrata Noruega:


Cuando regresé de Irlanda me prometí a mí mismo no volver a salir de la Españeta salvo por circunstancias mayores. Para qué. Me van a joder lo mismo en un lugar que en otro, y aquí por lo menos tengo cerca a mis seres queridos. Por otro lado, considero que nuestro deber consiste en quedarnos y hacer la revolución contra nuestros explotadores. Esa es la mejor forma de estar en todos los sitios a la vez. Desde luego que entiendo la motivación de muchos trabajadores cuando deciden irse a probar suerte a otro lugar. Pero por lo que a mí respecta, ya he comprendido que esa suerte es la misma para todos, por algo nuestros amigos barbudos dijeron aquello de "¡proletarios de todos los países, uníos!".

Nota:

Como ya sabréis el dictador en funciones de Italia, Mario Monti, afirma que tener un trabajo fijo es aburrido. Ya sabemos pues lo que hay que hacer con esta gentuza explotadora: ofrecerles variedad. Unos días talando árboles, otros cavando zanjas o picando piedra, en fin, variedad para que no se aburran.

LLAMAMIENTO A LA CLASE OBRERA EUROPEA




Estimados compañeros,

Estamos en un encrucijada. El carácter generalizado y global de la crisis capitalista, los acontecimientos en Grecia así como en todos los países de Europa hacen necesario escuchar con más fuerza que nunca la consigna: ¡Proletarios de todo los países uníos!

Nuevas responsabilidades asume el movimiento popular laboral para el proximo período frente a las evoluciones en UE.

La crisis capitalista se profundiza y los puntos muertos de la gestión del personal político de capital, llevan aún mas intensidad en la ataque a la clase obrera, a su movimiento. Se agrava las competencias interimperialistas entre los gobiernos y partes de la plutocracia. Las nuevas olas de ataques, los nuevos cortes salariales, los nuevos cortes a los derechos y a los subsidios sociales para el pueblo, en nombre de la reducción de los déficit públicos y las deudas, su objetivo es asegurar mano de obra barata y nuevos espacios de acción para los monopolios europeos. Esto lo confirman las medidas adoptadas en todos los países de UE, independientemente si tienen memorandum o no. Esto lo confirma el «Pacto para el euro».

A través de la experiencia de la clase obrera, de las capas populares se muestra el papel de la U.E., como una alianza de lobos y de opresores de la clase obrera y de los pueblos.
Caen los mitos de que la UE, es supuostamente “una unión de solidaridad y refugio de abrigo para los pueblos” como afirmaba la plutocracia y sus defensores. La crisis capitalista en la eurozona se profundiza aún más. La UE se vuelve cada vez más reaccionaria y los trabajadores vivirán en condiciones de pobreza extrema si no se levantan.

Hemos aprendido de nuestra experiencia y realidad actual que tenemos que rechazar las mentiras de la plutocracia y de sus agencias, que dicen que la crisis la han generado los derechos de los trabajadores o la mala gestión. La crisis no es una crisis de deuda.

El tema sobre cual es la causa de la crisis es una cuestión crucial. Porque dependiendo de la causa es la salida. Dicen que la culpa es la mal gestión, los escandalos, el sistema financiero global, los especuladores, los chicos de oro (golden boys), etc. Los liberales, socialdemócratas y los oportunistas intentan la confusión de los trabajadores. La crisis no es un producto de la distorsión del desarrollo capitalista como intentan presentar los imperialistas, los partidos burgueses y algunas direcciones sindicales, sino que es un producto del desarrollo capitalista, es otra crisis del capitalismo. La crisis es una crisis del capitalismo y la han generado la explotación de la fuerza obrera, los inmensos beneficios del gran capital y su acumulación. El capitalismo es un sistema podrido y obsoleto. No se corrige. Mientras exista, siempre llevará a la clase obrera y las capas populares al desempleo, el hambre, la guerra, la explotación y la opresión brutal.

Estamos afrontando un ataque generalizado que está transportando nuestra vida y las condiciones laborales al siglo pasado.

Pero no afecta sólo a la clase obrera de algunos países. Esta tempestad de medidas antipopulares la promueven única y en todo el mundo la U.E., el FMI, el BCE, los gobiernos neoliberales y socialdemocratas, sus grandes coaliciones y las variantes de centro-derecha y centro-izquierda (Alemania, Italia, Grecia). Tales gobiernos que sirven las necesidades actuales del capital cuentan en algunos casos con el apoyo de los nacionalistas (por ejemplo Grecia).

La vida misma, la experiencia muestra claramente que en el marco de la UE, del poder de los monopolios no existe solución a favor del pueblo. Es necesario el derrocamiento del poder de los monopolios. Sin el derrocamiento y la liberación de UE, no puede existir solución a favor del pueblo.

Para el empeoramiento de la vida de la clase obrera en Europa, sobre esta situación, grandes responsabilidades tiene la dirección de la CES- Confederación de Sindicatos Europeos que se muestra que es un agencia burocrática del capital europeo que apoya las estrategias de la Unión Europea. Las responsabilidades que tienen estas fuerzas son grandes porque han desarmado el movimiento popular con la política de la reconciliación, con la política de la colaboración clasista, de la sumisión. Las direcciones sindicales a través del ¨diálogo social¨, apoyan la linea de la competitividad, presentan ilusiones y desorientan la lucha de los trabajadores. Estas direcciones sindicales apoyaron y firmaron las reducciones salariales en nombre de la crisis, están de acuerdo con la línea que dice no importa si se despiden algunos trabajadores para que se salve el resto. Son ellos que dicen ¨SI¨ a la flexibilidad de las relaciones laborales, a la regulación del tiempo laboral, todo en nombre de la contención del desempleo. Cultivan el derrotismo. Las diferentes manifestaciones que utilizan la indignación de las fuerzas populares pero desactivan las disposiciones combativas y son hostiles a la organización clasista no es solución porque intentan de llevar a una lucha sin perspectiva.

Es necesario hoy frente a esta alianza antipopular del capital el despertar de las fuerzas populares laborales, la organización inmediata de su lucha en cada lugar de trabajo, en cada sector, en cada barrio popular laboral. La coordinación a nivel nacional e internacional de formas de lucha más elevadas y expulsar de la clase obrera a los defensores del capital.

La consigna ¨ORGANIZACIÓN – CONTRAATAQUE¨, es hoy día oportuno y necesario y debe convertirse en práctica.

¡Los pueblos no se rinden. Nos levantamos.!

Lo que es necesario hoy es la escalación de la lucha clasista para obteber obstáculos a las peores medidas que vienen, para retrasar las nuevas opciones y preparar el movimiento obrero por el contraataque que debe ser dirigida al derrocamiento del poder de los monopolios, del sistema político burgués.

Los sindicatos deben ser centros de lucha que deben conformar movimientos de resistencia masiva, obstaculización en la implementación de medidas antipopulares.

Reforzamiento de la organización en los sitios de trabajo. Es un gran aporte que se creen mas brazos en el movimiento de clases, en los sindicatos, con la creación de comisiones en las empresas, en las fabricas, en las vecindarios.

Que se refuerze la discucion sobre que movimiento se necesesita, que alianza, y que perspectiva. Para impedir en cuanto eso este en nuestro poder la decepdión que viene de las dificultades de las luchas. Necesitamos un movimiento ante el patronado capitalista, la leyes, y su estado. Necesitamos un movimiento que se habrá desecho del sindicalismo gubernamental y patronal. Necesitamos un movimiento que no lucha solo por el mejoramiento, pero para el total de las necesidades de la clase obrera para el derrocamiento y la eliminación de las relaciones de explotación. Necesitamos un movimiento organizado que tendrá raíces profundas en los lugares de trabajo, y primero en los lugares de producción, las fábricas. Necesitamos un movimiento que se apoyara y construirá la alianza de los trabajadores, de los trabajadores por cuenta propia y de los pequeños y medios agricultores, con los estudiantes, con las mujeres. Necesitamos un movimiento internacionalista que luchara por un objetivo común en cada diferente país.
Un movimiento de este tipo estará en posición de parar de manera efectiva el ataque de los monopolios y de sus representantes políticos, podrá jugar un papel protagonista para el derrocamiento del poder existente, para el poder popular, que pondrá las bases para satisfacer las necesidades populares.

Luchamos, exigimos y tratamos dentro de la acción que se conforman las condiciones que son necesarias para la satisfacción de las necesidades de la clase obrera.

Es decir , dentro de una línea de lucha que da la oportunidad de la organización de resistencia, que se conquiste nuevos derechos, que se desarrolla la acción común, la alianza de la clase obrera con los campesinos, con los que trabajan por cuenta propia, se coloca en la agenda el tema de los cambios, en el nivel del poder y de la economía.

Los cambios que van a liberar a clase trabajadora del sistema de explotacion y va a abrir caminos a un desarrollo con criterio el bienestar del la fuerzas populares.

La lucha diaria está relacionada con la perspectiva de la lucha del movimiento obrero. Porque sin esto nos quedamos en medio de la carretera. Y esto es de gran importancia para el desarrollo de la lucha.

Nuestro objetivo es ayudar a la clase obrera en Europa que etienda que nuestro futuro no es capitalismo.

Con base de los anterior, creemos que:

Hoy, más que ayer, necesitamos la concentración de fuerzas para :

• Un militante coordinación sindical en cada sector

• Luchas clasistas comúnes con objetivos comunes

jueves, 2 de febrero de 2012

INDIA: OBREROS INDIOS MATAN A GOLPES A SU PATRÓN


Del Blog de JM ÁLVAREZ


jueves 2 de febrero de 2012

Obreros indios matan a golpes a su patrón


Las luchas obreras en las zonas urbanas de la India están aumentando. El PCI (Maoista) está aumentando su influencia en las ciudades, y hay una convocatoria de una huelga general masiva en la India para el 28 de febrero. Detrás de muchas organizaciones de masas y luchas reivindicativas está el trabajo de los maoístas. Incluso grandes medios de comunicación como Forbes se están empezando a hacer eco.

Tomado de odio de clase

Los trabajadores de la fábrica india Regency Ceramics han matado a su jefe de una brutal paliza con tubos fluorescentes tras una negociación infructuosa.

Cuenta Forbes que el ambiente estaba caldeado desde que los policías antidisturbios indios mataron a golpes de porra al líder de su sindicato, Murali Mohan, que se manifestó junto con el resto de trabajadores para pedir subidas salariales y la readmisión de unos trabajadores despedidos en octubre de 2011.

Tras la muerte de Murali, 600 trabajadores, junto con vecinos que se les unieron, saquearon la fábrica y fueron a casa de su jefe.Como explica el diario británico Daily Mail, asaltaron la casa del presidente K.C. Chandrashekhar, y lo mataron a golpes. En 2008, al parecer, ya habían hecho lo mismo con a L. K. Chaudhary, el director.

La empresa emplea a 1.200 personas de las que 800 son contratados, a los que se exigen altos rendimientos y largos horarios.

Es natural que algun dia el pueblo reviente.

Es puro instinto de supervivencia.

Van apretando sin ser conscientes de lo que provocan, y se creen que con mucho palo y mucha policia van a tener a todo un pais a raya.

Y cualquier dia, les explota el globo en la cara.

miércoles, 18 de enero de 2012

¿QUE ESTÁ PASANDO REALMENTE EN HUNGRIA?

Emblema del Partido Comunista Hungaro.
Janos Jadar, histórico lider del Partido Comunista Hungaro

Información para los partidos comunistas y obreros del mundo.

El 1 de enero de 2012 entró en vigor una nueva constitución en Hungría. La prensa occidental ha publicado, en relación a este asunto, muchos materiales diciendo que lo que está pasando ahora en Hungría “conduce al empobrecimiento de la gente” y “amenaza la democracia y estrecha el lazo del gobierno sobre los medios y la judicatura a pesar de las críticas de Europa y los Estados Unidos”.

El 2 de enero tuvo lugar una gran manifestación ante la Ópera de Budapest. El recientemente creado movimiento Solidaridad, organizador oficial de la manifestación, tiene un par de docenas de miembros. Su dirigente es el antiguo presidente del sindicato del ejército y la policía, él mismo es un antiguo oficial del ejército entrenado, entre otros lugares, en uno de los institutos militares de los EEUU.

Detrás de la manifestación se puede encontrar al Partido Socialista Húngaro y a fuerzas liberales, así como a organizaciones “civiles” formadas por ellos. En esta manifestación no tomó parte ninguna organización civil que realmente luche contra la pobreza, por la protección de las familias, contra los desahucios, etc., u organizaciones estudiantiles tradicionales. Ninguno de los movimientos de trabajadores agrícolas, ni sindicatos, estuvo presente. Entre las consignas de la manifestación no había ninguna relativa al nuevo código de trabajo, ninguna protesta por la presión y la intervención del FMI. La reacción de los medios occidentales a estos acontecimientos surge de las mismas fuentes que anteriormente habían apoyado al anterior gobierno social-liberal y su política de austeridad.

¿Qué está pasando realmente en Hungría?

1. En abril de 2010 el conservador Fidesz – Unión Cívica Húngara ganó las elecciones parlamentarias y sustitutyó al anterior gobierno de fuerzas socialistas-liberales encabezado por el Partido Socialista Húngaro (MSZP).

Los partidos parlamentarios consideran las elecciones de 2010 como un punto de inflexión en la historia húngara. Fidesz declara que fue el “comienzo de una nueva revolución”. Los socialistas y sus aliados lo consideran como el “comienzo de la autocracia y la dictadura”.

2. El Partido Comunista Obrero Húngaro tiene la opinión de que el verdadero cambio histórico tuvo lugar no en 2010, sino en 1989-1990, cuando el socialismo fue destruido en Hungría. Se trató de una contrarrevolución capitalista. El poder de la clase obrera fue sustituido por el poder de las fuerzas capitalistas. Se privatizaron las fábricas de propiedad estatal, los bancos y las explotaciones agrarias colectivas. Hungría se unió a la OTAN en 1999 y entró en la UE en 2004. Se estabilizó el sistema capitalista basado en la economía privada y la democracia burguesa.

Lo que condujo al empobrecimiento general del pueblo húngaro fue el cambio del socialismo al capitalismo. Hungría tiene una población de 10 millones de habitantes. Un millón y medio de húngaros viven bajo el umbral de la pobreza, lo que significa que viven con unos ingresos inferiores a 200 euros al mes. Casi 4 millones viven con unos ingresos de 250 euros al mes. La cifra oficial de desempleados es de medio millón de personas, aunque en realidad hay alrededor de un millón de personas sin ninguna oportunidad de conseguir un trabajo.



El glorioso Partido Obrero Socialista de Hungría

La limitación de la democracia no comenzó en 2010, sino en 1989-1990. Las fuerzas políticas que luchamos contra el sistema capitalista, en primer lugar el Partido Comunista Obrero Húngaro, no tenemos acceso a los medios de comunicación públicos. La estrella roja, la hoz y el martillo – como “símbolos de tiranía” - fueron prohibidos en 1993. En 2007 toda la dirección del PCOH fue acusada de “difamación pública”. Las campañas anticomunistas se han sucedido independientemente de qué partido burgués estuviera en el poder.

3. La clase capitalista húngara tiene partidos diferentes para expresar sus intereses. Por una parte está la Fidesz – Unión Cívica Húngara, que expresa los intereses de la parte conservadora y nacionalista de la clase capitalista. Tradicionalmente, se orienta hacia Alemania.

Por otra parte están el Partido Socialista Húngaro y el Partido “La Política puede ser Diferente”, que representan a la parte liberal y socialdemócrata de la clase capitalista. Son cercanos a los Estados Unidos e Israel.


La lucha entre las dos partes de la clase capitalista húngara tiene profundas raíces históricas. Antes de 1989 había dos corrientes principales en el movimiento de oposición antisocialista, la conservadora nacionalista y la liberal. En 1990, el primer gobierno capitalista lo formaron los conservadores. Al mismo tiempo, los liberales aceptaron un acuerdo de cooperación a largo plazo con el Partido Socialista Húngaro, partido socialdemócrata de derecha. Muchos de sus dirigentes proceden del anterior período socialista pero cambiaron radicalmente su posición y muchos de ellos se convirtieron en ricos capitalistas.

Tras destruir el sistema socialista, las fuerzas capitalistas crearon una nueva estructura política que existió hasta 2010. Se basaba en los siguientes principios:

• Las fuerzas conservadoras nacionalistas y los liberales junto con los socialistas se rotarían en el poder.
• Ninguno de ellos tendría poder absoluto.
• Evitarían que cualquier fuerza anticapitalista entrase en el parlamento.
• Todos respetarían las obligaciones derivadas de la pertenencia a la OTAN y la UE, y no habría discusión sobre asuntos de política exterior.

Todas las elecciones parlamentarias entre 1990 y 2006 demostraron un claro equilibrio entre los dos grupos de partidos. La situación cambió dramáticamente tras 2006. Entonces quedó claro que el capitalismo húngaro estaba en una profunda crisis, por tres motivos: en primer lugar, la economía húngara depende plenamente del capital extranjero; segundo, el pueblo húngaro es pobre, ha acabado con sus reservas y ahorros; tercero, la corrupción se convirtió en un problema serio, paralizando el funcionamiento normal del Estado.



En 2010, las fuerzas capitalistas se dieron cuenta de que las fuerzas socialistas-liberales no podían garantizar la estabilidad interna del capitalismo ni evitar explosiones sociales. Por ello decidieron cambiar la coalición socialista-liberal y dejar el camino libre a la Fidesz.

La principal tarea de la conservadora Fidesz y su gobierno, encabezado por Viktor Orban, fue la de evitar cualquier tipo de desarrollo de los acontecimientos similar a lo ocurrido en Grecia. La Fidesz ganó las elecciones con consignas sociales (pleno empleo, seguridad social, etc.). La mayoría del pueblo estaba profundamente insatisfecho con el gobierno socialista-liberal. La Fidesz puedo manipular fácilmente al pueblo y conseguir una mayoría de dos tercios en el nuevo parlamento.

4. El gobierno conservador ha estado llevando a cabo cambios en diferentes sentidos:

Han fortalecido a su propia base clasista. La Fidesz ha puesto a su gente en todos los puestos de la vida política, los medios de comunicación y la cultura. Han declarado su intención de crear una nueva clase media.

Han dado satisfacción a las fuerzas nacionalistas de Hungría mediante la introducción de la doble ciudadanía para la gente de nacionalidad húngara que vive en el extranjero, introduciendo nuevos aniversarios vinculados al tratado de paz de Trianon, de 1920.

Han adoptado un giro claro hacia posiciones conservadoras y nacionalistas en la política, la cultura y la educación.


Han decidido evitar una explosión social por diferentes vías. En primer lugar, han introducido un nuevo Código del Trabajo que otorga muy amplios derechos a los propietarios capitalistas y convierte a los trabajadores prácticamente en esclavos. En segundo lugar, han dividido a las masas trabajadoras mediante la subida del salario mínimo y fuertes subidas de sueldo a los trabajadores ferroviarios. En tercer lugar, han logrado un acuerdo con las principales confederaciones sindicales, de modo que éstas han salvado sus privilegios y, a la vez, han abandonado la verdadera lucha de clases.



El nuevo gobierno ha lanzado una campaña anticomunista general. En 2010 se modificó el Código Penal. Han declarado que el comunismo y el fascismo son la misma cosa y que aquellos que rechazan o niegan los “crímenes del comunismo y el fascismo” pueden ser condenados a hasta tres años de prisión (hasta ahora no ha habido sentencias en este sentido).

En los últimos días de 2011, se aprobó una nueva ley que regula el proceso de transición hacia una nueva constitución. Entre otras cosas, ésta declara que el período del socialismo (1948-1990) fue ilegítimo y lleno de crímenes. Personalidades del período socialista pueden ser acusadas y condenadas. Sus pensiones pueden verse reducidas. La ley contiene una declaración general: el actual Partido Socialista Húngaro, como sucesor legal del partido gobernante en el período socialista, tiene responsabilidad por todo lo que ocurrió en ese período. Aún no están claras las consecuencias a las que esto puede llevar.

5. Las fuerzas socialistas-liberales han lanzado recientemente un fuerte contraataque contra el gobierno.

El Partido Socialista adoptó muchas consignas sociales y exigencias del Partido Comunista Obrero Húngaro. Comenzaron a utilizar el color rojo, que es el color tradicional de los comunistas.

Los socialistas y los liberales comenzaron a crear nuevas organizaciones y movimientos civiles. En octubre de 2011 se creó el movimiento Solidaridad, con una orientación claramente favorable al Partido Socialista.

Han introducido una nueva exigencia: ¡Fuera el gobierno Orban! Su programa es la creación de un nuevo gobierno socialista-liberal.

6. Los Estados Unidos de América han interferido abiertamente en los asuntos internos de Hungría. El embajador de EEUU en Budapest critica abiertamente al gobierno y apoya la posición de las fuerzas socialistas-liberales. La Secretaria de Estado Clinton hizo lo mismo en su carta del 23 de diciembre de 2011 que se publicó en la prensa liberal.


7. El Partido Comunista Obrero Húngaro considera:


El capitalismo húngaro está en crisis. La crisis general del capitalismo en Europa vuelve la situación húngara aún peor e impredecible.

La clase capitalista húngara entiende que si el sistema del euro o la propia UE colapsan, ello conducirá a explosiones sociales aún más dramáticas que las de Grecia. Entienden que el pueblo está insatisfecho y que una gran parte del mismo considera que el socialismo era mejor que el actual capitalismo.

Tanto los grupos conservadores como los socialistas-liberales de la clase capitalista quieren evitar cualquier explosión social. No se diferencian en cuanto a los objetivos principales, sino en los métodos que quieren utilizar.

Lo que está ocurriendo en Hungría es, por un lado, una lucha normal de la clase capitalista contra las masas trabajadoras. Por otro lado, es una lucha entre dos grupos de la clase capitalista. Principalmente es una lucha entre las potencias capitalistas principales, los EEUU y Alemania, por el dominio de Europa.

El Partido Comunista Obrero Húngaro no apoya a ninguno de los partidos burgueses. Declaramos que los problemas principales del pueblo trabajador son el desempleo, los bajos salarios, los altos precios, la explotación y el futuro incierto. Estos problemas son consecuencia del capitalismo. Los gobiernos capitalistas no pueden y no quieren resolverlos.

La única solución a los problemas del pueblo trabajador es la lucha consecuente contra el capitalismo y la lucha por la perspectiva socialista.


El Partido Comunista Obrero Húngaro no apoya las manifestaciones de las fuerzas socialistas y liberales. Su objetivo no es cambiar el capitalismo. Su objetivo es cambiar al gobierno conservador capitalista por un gobierno socialista-liberal capitalista.

El Partido Comunista Obrero Húngaro no apoya tampoco a la Fidesz. Su objetivo no es crear una sociedad socialista, sino reformar y fortalecer el capitalismo.

El Partido Comunista Obrero Húngaro considera que es su obligación explicar al pueblo que sólo hay una vía para solucionar sus problemas, que es la lucha contra el capitalismo.

Queremos estar presentes allí donde haya trabajadores. Queremos ayudarles en cosas pequeñas para que tengan confianza en las grandes cosas.

Desvelaremos todos los esfuerzos de las fuerzas revisionistas y oportunistas que quieren manipular al pueblo trabajador y ganarlo para la socialdemocracia.

No existe una situación revolucionaria en Hungría, pero las cosas pueden empeorar en Europa y en Hungría. Por ello preparamos al partido, a nuestros militantes y organizaciones para una lucha de clases más radical que puede tener lugar en cualquier momento.

Estamos convencidos de que esto concuerda con nuestra posición común adoptada en el 13 Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros.

Presidium del Partido Comunista Obrero Húngaro

(Traducción del PCPE)

martes, 3 de enero de 2012

COMUNICADO DE UNION PROLETARIA ANTE LA MUERTE DEL CAMARADA KIM-JONG-IL

COMUNICADO DE UNION PROLETARIA.

Con profunda conmoción hemos recibido en Unión Proletaria la noticia del fallecimiento, el pasado 17 de Diciembre, del camarada Kim Jong-il, Secretario General del Partido de los Trabajadores de Corea, Presidente de la Comisión Nacional de Defensa de la República Popular Democrática de Corea, Comandante Supremo del Ejército Popular de Corea.
El camarada Kim Jong-il ha sido una de las más grandes figuras del movimiento obrero en estas últimas décadas, un gran amigo del movimiento comunista internacional y de la causa de los pueblos que ansían liberarse de la opresión y la dominación imperialistas, y sobre todo había sido, desde 1994, el líder la República Popular Democrática de Corea (también conocida como Corea del Norte) un país que hoy en día aparece ante el resto del mundo como un referente del socialismo como alternativa a la sociedad burguesa. El camarada Kim Jong-il murió de la misma forma que vivió –trabajando febrilmente para el pueblo coreano, mientras viajaba en un tren, en un enésimo viaje de visita a granjas colectivas y unidades militares del país-, víctima del cansancio físico y mental. Unión Proletaria quiere expresar sus condolencias al Partido de los Trabajadores de Corea y al pueblo de la RPDC por la muerte de este gran líder.

Nacido en 1942 bajo el fuego de la guerra de liberación anti-japonesa que lideraba su padre, Kim il-Sung, el camarada Kim Jong-il había sido, desde su más temprana juventud, un cuadro fogueado en la lucha por el avance del socialismo coreano, desde las filas del PTC, en el cual entró a militar en 1961, accediendo al Comité Central en 1972. En 1994, tras la muerte de su predecesor, el camarada Kim il-Sung, Kim Jong-il fue elegido de forma legítima Secretario General del PTC y presidente de la Comisión Nacional de Defensa, cargos que ostentaría hasta su muerte, gozando del respeto y el amor sinceros del Partido y del pueblo coreano.

Kim Jong-il será recordado por haber asumido la inmensa responsabilidad de suceder al anterior presidente de la RPDC, el camarada Kim il-Sung, en la labor de dirección de la construcción del socialismo en Corea, en las durísimas circunstancias de los años 90, época en la que la RPDC fue privada de sus mayores socios económicos y comerciales tras la caída de la Unión Soviética, situación profundamente agravada por la serie de inundaciones que sufrió el país, de por sí ya perjudicado por su escasa superficie cultivable, y por el endurecimiento del bloqueo comercial y el acoso de un imperialismo estadounidense exultante por la caída del campo socialista en el Este de Europa y la Unión Soviética tras la llamada Guerra Fría.


En una situación en que otros muchos estadistas podrían haber (como de hecho lo hicieron) renunciado a sus principios ideológicos y rendirse ante la aparente abrumadora superioridad del capitalismo internacional, en una situación en que otros habrían escogido el camino fácil, optando por una vida cómoda y opulenta a costa de vender el país a la contrarrevolución capitalista, el camarada Kim Jong-il optó por el camino de la fidelidad a la obra de su predecesor, el presidente Kim il-Sung, la fidelidad y la entrega a su pueblo, la fidelidad a los principios más elementales del socialismo.
En una época en que lo que quedaba de la desaparecida Unión Soviética disfrutaba de los amargos sabores de la “economía de mercado”, en una época en que la vecina China Popular introducía elementos capitalistas a su economía, el camarada Kim Jong-il se mantuvo fiel al modelo económico construido hasta entonces en la RPDC, mostrando su inquebrantable confianza en la propiedad socialista y cooperativa, en la planificación económica, y sobre todo en el esfuerzo y el sacrificio del pueblo coreano por la construcción de una nueva sociedad que sienta las bases del comunismo, y todo ello pese a las limitaciones objetivas y las tremendas dificultades que conoció el país durante la llama “ardua marcha” (un equivalente de los que fue el “periodo especial” para el pueblo cubano). De hecho, son ya famosas las lapidarias palabras del camarada Kim Jong-il a sus compañeros del Partido en la primera sesión plenaria del Comité Central tras su elección como Secretario General: “Por mi parte, no esperéis ningún cambio”.

En una época en que, cuando tras la caída de la Unión Soviética, la tormenta anticomunista arreciaba con fuerzas, muchos comunistas del mundo estaban desorientados y estaban dudando sobre la justeza de lo que defendían. Y en aquel momento, el camarada Kim Jong-il defendió con firmeza los principios del marxismo-leninismo y la necesidad del socialismo-comunismo como forma superior de sociedad, alternativa a la barbarie y la opresión que supone el capitalismo para los pueblos del mundo. De alguna forma, queremos rendir homenaje a este gran líder comunista por el papel desempeñado por él en la defensa del socialismo en los momentos más difíciles para el movimiento comunista. Con estas breves palabras pronunciadas en 1993 por el camarada Kim Jong-il, ofrecemos al lector una oportunidad para conocerle más en profundidad y honrar su memoria:

“En el momento actual, los renegados están más activos que nunca para denigrar el socialismo. Incluso hoy, cuando el socialismo ha dejado lugar al capitalismo en varios países, siguen invocando los mismos argumentos para atacar el socialismo, lo que desvela por completo su rostro repugnante como lacayos del imperialismo que son.”

“…el socialismo representa la ideología más avanzada que existe, conforme a las aspiraciones intrínsecas del hombre, mientras que el socialismo es el orden social más avanzado, porque asegura plenamente a las masas populares una vida independiente y creado. No es el régimen socialista sino el régimen capitalista el que oprime la independencia y la creatividad de las masas populares. En la sociedad capitalista las masas laboriosas no son más que esclavas del capital y no pueden de ninguna manera gozar de una vida satisfactoria, independiente y creativa. Tratar de desacreditar el socialismo etiquetándolo de “cuartel militar” viene, a fin de cuentas, a querer invertir las cosas del mundo y a presentar el negro en lugar del blanco.”

“Los renegados del socialismo han atacado fervorosamente al centralismo democrático dirigiendo la punta de lanza de sus ataques bajo pretexto de combatir el ‘sistema de mando administrativo’. Sin embargo, el centralismo democrático es un principio importante que hay que respetar en las actividades del Estado socialista en el cual la democracia y el socialismo se asocian mutuamente, lo que constituye rasgo representativo de sus actividades. Aquellos que bajo la consigna de ‘democracia, han desechado el centralismo democrático y han provocado la anarquía, optan abiertamente, ahora que han destruido el socialismo en sus países, por la dictadura burguesa.”

“Para defender y apuntalar la causa del socialismo, hay que desarrollar y perfeccionar sin cesar las ideas socialistas e impregnar de ellas a las masas populares de manera que mantengan una fe inquebrantable en el socialismo. Y esta fe proviene de la convicción que uno tiene de la justeza de la obra del socialismo […] Si encontramos renegados de la revolución en el camino de la edificación del socialismo, ello se debe a que no están hechos a la medida del socialismo al punto de inspirar de él su fe y considerarlo como una obligación moral. La causa del socialismo es la del pueblo. Traicionarlo equivale a traicionar al pueblo, lo que es sinónimo de cometer un acto de la peor inmoralidad […] Aquellos que traicionan la confianza que han tenido en ellos los miembros del Partido y el pueblo, y gracias a la cual han llegado a ocupar puestos importantes en la dirección del partido y del Estado, cometen un acto de lo más vil y abyecto.”

“Estar al servicio del pueblo, he aquí donde reside la naturaleza y el valor del partido y del poder estatal de la clase obrera, que difieren radicalmente de aquellos de la clase explotadora. El menor privilegio es intolerable en sus actividades de servidores del pueblo. De por su naturaleza, el socialismo excluye todo privilegio. El abuso de autoridad y la burocracia en la práctica socialista en el pasado se deben a que el partido y el poder estatal no fueron edificados en función de su misión de servidores del pueblo.”

“…en algunos países, el debilitamiento de la confianza del pueblo proporcionó la ocasión para librarse a actos de traición; se lanzaron críticas absurdas contra el socialismo al calificarlo de ‘totalitarismo’, y se han vertido palabras melosas sobre la instauración de un ‘socialismo humanitario y democrático’, para inducir al pueblo en error y levantarlo contra el partido en el poder y el gobierno del socialismo. El desmantelamiento del socialismo no ha traído el ‘socialismo humanitario y democrático’ al pueblo, sino el capitalismo con todos sus males […] En aquellos países en los que se derrumbó el socialismo, y el capitalismo fue restaurado, el abuso de poder y la burocracia, lejos de desaparecer, fueron reglamentados, legalizados, generalizados.”

“El socialismo garantiza una vida cómoda y altamente civilizada a las masas populares. La aspiración histórica de las masas populares a una vida exenta de toda preocupación y toda inquietud no se puede realizar más que en la sociedad socialista donde el partido y el Estado responden a las condiciones de vida del pueblo. Esto es impensable en una sociedad capitalista.”

“Si los renegados del socialismo siguen con la misma cantinela sobre la ‘vida en un cuartel militar, cuya falsedad ha sido desvelada por completo, es porque tratan de disimular de manera estúpida los actos de traición que cometieron librando al pueblo trabajador al paro, la miseria y los males sociales […] Todas las campañas de propaganda antisocialistas, que tildan al socialismo de ‘totalitarismo’, de ‘cuartel militar’ o de ‘sistema de mando administrativo’ apuntan realmente a denigrar el colectivismo socialista para glorificar el individualismo burgués. Esto implica que la lucha entre los socialistas y los renegados del socialismo es una lucha entre el socialismo basado en el colectivismo y el capitalismo que reposa en el individualismo.”

“La realidad confirma siempre, de manera clara, que aquellos que defienden el regreso a las cosas antiguas no tienen de ninguna manera una forma novedosa de pensar. Es ridículo hablar de alguna forma novedosa de pensamiento sin saber distinguir el colectivismo del totalitarismo. Es una mascarada pura y simple el falsificar, para restaurar el capitalismo, las realidades socialistas mediante una forma de pensar y un criterio que ya han pasado a la historia.”

“El colectivismo ha conocido un desarrollo continuo en tanto que ideología socialista. La aparición del marxismo reviste una importancia histórica en el desarrollo de la ideología colectivista. El marxismo ha desvelado la verdad de que uno no puede realizar sólo su liberación, sino que es la fuerza unida de la clase obrera la que puede eliminar la explotación del hombre por el hombre y traer la libertad y la igualdad auténtica al hombre.”

“Como guía político de la sociedad, nuestro partido, partido revolucionario de tipo jucheano, se responsabiliza del destino del pueblo, lo conduce y cuida de todos los aspectos de su vida […] El partido está al servicio de las masas populares, quienes, a su vez, obedecen sus directrices, compartiendo todo el mundo la misma suerte, tanto en lo bueno como en lo malo, he aquí de donde proviene la dignidad irrestricta de nuestro pueblo y donde está la fuente de su invencibilidad.”

“Debemos sacar lecciones como conviene del fracaso del socialismo en algunos países, hacer prueba de bastante inteligencia y valentía para cambiar en nuestro favor una coyuntura desfavorable, rechazando de forma categórica todas las calumnias contra el socialismo de un puñado de individuos y redoblar nuestras energías en nuestro camino hacia el futuro radioso de la humanidad.”[1]

Es inútil decir, por todo lo expuesto arriba, que el camarada Kim Jong-il estaba lejos de responder al estereotipo de estadista “hijo predilecto” de su antecesor en el cargo, como nos quieren hacer creer desde los medios de persuasión de masas de la burguesía. No obstante, hay que apuntar que es perfectamente normal que desde países imperialistas donde existen instituciones feudales que ocupan la jefatura del Estado, siendo ésta heredada de padre a hijo, como es el caso de España, la burguesía imperialista trate de desviar la atención de las masas, anatemizando a países como la RPDC, que representan una alternativa a la dominación de la burguesía, calificándola con el mayor de los cinismos de “dinastía comunista”, sobre todo en un momento en que la monarquía borbónica en España está envuelta en un escándalo de corrupción que pone seriamente en entredicho su legitimidad.

El camarada Kim Jong-il fue un líder cercano al pueblo coreano, al que como líder de la RPDC estuvo dedicado en cuerpo y alma para proveerle el máximo bienestar y felicidad posibles, manteniendo el tipo de liderazgo norcoreano iniciado por Kim il-Sung durante la etapa del “movimiento Chollima”. El camarada Kim Jong-il solía decir que el pueblo era su mejor maestro. Siempre estaba en contacto con la realidad cotidiana de las masas laboriosas de Corea, en las fábricas, en las granjas colectivas, en las unidades militares… preocupándose siempre de sus problemas y trabajando para tratar de resolverlos. Sirva de ilustración de estos hechos, la nada despreciable marca realizada por el camarada Kim Jong-il en 2009, año en que hizo más de 100 visitas a fábricas y centros de trabajo a lo largo y ancho del país. Los trabajadores de España aún están esperando, sin embargo, que un Zapatero, un Rajoy o un Juan Carlos de Borbón acudan a un centro de trabajo a preguntar sobre las condiciones de vida de los obreros.

Esta incesante labor de servir al pueblo, y la heroica tarea de mantener el legado socialista de Kim il-Sung, son los verdaderos motivos, y no otros, por los que el camarada Kim Jong-il era tan amado por su pueblo y recibía el apelativo de “Querido líder”, cosa que despierta tanta suspicacia y condena dentro del mundo capitalista occidental. Sin embargo, hay que apuntar que es lógico que los políticos burgueses de las sociedades capitalistas no puedan, sencillamente, comprender o tolerar que un pueblo ame a su líder, cuando ellos se dedican continuamente a explotar y a robar al pueblo.

El camarada Kim Jong-il también será recordado por haber gestionado los gigantescos pasos dados en materia de diplomacia con la República de Corea del Sur, mediante la histórica declaración conjunta del 15 de junio del año 2000, cuando Corea del Sur estuvo gobernada por el gobierno socialdemócrata (el primero en toda la historia de Corea del Sur) de Kim Dae Jung. Con aquella histórica declaración, se materializaron algunas de las líneas establecidas por el camarada Kim il-Sung para iniciar el proceso de reunificar las dos Coreas, aspiración histórica y legítima del pueblo coreano de ambas partes de la península, separados injustamente y de forma arbitraria por el imperialismo estadounidense, quien no puede tolerar que un pequeño pueblo como el norcoreano, que le infligió la primera derrota militar de su historia, se reunifique libre de las tutelas y la dominación extranjeras. Afortunadamente para el imperialismo estadounidense, la democracia burguesa permite engañar al pueblo cada pocos años gracias a las urnas, colocando a la administración que responda mejor a de los intereses del capital financiero internacional. Gracias a la democracia al estilo occidental, la llegada del ultraderechista Lee Myung-Bak a la presidencia de Corea del Sur echó por tierra los pasos dados entre ambos Estados de la península y elevó a niveles superiores la escalada militar agresiva contra la RPDC por parte de EEUU y de Corea del Sur. Sin embargo, pese a las provocaciones militares, los chantajes, las amenazas y la guerra psicológica librada contra la RPDC, la predisposición al diálogo por parte del camarada Kim Jong-il y el gobierno de la RPDC no menguaron. Esto lo atestigua el hecho de que la RPDC haya permitido la entrada por tierra o avión a su territorio a todos aquellos surcoreanos que deseen presentar sus condolencias por la muerte de Kim Jong-il. Huelga decir que el gobierno de Corea del Sur ha prohibido este tipo de viajes.

Junto con la defensa de los principios enunciados por Marx, Engels, Lenin y Stalin, el camarada Kim Jong-il desarrolló y profundizó, por una parte, el pensamiento filosófico Juche, de características particularmente coreanas, formulado por Kim il-Sung, que determina que son las masas populares, y no los individuos, quienes crean la historia y rigen los destinos del hombre; y por otra parte, el camarada Kim Jong-il tuvo un papel destacado en la enunciación y aplicación del principio del Songun, que da prioridad y concentra los esfuerzos en el ejército como sector social que juega un rol decisivo para llevar adelante la revolución y la construcción del socialismo. Ambos principios, el Juche, desarrollado para impulsar la capacidad del pueblo coreano de depender de sus propias fuerzas, y el Songun, que surgió en un momento en que el imperialismo se volvía cada vez más agresivo, y la amenaza de sufrir una segunda agresión imperialista por parte de los Estados Unidos se hacía cada vez más real, el camarada Kim Jong-il los sistematizó en un programa científico para el avance revolucionario del pueblo coreano. Así, el camarada Kim Jong-il ha dejado tras de sí a un país soberano, libre, independiente, con un alto estatus política en la arena internacional, con capacidad para responder a las agresiones militares del imperialismo, y que ha llevado al estatus de potencia nuclear, siendo el arma atómica, parece ser, el único lenguaje que los Estados Unidos comprenden en asuntos de diplomacia. Gracias a la labor de dirección del camarada Kim Jong-il, la RPDC confirma aquello de que un pueblo armado será un pueblo respetado.

El otro gran mérito del camarada Kim Jong-il es haber llevado las riendas del país tras la “ardua marcha” y conseguir restablecer niveles económicos de bienestar para el pueblo, sacando al país de la grave situación económica en la que se encontraba. Así, bajo la dirección del camarada Kim Jong-il, la RPDC afrontó en 2008 su tercer plan quinquenal, con el que pretende para el año 2012 convertirse en una gran potencia industrial próspera, priorizando el desarrollo tecnológico y científico y homologando la producción industrial norcoreana al nivel técnico de los países más avanzados. La producción de una tecnología estatal propia de telefonía móvil 3G, la obtención de la ya citada energía nuclear, tanto en asuntos civiles como militares, así como el lanzamiento al espacio del segundo satélite norcoreano Kwangmyongsong-2, confirman los gigantescos progresos logrados por la RPDC, pese a las dificultades, bajo la dirección del camarada Kim Jong-il.

Mediante el restablecimiento de los niveles de crecimiento económico previos a la caída de la Unión Soviética, el pueblo coreano ha conseguido asegurar unos niveles de bienestar, que, siendo ciertamente humildes, sin conocer el consumismo propio del mundo capitalista ni los lujos personales, aseguran a cada ciudadano de la RPDC una vida segura, digna, y feliz, con empleo y vivienda asegurados, y educación y medicina gratuitos e universales. Esa felicidad del pueblo de la RPDC, el camarada Kim Jong-il dedicó toda su vida a cuidar de ella, y sólo es una realidad gracias a que Corea Democrática se mantuvo y se mantiene socialista, sin capitalismo, sin burguesía que domine el país, sin explotación del hombre por el hombre, pudiendo afirmarse sin ningún tipo de dudas que la RPDC es una prueba viviente de que existe solución para un mundo abocado al cataclismo al que nos conduce la crisis estructural capitalista. Un socialismo con características coreanas donde, en la medida de sus posibilidades, el pueblo coreano está sentando las bases para conseguir una futura sociedad comunista como parte de la revolución mundial.

Por todo ello, gracias a la labor del camarada Kim Jong-il, los comunistas del mundo entero, así como el pueblo norcoreano, no olvidarán nunca que la RPDC ha podido mantenerse como un faro de esperanza para todos los parias, los miserables, los pueblos empobrecidos y oprimidos del mundo, demostrando día tras días, a través de éxitos impresionantes, la superioridad del sistema socialista sobre el capitalista. Gracias a la labor del camarada Kim Jong-il, el legado dejado por el Kim il-Sung se ha podido continuar, permitiendo a la RPDC mantenerse como país soberano en lo político y en lo económico, y plantándole cara al imperialismo. Gracias a la labor del camarada Kim Jong-il, el pueblo norcoreano puede seguir gozando de las ventajas y del bienestar que ofrece el socialismo. Estos son algunos de los logros (bastante notables para un país del llamado tercer mundo, antigua colonia del Japón, semi-feudal y atrasadísimo en 1948, año del inicio de la Revolución) que la RPDC ha mantenido en la actualidad, y que puede exhibir con orgullo ante el mundo entero:

- La esperanza de vida en la RPDC es de 68,4 años, frente a los 38,4 años en 1940 (en 1995 era de 74,5 años)

- La tasa de mortalidad infantil es del 33 por mil, frente al 204 por mil en 1940.

- En un momento en que en la UE la inversión en medicina y sanidad públicas está siendo seriamente restringida y se está privatizando la sanidad a marchas forzadas, la RPDC posee un sistema sanitario universal y totalmente gratuito, a que la Directora General de la OMC, Margaret Chan, definió como “la envidia de muchos países en desarrollo”. Antes de la revolución coreana, la RPDC contaba tan sólo con 15 hospitales. Hoy, ya son más de 500 por todo el país. En la RPDC hay más de 29 médicos para cada 10 000 habitantes (una marca solamente superada por países como Cuba) frente al 0,5 de los días previos a la Revolución. Corea del Norte es, además, el único rincón del mundo donde no se ha registrado ningún caso de SIDA.

- Mientras que en España el desempleo llega a los 5 millones de personas, en la RPDC, gracias a su economía de planificación socialista, donde la producción se rige en función de las necesidades objetivas del país, y no de la valorización del capital, la tasa de desempleo es del 0,1%. En la RPDC el trabajo es un derecho garantizado a cada ciudadano desde el nacimiento, con una jornada estable de 8 horas, y jubilación a los 60 años (55 años en el caso de las mujeres).

- Gracias al socialismo, la RPDC es un territorio libre de analfabetismo (frente a los 2,3 millones de analfabetos de los días previos a la Revolución). Los hijos del pueblo coreano pueden seguir teniendo la oportunidad de disfrutar de un sistema educativo de 11 años de educación obligatoria, gratuita e universal, jardines de infancia y casas cuna, totalmente gratuitas. Más de 2 millones de personas se han licenciado en las distintas universidades del país, que son más de 280 en todo el país (en contraste con la época de la dominación colonial japonesa, cuando no había ninguna universidad en todo el país, y sólo un 4,6% de la población estaba escolarizada).

Desde Unión Proletaria queremos dar nuestro pésame a los familiares del difunto camarada Kim Jong-il y al conjunto del pueblo coreano, tanto el del Norte como el del Sur, al que acompañamos en su dolor por esta pérdida irremplazable y que sentimos como demasiado prematura. Saludamos y deseamos éxitos a sus sucesores en las tareas de dirección de la RPDC, a los cuales queremos expresar nuestro apoyo incondicional a su labor en favor del socialismo.
No obstante, estamos convencidos de que, aún en la ausencia del camarada Kim Jong-il, el pueblo coreano seguirá caminando por la senda del progreso y del desarrollo económico, social y político, pues precisamente si algo le ha enseñado Kim Jong-il al pueblo coreano es a saber tomar las riendas de su destino. Estamos convencidos de que, decepcionando las expectativas de la burguesía imperialista, la RPDC seguirá por la vía del socialismo, el cual irá mejorando más y más, y seguirá entusiasmando a la humanidad progresista con los éxitos que está proporcionando a la RPDC, que seguirá siendo un faro que le indica al mundo el futuro que le espera a toda la humanidad, en su inexorable marcha hacia la liquidación del imperialismo y la construcción de una humanidad comunista; y estamos convencidos de que el pueblo coreano sabrá responder ante cualquier eventual agresión del imperialismo, en especial el estadounidense, defendiendo a su patria y a su sistema hasta las últimas consecuencias, en un momento en que el imperialismo, como animal agonizante, está dando sus últimos coletazos, está buscando guerras de agresión contra los pueblos soberanos de aquí y allá como salida a su crisis estructural. Afirmamos que ni las armas atómicas, ni los chantajes, ni las sanciones económicas o políticas, ni los planes de invasión militar por parte del imperialismo yanqui, podrán impedir la reunificación de la península coreana, cosa que será una realidad tan inevitable como la de un futuro mundo comunista libre de imperialismo; una reunificación de las dos Coreas, y un debilitamiento moral, político y militar del imperialismo y de las bases que lo sustentan a la que habrá contribuido de forma valiosísima el camarada Kim Jong-il.

¡GLORIA ETERNA AL CAMARADA KIM JONG-IL!

lunes, 2 de enero de 2012

POR UNA IZQUIERDA QUE NO NOS AVERGUENCE




2/1/2012

Un articulo de Marat

En la “izquierda alternativa” tenemos un espectáculo devastador: intelectuales que justifican los pasados bombardeos a Libia, economistas keynesianos excomunistas


“-¿Por qué empieza de pronto este desconcierto
y confusión? (¡Qué graves se han vuelto los rostros!)
¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían
y todos vuelven a casa compungidos?
Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.
Algunos han venido de las fronteras
y contado que los bárbaros no existen.

¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?
Esta gente, al fin y al cabo, era una solución”.
(“Esperando a los bárbaros”. Kostantin Kavafis)

“El dolor es la verdad, todo lo demás está sujeto a duda”
(“Esperando a los bárbaros”. John Maxwell Coetzee)

Los bárbaros de Kavafis y Coetzee no lo son tanto por su fiereza ni por su tosquedad como por el significado original que les atribuyeron los habitantes del decadente Imperio Romano de Occidente: la de extranjeros o extraños a su sociedad.

Si trasladamos esa idea de bárbaros como extraños o ajenos y la extendemos a la estructura social y política, en el declinante Sistema Capitalista de Occidente no hay bárbaros que sean la solución para una sociedad enferma. No existe el sujeto político con voluntad de destruir el conjunto del edificio social, económico y político que, carcomido por dentro, amenaza con sepultar a la sociedad en el derrumbe controlado de sus salas más “dignas” –las que hasta hace muy poco tiempo albergaban sucedáneos de justicia social, igualdad y solidaridad- por parte de los globalistas del Nuevo Orden Mundial para lograr la más descomunal concentración de la riqueza en el mínimo de manos que la humanidad haya conocido.

En un mundo que agoniza, la ausencia de fuerzas que le den fin y que abran paso a otra forma de sociedad más habitable es el más grave de sus problemas porque supone la ausencia de salidas a la terrible expectativa del retroceso colectivo a un nivel en el que las condiciones de vida de la gran mayoría de la sociedad se degraden muy por debajo de lo que comúnmente aceptamos como humanas.

La inmensa mayoría de quienes hoy formulan una crítica al capitalismo lo hacen desde presupuestos económicos y políticos que no suponen una ruptura con el mismo sino un intento de ajuste frente a lo que hoy constituye la psicosis del sistema.

La inmensa mayoría de eso que culturalmente seguimos llamando por inercia las izquierdas hoy no son anticapitalistas, ni aunque se proclamen tal. Se conforman con declararse “antineoliberales”, declaran no a Marx su profeta sino a Keynes su santón. Frente al carácter incendiario de un capitalismo senil pero lo bastante poderoso para convertir a los asalariados en esclavos al borde de la supervivencia, las izquierdas optan por actuar como pudorosas guardesas y amas de llave de un pacto social (2) que ha sido unilateralmente roto por el capital y piden su reconstrucción (3), negándose a encabezar el llamamiento a una revolución social. Renuncian a declararse liberadas del contrato social al que se han mostrado sumisas durante tantos años del Estado del Bienestar -edificado sobre la pobreza y extracción de la plusvalía al Tercer Mundo- y a levantar un discurso de recuperación de su identidad original que no podría ser otro que la lucha contra el capitalismo.

Son “izquierdas sistémicas” metabolizadas por el Estado del Bienestar, hoy en proceso de voladura, y que corren el riesgo severo de agonizar con su muerte.

Hoy las izquierdas se han convertido en el último bastión conservador de un modo de vida, de unas relaciones sociales de producción, de un tipo de Estado ya quebrados definitivamente por la vuelta al decimonónico Estado liberal que vuelve a ser también Estado policía.

Los enemigos de la clase trabajadora han hecho girar tanto en unos pocos años la tuerca de la opresión económica y social que ya es imposible contar las vueltas de su rosca. Cada nuevo atentado contra las conquistas sociales de los trabajadores entierra en el olvido los anteriores retrocesos. Ante una situación tal, unas izquierdas que se mantienen fijas en el mismo punto, sin aceptar que ya no gestionarán el Estado social de la burguesía porque ésta le ha matado y que su crítica periférica, culturalista, democratista y altermundista es inútil porque no va a la raíz de la vieja/nueva realidad, se convierten, inevitablemente, en derechas reaccionarias; si entendemos por reaccionarias las ideas que pretenden restaurar un estado de cosas anterior al presente. Cuando el enemigo de clase destruye aquello que pactó a cambio de legitimación y paz social, la insumisión y la destrucción de su “orden” social es la única opción progresista legítima.

Pero ¿es cierto que las izquierdas se mantienen fijas en el mismo punto? En esto, como en muchas otras cosas de la vida, es necesario matizar.

Si rebuscamos en las corrientes social-liberales, herederas bastardas de una socialdemocracia que, al menos desde los años sesenta del pasado siglo, se había convertido en gestora del capitalismo, encontramos que en sus principales corrientes ya sólo queda una retórica vacía de contenido en la que es difícil de encontrar rastros de un discurso y de un proyecto que tengan algo de social.

Tomemos el caso de los PPSS que han gobernado hasta hace poco tiempo con la crisis capitalista azotando a las economías de sus países (España, Grecia, Portugal, Gran Bretaña,...en ninguno de ellos están ya en el gobierno, en un mapa europeo gobernado por conservadores y liberales). Han puesto en práctica políticas de recortes sociales y del gasto público y han sido fieles adaptadores de las recetas liberales, aunque en algunos casos con un aterrizaje en las mismas más suave que las derechas. Este matiz, como ya estamos empezando a comprobar los españoles con el Gobierno Rajoy no es poco, en términos de dolor y sacrificio humanos, pero no deja de ser frustrante que esto sea todo lo que nos pueden ofrecer los ex socialdemócratas.

Cínicamente, en cuanto pierden el poder empiezan a hablarnos de la necesidad de políticas expansivas y de inversión pública, de recuperar “una defensa clara de las políticas socialdemócratas” (4), ¡cómo si no la hubieran dejado de ser socialdemócratas muchos decenios antes de la crisis capitalista! ¿Cuánto tiempo hace que desaparecieron de los programas de la socialdemocracia el internacionalismo de clase, la nacionalización de la banca, la socialización de los medios estratégicos de producción y la participación de los trabajadores en las decisiones de gestión de los mismos? Esa era la socialdemocracia original y no todo el resto de basura impuesta en su nombre. El nombre socialista en esos partidos es hoy un sarcasmo que ofende a las personas decentes de izquierda. El arrepentimiento posterior a las políticas que primero pusieron en práctica es la cantinela a la que el mundo de la Internacional Socialista nos tiene acostumbrados, quizá un viejo residuo del hipócrita trámite del examen de conciencia previo la confesión católica. Pero la estrategia para hacerse perdonar sus desmanes anteriores se agota cuando el capitalismo globalizado se ha merendado las últimas migajas que quedaban por redistribuir y ya no queda nada social que ofrecer ni que redistribuir.

Derecha liberal o conservadora e “izquierda” socialiberal, sola o en combinación con progresistas, excomunistas o verdes, alcanzan gobiernos no por sus programas sino por hartazgo del partido/s que está/n hasta ese momento en ellos. La cuestión programática es un asunto absolutamente banal porque ni se cumple ni marca nunca diferencias sustantivas respecto al “modelo de sociedad” y casi siempre tampoco frente a las terapias ante la crisis planteadas por la derecha oficial. La democracia se ha convertido no en el medio de elegir al gobernante sino, por desgracia, como decía el ultraliberal Karl Popper de “quitarse de encima los Gobiernos insoportables”. Poca cosa si los nuevos van a seguir haciendo más o menos lo mismo.

En el momento presente la corriente política que conforman los PPSS es un barco a la deriva, que ha perdido el timón, el palo mayor y tiene una profunda vía de agua en su costado. Pero discuten de cosas tales como qué rostro de timonel será más atractivo para la marinería, la recentralización de la democracia en su discurso, cómo retomar la cuestión de la igualdad -ahora que han perdido la oportunidad de ponerla en práctica desde sus gobiernos- cómo comunicar mejor a la sociedad, o cómo estar más cerca de ésta, aunque no tengan nada nuevo que ofrecerle. Los “expertos” politólogos de su órbita aluden a también a cuestiones relativas al marketing político: el perfil de un partido moderno del siglo XXI en una sociedad compleja, la elaboración de un discurso propio de un partido solvente, serio, riguroso, y la discusión del proyecto y del modelo de partido. Bla, bla, bla. Bazofia intelectual que avergonzaría a un estudiante de 1º de Ciencias Políticas y les aseguro que el temario es de lo más generalista y de baja exigencia formativa.

En cuanto a los excomunistas y a sus marcas electorales, muchos de los cuales mantienen el nombre en sus organizaciones, y a la mayor parte de la “izquierda radical” que se hace llamar a sí misma “alternativa”, quizá más por su deseo irrefrenable de serlo electoralmente frente a los primeros que por ofrecer una alternativa al capitalismo, se encuentran mucho más cerca de la crítica al capitalismo desde planteamientos neokeynesianos –rezan con ungida devoción a los Galbraith, entre los difuntos santones económicos, y a los Navarro, los Torres López, los Stigliz o los Krugman, los Lapavitsas,... entre los vivos, todos ellos reunidos en santo recogimiento por la reformista ATTAC- que desde el marxismo. Marx queda para ambos como un recurso para subir ocasionalmente el tono izquierdista pero se alejan de él avergonzados ante el primer señalamiento como seguidores de un pensamiento “desfasado” por parte de cualquier analfabeto político que les reproche su falta de “modernidad” o les exija un discurso que integre “lo nuevo”.

Señores excomunistas y también de la “izquierda radical” de la que luego hablaré, Keynes no era un socialista. Simplemente era un economista capitalista que buscaba incrementar la eficiencia del capitalismo y disminuir sus factores de inestabilidad mediante la intervención pública. ¿Es eso lo que pretenden ustedes, incrementar la eficiencia del capitalismo y disminuir sus factores de inestabilidad? Nos ahorraríamos mucho esfuerzo en saber qué queda en ustedes de izquierda conociendo su empacho keynesiano.

¿Qué ha aportado la corriente excomunista a la idea de la izquierda en los años anteriores y en los actuales de la crisis? Poca cosa propia, salvo la de intentar convertirse ellos mismos en los auténticos socialdemócratas, en la vieja idea de ocupar los espacios que los social-liberales dejan vacíos, lo que no deja de ser un viraje hacia su derecha.

No es original ni propio el copia y pega zafio y oportunista de hacer suyo el discurso “indignado” de “democracia frente al capitalismo financiero” (no socialismo frente al capitalismo global, ¿o es que el capitalismo financiero no es parte del capitalismo como sistema general), “revolución ciudadana” (no de clase) el uso abusivo del término “ciudadanos”, auténtica amanita faloides que envenena el concepto de clase social, disolviendo la lucha de clases en una macedonia ideológica en la que el enemigo se escamotea porque desaparecen tanto éste (la burguesía capitalista) como el sujeto social que ha de combatirlo, unidos ambos en una misma categoría “cívica”. ¿Tanto alejarse de la revolución de 1917, por eso de ser modernos y actualizar el discurso, para acabar retrocediendo hasta la Revolución de 1789? Si al menos hubieran adoptado la posición ideológica de los sans-culottes o de los cordeliers cabría pensar que aún puede esperarse de ellos algo provechoso para la izquierda, aunque fuera retrocediendo más de 200 años

¿Ignoran estos excomunistas que la categoría “ciudadanos” ha sido esgrimida por la derecha política y económica desde hace muchos años antes de la crisis capitalista para oponerla al de trabajadores? ¿Acaso desconocen cómo se han empleado a fondo desde esa derecha para desacreditar el ejercicio del derecho a huelga por parte de cualquier colectivo de trabajadores con capacidad de presión para defender los sacrosantos “derechos de los ciudadanos”? No les vendría mal la lectura de un libro muy esclarecedor y oportuno al momento actual de cómo se antagonizan los conceptos obrero-ciudadano. Escrito hace unos veinte años, el libro del tristemente desaparecido sociólogo comunista Andrés Bilbao, es“Obreros y ciudadanos. La desestructuración de la clase obrera”. Quienes tuvimos la fortuna de ser alumnos suyos nunca olvidaremos su rigor analítico, su compromiso político, su brillantez y su capacidad de aportar renovación al marxismo sin restarle un ápice de su contenido revolucionario.

Si hablamos de ese espacio político de difícil delimitación llamado “izquierda radical” o “izquierda alternativa”, en el que a título individual hay quienes se declaran comunistas pero raramente lo hacen sus organizaciones, tenemos un espectáculo devastador: gentes que se identifican políticamente con intelectuales que justifican los pasados bombardeos a Libia, economistas keynesianos de referencia como en el caso de los excomunistas, ideólogos que hablan de la transición al socialismo pero escamotean la idea de la toma del poder (5), militantes influidos por la izquierda postmoderna tipo Negri, Halloway, Hard, Slavoj žižek, Guy Debord y los restos del naufragio situacionista.

Cuando se nace al calor del 68 francés se acaba, como él, en el culturalismo de una ya vieja y aún más estéril postmodernidad. Deletérea formación político-ideológica en la que el texto descontextualizado sustituye al seminario de formación y la Universidad de Verano a la formación continúa y abierta a todo tipo de textos, sin restricciones, y no a los del marco teórico previamente establecido. Trotsky, Gramsci o Rosa Luxemburg sólo son para ellos referencia a la que acudir como principio de autoridad.

La izquierda postmoderna se alimenta de artículos autorreferenciales en lo ideológico, en la mayoría de los casos de escasa imbricación entre teoría y praxis, donde el brillantismo artificioso y la finta dialéctica sustituye al valor práctico de la tesis. Aquí sí que el arma de la crítica ha reemplazado a la crítica de las armas, corrigiendo a Marx en su tesis sobre Feuerbach, pero por exceso de teoricismo vacío.

No hay teoría de partido de vanguardia pero tampoco de partido de masas, no hay propuesta revolucionaria sino programa político reformista, no hay teoría económica marxista –seamos justos, quizá porque hay muy pocos economistas marxistas solventes en la actualidad- sino recurso a la nomenclatura de profesores keynesianos ilustres de universidades USA y asesores de fundaciones tipo Eleanor Roosevelt o de catedráticos de políticas públicas.

En este caso sí puede decirse que sin pensamiento revolucionario no hay acción revolucionaria y no la hay porque tampoco la esperan de verdad en ese entorno. Precisamente por ese motivo no se esfuerzan en anticiparla desde el pensamiento.

Al colmo de la degradación ideológica en un ámbito próximo a la izquierda radical llegamos cuando alguno de los intelectuales orgánicos de ese territorio político destaca tres grandes retos del socialismo: el machismo –lo será de la civilización humana, más que particularmente del socialismo-(la acotación entre guiones es mía), el carnivorismo (¡¡¡¡¡!!!!!) y el agonismo (¿¿¿¿¿??????) (6) ¡Pa´habernos matao!

Algún día alguien debería hacer un análisis de cómo la influencia ideológica de sectas de diseño New Agee, místicos, conspiranoicos y otras especies integrantes de la fauna indignada ha dado en dañar la capacidad intelectual de gentes de izquierda que hasta poco antes sostenían un discurso mucho menos errático y más consistente.

A través de esta contaminante relación entre lo que debiera ser agua y aceite hemos visto cómo la izquierda radical integraba categorías conceptuales, aparentemente mediaciones entre el pensar y el hacer, que no aportan nada al proceso de la lucha de clases sino que más bien la desvirtúan al aparecer estos - transversalidad, horizontalidad, rechazo de los liderazgos, “ser inclusivo”- como valores “per se” de lo que ese mundo llama “lo nuevo” en lugar de los elementos impulsores de la conciencia, las vías de derrota del capital y la definición de la utopía que se busca. Lo medial es importante para lograr un objetivo, e incluso puede definirlo en parte, pero está siendo utilizado como narcótico de entretenimiento porque centra en ello el núcleo del debate político, cuando la clave está en cómo salir del capitalismo y hacia que sociedad avanzar, aspecto estos que se escamotean sistemáticamente.

En realidad, casi todos esos elementos son partes de la construcción de un sujeto colectivo amorfo ajeno a la identidad de clase en el que cabe el “ciudadanismo” integrador de todas las contradicccones sociales. Que nadie se engañe: transversalidad y “ser inclusivo” son la trampa del interclasismo- La horizontalidad es un corrector de lo vertical pero no la forma de organización pura de la democracia ni de la toma de decisiones. La delegación y la representación son formas permanentes de cualquier organización compleja y la sociedad actual lo es. Aunque la idea del rechazo al liderazgo tiene un origen progresista –el anarquismo- es necesario ya desmontar su falacia: todas las figuras emblemáticas del pensamiento libertario han marcado de uno u otro modo su impronta, bien como dirigentes, bien como intelectuales o pensadores del mismo, bien como ambas cosas y ello los ha hecho líderes. Que no lo sean en el sentido vertical organizativo no significa que sus tesis no se impusieran en muchas ocasiones más por el peso de sus figuras que por las posiciones defendidas. No diré más de los libertarios. Prefiero dejarles fuera del análisis de las actuales izquierdas políticas, no sólo por su posición frente al Estado sino porque tampoco existe acuerdo pleno entre ellos mismos respecto a si son parte o no de la izquierda.

Por otro lado, tampoco es fácil la discusión con un sector del anarquismo –no todos, sería injusto afirmar tal cosa- después del subidón de asambleitis que los movimientos indignados les han producido. Están demasiado crecidos y despectivos para que los marxistas entremos al debate político con quienes pretenden arrojarnos al museo de la Historia, aquél al que van los que sí la han hecho y han dejado algún tipo de poso bastante más perdurable que alguna primavera. Cuando el 15-M sea un hecho del pasado –parece estar en ese proceso- y el general invierno lleve a los Occupy Wall Street al calor de sus hogares, les veremos probablemente más relajados y quizá sea posible discutir políticamente con ellos de un modo útil para todos.

En cuanto la izquierda comunista más clásica –la mayor parte de la marxista-leninista- mantiene una posición declaradamente revolucionaria y con centralidad en la lucha de clases y el derrocamiento del capitalismo pero le mata el relato. Éste está sobrecargado de un peso de la historia que no le impulsa sino que le oprime, a través de un fetichismo cuasi religioso, unos totems, una retórica y una concepción institucionalizada del socialismo rechazables desde una visión de la política laica y que demanda la participación social en los procesos de transformación. El problema no está tanto en lo que desean de un modo abstracto sino en el modo en que lo formulan y pretenden plasmarlo.

Su seguimiento de la teoría campista –que tuvo su correlato en la teoría norteamericana del “realismo político”de las Relaciones Internacionales- de la época de la Unión Soviética, cuando hoy ya no existen los campos o polos clásicos sino la tendencia a un mundo de poderes multipolar –irrupción de China, India, Brasil junto al papel declinante de Rusia y USA- les lleva a justificar regímenes y mandatarios enormemente alejados del papel progresista que en su día jugó el bloque socialista y que no cumplen un papel reequilibrador del peso del Imperialismo por mucho que sea justo oponerse a la amenaza y la agresión militar imperialista a esos países. El caso más paradigmático de mantenimiento acrítico de la teoría campista se está poniendo en evidencia en la defensa de la figura de un autócrata corrupto como Putin cuando el Partido Comunista de la Federación Rusa, heredero del PCUS, se le opone frontalmente buscando su derrota política en Rusia.

En su fidelidad a la transmisión generacional de un único modo de concebir el proyecto revolucionario presenta una grave incapacidad para asumir que socialismo y libertades democráticas –las que reivindica para su derecho al ejercicio de su actividad política- no son antítesis ni las libertades meras plasmaciones de la democracia burguesa sino elementos indisolubles porque sólo el socialismo es un auténtico régimen democrático –social, económico y político- y no hay auténtica democracia sin la socialización –no la simple estatalización- de los medios de producción y distribución y la libre discusión colectiva sobre el proyecto político.

Su mundo simbólico, su iconografía, la divinización de las figuras a las que rinden culto cuasi religioso, la representación proyectada del mundo que imaginan, su percepción de los procesos históricos como algo ineluctable, casi independiente de la voluntad expresada en las luchas, los convierten en fieles a la doctrina, no al método de análisis y transformación de la realidad –radicalmente laico-, contradiciendo la propia letra de La Internacional -“ni en dioses, reyes, ni tribunos está el supremo salvador”- y hace de ellos compañeros deseables en la lucha pero no en la dirección del proyecto.

Respecto a los verdes lo que tuviera que decir de ellos ya lo ha hecho con muchísima más inteligencia y brillantez Vicente Romano (7). Los verdes son –y el caso de EQUO en el Estado español es su paradigma más evolucionado- el modo en que un votante que se autocalifica de izquierdas intenta justificar ante sí mismo y ante los demás su giro a la derecha, como dentro del populismo nacionalista español pasa con UPyD. Significativo que ambas opciones sean escisiones por la derecha de izquierdas claudicantes y significativo también del giro a la derecha de la sociedad y de cómo con su actuación política lo han potenciado las izquierdas.

¡Basta ya de avergonzarnos!

Nos avergüenzan las izquierdas a las que el capitalismo y la derecha reaccionaria les ha perdido el respeto y el menor temor, viéndolas no como amenaza sino como inútiles compañeros de un simulacro de enfrentamiento inexistente porque no ofrecen un proyecto de sociedad radicalmente distinto.

Nos avergüenzan porque nos llevan a los trabajadores por un camino de perdición y derrota al habernos desarmado ideológica y físicamente con su falta de voluntad de lucha contra el capitalismo.

Nos avergüenzan las izquierdas que condenan lo que llaman pudorosamente neoliberalismo, cuando es sólo el capitalismo más auténtico frente al que se niegan luchar para derrocarlo y a proclamar con orgullo la superioridad moral del socialismo cuyo nombre les abochorna pronunciar.

Nos avergüenzan las izquierdas porque no creen en lo que dicen defender –justicia social e igualdad- y mendigan un nuevo pacto social que les restituya un “capitalismo de rostro humano” que el propio sistema ya no necesita porque quienes fueron sus opositores se han derrotado a sí mismos.

Nos avergüenzan las izquierdas que nos mienten y ocultan que el capitalismo no tiene salidas que nos devuelvan al momento anterior a esta crisis . Nos avergüenzan con sus espantajos de propuestas keynesianas, más irrealizables que un programa realmente socialista, porque el capitalismo no pacta con quienes desprecia porque no respeta; respeto que sólo puede nacer de las posiciones de fuerza, el único lenguaje que el sistema conoce.

Nos avergüenzan porque no han formado militantes conscientes sino hooligans irracionales ante las mínimas críticas hacia sus formaciones, con un orgullo de partido incoherente con la patética situación de sus organizaciones.

Esperando a los bárbaros

Las ideas de izquierdas necesitan de unos nuevos bárbaros –de una izquierda no sistémica- arrojados en la lucha, resueltos en sus decisiones, orgullosos de aquello en lo que creen, dispuestos no a mendigar indignamente un nuevo marco social de relegitimación del capital sino a luchar por derrotarle.

Necesitamos unas izquierdas que, dentro de toda la actualización que sea necesaria, recuperen lo mejor de las tradiciones combativas que les dieron vida original, su espíritu irredento, insumiso frente al capital, rebelde contra este sistema económico depredador, capaces de asumir que el socialismo no lo heredaremos de un capitalismo senil que ceda amablemente el testigo sino que sólo puede ser construido mediante una revolución que tome el poder político, económico, social, cultural por la fuerza de los hechos.

Necesitamos unas izquierdas que no pretendan gestionar mejor un capitalismo que ya no permite el menor control por parte de los Estados; unas izquierdas que no nos hagan perder el tiempo en programas económicos para salvar un sistema que sólo merece ser destruido a manos de sus víctimas.

Necesitamos unas izquierdas que no teman atravesar el desierto de la incomprensión de amplios sectores de las clases medias y trabajadoras que hoy tampoco las comprenden porque en el mejor de los casos las perciben similares a las organizaciones del sistema.

Necesitamos unas izquierdas que recuperen su función pedagógica y de vanguardia entere las clases trabajadoras, que sean el elemento mediador de su toma de conciencia, que organicen a los trabajadores más allá de su filiación sindical, construyendo el tejido social de una nueva hegemonía de clase.

Necesitamos unas izquierdas que reconstruyan su identidad, que creen la teoría desde sí mismas, no que tomen conceptos ajenos inoculados por quienes nada tienen que ver con un proyecto emancipador: menos ciudadanismo y más clases trabajadoras, menos evolucionismo y más revolución social, menos asambleismo amorfo e interclasista y más democracia de base obrera, menos demanda de vuelta a una “democracia” idealizada que nunca lo fue frente a los “mercados” y más construcción de un programa socialista frente al capital.

Necesitamos de unas izquierdas en las que los social-liberales sean desplazados por quienes estén dispuestos a recuperar el mensaje de la vieja socialdemocracia, no de ese sucedáneo en cuyo nombre cometen sus tropelías.

Necesitamos de unas izquierdas en las que los comunistas que dejaron de serlo avergonzados de sus principios, sean sustituidos por quienes de verdad lo sean, orgullosos de recuperar su mejor pasado.

Necesitamos de unas izquierdas en las que la “izquierda radical” sea izquierda de verdad y no sólo radical al modo sesentayochista y altermundista.

Necesitamos de unas izquierdas en la que los comunistas ortodoxos no le teman a un socialismo que respete y practique las libertades democráticas porque no nos fueron regaladas sino que hubimos de arrebatarlas mediante una dura lucha y el socialismo será democrático o no será.

Necesitamos una nueva generación de sindicalistas honrados, generosos en la entrega, luchadores decididos por los derechos laborales de los trabajadores, combativos en la acción sindical que, desde su trabajo a pie de empresa, barran estos años de ignominia, entreguismo al patrón y pactismo sin más contrapartidas que el bienestar de las castas burocráticas de las estructuras sindicales y el sacrificio y la pérdida de derechos históricos de su base social.

En ese nuevo sindicalismo digno y de combate es fundamental impregnar a todas las formas de lucha –huelga, ocupaciones de empresas y tierras, huelgas de consumo, sabotajes,...- un carácter político y anticapitalista a las luchas que vaya preparando un proceso insurreccional contra el capital y que lleve en su interior el germen de las formas que ha de adquirir la nueva sociedad.

Necesitamos recuperar el espíritu de unidad por la base de las organizaciones sindicales y políticas de los trabajadores en una nueva articulación supranacional que recupere el sentido original que tuvo la I Internacional, la Asociación Internacional de los Trabajadores en la que fueron capaces de convivir marxistas y anarquistas del mismo modo en que mañana debieran serlo también auténticos socialdemócratas, comunistas de todas las corrientes y libertarios, desde el respeto mutuo a la discrepancia y la lealtad entre todos los que la conformen.

Los Estados no pueden parar solos, ni coordinados, el ataque de un capitalismo enloquecido (carecen de mecanismos y de poder coactivo y coercitivo sobre el capital globalizado) en su lucha por la máxima concentración mundial del capital y la eliminación de las estructuras políticas, tal como las hemos conocido; de un capitalismo que camina hacia un Nuevo Orden Internacional en el que toda estructura institucional dejará de ser pública y política para ser privada y económica.

Sólo la acción conjunta y solidaria a nivel internacional de los trabajadores del mundo puede parar ese golpe e iniciar un proceso de acumulación de fuerzas para pasar a la ofensiva. Porque sólo los trabajadores hacen que el mundo se mueva también pueden pararlo.

Remedando a Pirandello puede afirmarse que no somos seis sino cientos de miles los “personajes en busca de autor” que no hallamos un espacio de militancia organizada en las izquierdas actuales que nos satisfaga pero que podríamos llegar a ser millones si encontrásemos unas organizaciones en las que reconocernos y de las que no avergonzarnos sino sentirnos orgullosos.

Vendrán tiempos mucho más difíciles que los presentes pero sólo si llegan esos nuevos bárbaros –difícilmente del interior de las “izquierdas sistémicas” ya que aunque parte de sus militancias son sanas y luchadoras, la mayoría de sus miembros están escasamente formados y carentes del necesario sentido autocrítico hacia sus organizaciones- será posible una esperanza para la civilización humana que impida nuestra degradación como especie hacia una medievalización tecnológica en la que otros bárbaros –ejércitos y policías privadas neofascistas- impongan no la barbarie de la rebeldía sino el horror de su crueldad y las más groseras formas de opresión sobre los seres humanos.