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Moisis Litsis, periodista del diario griego ‘Eleftherotypia’
"Grecia es un laboratorio de las políticas de austeridad"
Grecia
vivió el martes 6 una nueva jornada de huelga general en medio de las
negociaciones del Gobierno con los acreedores y con la UE sobre el
próximo rescate. Moisis Litsis, analista económico del diario griego
’Eleftherotypia’, analiza la situación griega y europea en esta
entrevista.

- Imagen de archivo de una protesta este verano en la plaza Syntagma de Atenas Foto: Hiliomatis
Diagonal: ¿Podrías medir
el deterioro del bienestar de los griegos desde el ‘rescate’ y la
irrupción de la troika formada por el Banco Central Europeo, la Comisión
Europea y el Fondo Monetario Internacional?
Moisis Litsis: Vivimos en
una situación que en mis 50, y a pesar de mi origen de familia humilde
que vivió años muy difíciles, nunca había visto. Para empezar, no hay
esperanza, ni a nivel social ni a nivel privado, como en anteriores
situaciones complicadas similares. La actual crisis afecta a la llamada
‘clase media’, gente que dio por sentada la prosperidad de años pasados.
Afecta especialmente a gente de mi edad, a quienes les es difícil
empezar de cero, que no son jóvenes para ser optimistas, que tienen
familias…
Mucha gente como yo vive de los ahorros del pasado (si
es que tiene). Es muy raro ver a dos personas trabajando en la misma
familia (sólo si una es empleada pública). Cada vez más y más gente
acude a comedores populares. La familia tradicional griega sigue siendo
un valioso colchón social. Cada vez
debemos pagar más y más impuestos por pasados ingresos y mucha gente no
paga, no por razones ideológicas, sino sencillamente porque no tiene
dinero.
El paro oficial es del 18%. Y luego están esos
trabajadores, como en ‘Eleftherotypia’ [la plantilla lleva sin cobrar
desde agosto, N. del E.], que no son oficialmente parados, pero que no
son remunerados por su trabajo. Unos de los negocios florecientes hoy en
Grecia son las casas de empeños de oro. Vemos muchos anuncios de
tiendas, fuera del distrito centro tradicional de Atenas, de
compra-venta de oro.
D.: ¿Por qué Grecia es
diferente? Es decir… ¿Por qué ha sido la primera? La activista griega
Sonia Mitralia sostiene que la troika utiliza a Grecia como laboratorio
para ver lo lejos que puede llegar. ¿Tú qué piensas?
M.L.: Pienso que ella tiene razón. Incluso nuestro ex primer ministro, Yorgos Papandreu, dijo una vez que éramos un “laboratorio mundial”
por diferentes razones. Grecia supone una pequeña proporción de la
economía de la eurozona (tan sólo un 2% del PIB, frente a países como
España, que suponen un 11%) y seguro una mucho más ínfima de la economía
mundial. Entonces… ¿por qué tanto ruido sobre la crisis griega en los
dos últimos años, amenazando con desestabilizar toda la economía
mundial?
Grecia fue el primer ejemplo de lo que hoy todo el mundo
reconoce: la crisis de deuda mundial, con el foco en la eurozona como
un todo. Si Grecia caía, se corría el peligro del ‘efecto dominó’ de
suspensión de pagos en otros países de la eurozona y podía suponer el
fin del proceso de la zona euro. Así es como intentaron salvar el
problema griego, por supuesto, sin ningún éxito. Ahora es una discusión común que la crisis de la deuda amenaza con desmantelar toda la eurozona, no por Grecia, claro, sino porque la crisis afecta a economías más grandes como España, Italia o Francia.
Con la severa austeridad, la amenaza de un inmediato ‘default’
y salida del euro, la troika intentó primero persuadir a los griegos de
que no había otra solución y luego intentó aterrorizar a la gente
amenazándola con que si no seguían los pasos griegos, sufrirían más
rápidamente una situación similar.
Después intentaron probar los límites de las reacciones
de la gente. Pese a las continuas huelgas, manifestaciones, críticas y
polémicas, no ha habido una explosión social en Grecia. Así pues, los
reguladores de la eurozona deben de pensar que han ganado la partida,
manejando con éxito cualquier atisbo de descontento en otros países. Yo
pienso que Grecia es hoy el ejemplo de lo que no debería pasar en otros
países europeos: Creer que no hay otra solución a la crisis de la deuda
que las políticas de la troika que han empobrecido a los griegos.
“Si Grecia representa sólo el 2% del PIB europeo, por qué tanto ruido sobre la crisis griega en los dos últimos años y su amenaza para toda la economía mundial?”
D.: ¿Y cómo está el pueblo
griego? ¿Está unido en las luchas? ¿Hay un contrapoder real? ¿Cuál es
el rol de los ‘aganaktismeni’ (los indignados griegos)?
M.L.: Hemos tenido un
montón de huelgas. Algunas de ellas masivas, especialmente al principio
de la crisis. Pero los griegos no ven ningún cambio real. Un gran
momento fue el pasado verano, cuando el movimiento ‘aganaktismeni’ (indignado) comenzó a sitiar el Parlamento con miles de personas,
esperando que la mayoría del PASOK (Partido Socialista) no votara al
final las nuevas medidas que impuso la troika tras el acuerdo de julio
por un nuevo préstamo. El único logro fue el reemplazo del primer
ministro socialista Yorgos Papandreu por el tecnócrata ex banquero
central Lukas Papademos con el apoyo de los partidos de la oposición, el derechista Nueva Democracia y el de extrema derecha LAOS.
Me parece que el pueblo griego está cansado de no ver un
cambio real, sigue dudando de los sindicatos tradicionales, incluso de
los partidos tradicionales de izquierda, pese a que obtuvieron buenos resultados
en las pasadas elecciones. Hay muchas iniciativas nuevas a nivel local,
pero no hay un movimiento masivo general con una demanda central. Pero
la lucha sigue.
Pienso que hay una necesidad de rechazo total de las
actuales políticas y de la deuda, incluso cuestionando la inclusión de
Grecia en el euro. Después de todo, a pesar de las diferencias sobre
este tema de las políticas de izquierda, hay una alta probabilidad de
que Grecia sea forzada a salir del euro, sin un movimiento real preparado para contrarrestar las duras consecuencias de un movimiento como éste. Si no, habrá tremendos cambios políticos y sociales.
D.: ¿Por qué Grecia no ha declarado todavía una huelga general indefinida?
M.L.: Durante muchos años
recuerdo a la extrema izquierda intentando promover una huelga general
indefinida sin ningún éxito. En los dos últimos años hemos tenido muchas
huelgas generales, incluso más que en los primeros años tras la caída
de la ‘Junta’ en 1974, un periodo caracterizado por una gran
radicalización y mucha movilización juvenil. La gente también ha perdido
mucho dinero con las huelgas, especialmente en el sector público.
Así que, en estos tiempos difíciles, dudan si ir a la huelga
indefinida, algo que las fuerzas sindicales tradicionales no quieren
realmente y son incapaces de promover.
D.: ¿Cuál es la amenaza de la extrema derecha en Grecia?
M.L.: Hay que decir que tenemos dos tipos de extrema derecha en Grecia. Una, conectada con el anticomunismo de la derecha tradicional,
antisemita, nacionalista, xenófoba y racista, etc. y otra más extrema,
neonazi. La primera está representada por LAOS (su fundador fue miembro
del conservador Nueva Democracia) y la segunda, por la organización
neonazi ‘Crysi Avgi’. Ambos están al alza. LAOS es miembro del nuevo
gobierno de Lucas Papademos (puede que por eso su popularidad de los
últimos años está cayendo un poco) y ‘Crysi Avgi’ en algunas zonas
obtuvo mejores resultados que la extrema izquierda.
Durante muchos años, por la ‘Junta’, la extrema derecha
fue marginal. Basada principalmente en un anticomunismo que parecía
desfasado tras la caída del muro de Berlín y la atenuación de la
izquierda tradicional que influyó em la política griega pese a su
derrota en la guerra civil en 1945. En los últimos años, junto al
tradicionalmente antisemita LAOS, intentó explotar la causa palestina,
hasta entonces bandera de la izquierda, para promover un nuevo tipo de antisemitismo
enmascarado con críticas a las políticas israelíes y pese a las
conocidas conexiones entre la extrema derecha europea y la islamofobia
del ‘establishment’ de extrema derecha israelí; también intentó explotar la ola de inmigración ilegal junto a la explotación del sentimiento nacional
(problemas con Turquía, antigua Democracia de Macedonia) para promover
su agenda. Su apoyo al actual gobierno les ha provocado algunos
problemas con su electorado, que era, desde un punto de vista
nacionalista, contrario a las políticas de la troika al principio.
“La gente ha perdido mucho dinero con las huelgas, especialmente en el sector público”
D.: ¿Cuál es tu
explicación sobre la ofensiva de la troika, no sólo en Grecia? ¿Piensas
que su objetivo es atacar a la clase trabajadora en toda Europa?
M.L.: Seguro. Mira. En los
últimos 20 años, en la ‘era dorada’ del neoliberalismo, vimos una
continua tendencia en Europa a desmantelar el ‘estado social’ y el
tradicional poder de los sindicatos (especialmente en los países del
norte) en nombre de la necesidad de alcanzar altas tasas de PIB. Este
proceso supuso una gran lucha dentro de la UE y muchos gobiernos, por la
presión de los sindicatos y la opinión pública, adoptaron las reformas
neoliberales lentamente, en ocasiones retrocediendo por la presión
popular. Ahora, con la crisis de la deuda, que es resultado de la
‘burbuja’ del euro, los gobiernos son forzados a adoptar reformas
rápidas, para abaratar la mano de obra, sin derechos ni seguridad
social. Mucha gente, asustada por las tremendas consecuencias, confía en
que las medidas de los gobiernos puedan evitar el ‘default’ y que el
deterioro del bienestar pueda frenarse. Es el momento de que la clase
trabajadora se levante y encuentre nuevas formas de enfrentarse a esta política brutal que, como en el caso de Grecia, nunca para.
D.: ¿Cuál es la relación
entre los poderes europeos y los estadounidenses en esta ‘crisis de la
deuda del euro’? ¿Cuál es el papel de Alemania? ¿Cuánto tiene de real la
‘crisis de la deuda del euro’?
M.L.: Mucha gente en
Europa cree que la política americana es más favorable al desarrollo
económico porque EE UU puede imprimir dólares y promover el crecimiento.
Algo que no es muy cierto, porque pese a los miles de millones de
dólares que la Reserva Federal imprimió en los últimos años, la situación social en EE UU es similar a la europea, y a veces incluso peor.
Las crisis de la deuda son reales y son el resultado del
modelo de consumismo del capitalismo moderno. En el pasado (por
ejemplo, en los 70) los déficit públicos fueron el resultado de las
tradicionales políticas keynesianas para financiar el estado social,
etc. Ahora hemos visto una explosión de deuda pública y privada, en casi
cada país occidental, porque los bancos presionaron a la gente y a los
países a endeudarse para financiar su prosperidad (para comprar casas,
coches, servicios, etc.) con tipos bajos y ahora exigen el dinero de vuelta, sabiendo que ninguna sociedad puede permitirse pagar todas esas sumas de deuda pública y privada, sin crecimiento real.
Ellos acusan a la gente de vivir por encima de sus
posibilidades, pero en el pasado fue gracias a esto que Grecia, España o
Irlanda alcanzaron altos niveles de crecimiento. Alemania y sus bancos
han jugado un papel muy importante. La alemana es una sociedad
consumidora relativamente conservadora y a través del crédito fue capaz
de financiar a países como Grecia para comprar armas
o para construir masivas obras públicas para los Juegos Olímpicos, a
beneficio de los grandes griegos y de las compañías extranjeras.
La prensa masiva y sensacionalista alemana, como Bild,
atacó a los griegos, acusándolos de que son “vagos” que se comen el
dinero de los alemanes, a pesar del hecho de que incluso la contribución
alemana a los paquetes de rescate ha sido dada con altos tipos de
interés, mucho más altos que los tipos a los que el BCE presta dinero a
otros bancos. Alemania ha transformado el euro en una ‘moneda alemana’,
pretende imponer el modelo alemán a todos los países europeos, pese a
sus tradiciones, mentalidades y disparidades económicas, que son el
resultado de la brecha entre norte y sur y es reacia a pagar el precio
pese a que es el país más beneficiado de la introducción del euro. Recuerda a la antigua Unión Soviética, que pretendía imponer un tipo de ‘socialismo’ a todo el bloque del este, sin importar su historia, tradiciones y mentalidades.
D.: En el Estado español, cuando el PP ha llegado al Gobierno, ha descubierto una desviación del déficit del 6% al 8%. En Grecia salió a la luz el escándalo de las estadísticas infladas para justificar los recortes. ¿Qué recomendarías a los españoles sobre este asunto?
M.L.: No os fiéis de las estadísticas oficiales e intentad encontrar la verdad -un movimiento de auditoría
podría contribuir-. No confiéis ni siquiera en Eurostat (la oficina
estadística de la UE). Los burócratas de Bruselas tienen la misma
responsabilidad sobre las falsas estadísticas en los países de la
eurozona. Ahora mismo, en Grecia estamos asistiendo al segundo acto de
la pelea entre el PASOK y el Partido Nueva Democracia, que fue acusado
de no decir la verdad sobre el déficit cuando estaba en el Gobierno en
2009 y ahora acusa al PASOK de inflar las estadísticas para persuadir a
la opinión pública a adoptar las severas medidas de la troika.
D.: Finalmente… ¿Te gustaría transmitir algo al pueblo español? ¿Qué lecciones cabe extraer de la experiencia griega?
M.L.: La lección de Grecia
es una: No os creáis que no hay alternativa. Mirad lo que le pasó al
pueblo griego, que al principio pensó que las primeras medidas de
austeridad serían suficientes para protegerle del ‘default’. Ahora Grecia ha incurrido en impago no oficialmente,
miles de personas en el sector público pierden sus empleos –al
principio nos dijeron que el problema era el “saturado” sector público-,
la gente hace cola en los comedores populares. Levantaos para rechazar
estas políticas antes de que sea demasiado tarde. Organizaos y sed
solidarios con el pueblo griego, porque la lucha es la misma. Debemos luchar a un nivel europeo, algo, por supuesto, muy difícil.
OTRA HUMANIDAD ES NECESARIA
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