XXXI Marcha a Rota

jueves, 1 de julio de 2010

POLONIA: EL PAIS MÁS REACCIONARIO Y ANTICOMUNISTA DE EUROPA


El liberal Donald Tusk, actual jefe del Gobierno polaco. Sucesor del ultrareaccionario y ultraclerical Lech Kaczynski muerto en accidente de aviación en Rusia.
El gobierno polaco, con un pie en el estribo de la despedida, acaba de dar un paso hacia el ayer echando por la borda la tan reconocida capacidad del capitalismo para negociar sus contradiciones y reciclar a su favor las fuerzas y simbolos que lo desafia. Desde el pasado 8 de junio, "bajo pena de prisión y multas" se han declarado fuera de la ley las imágenes que "hagan propaganda a las ideologías criminales", entre ellas la bandera roja, la hoz y el martillo, y los rostros de Lenin y del Che.
La nueva ley polaca provocaría una carcajada si no fuera por lo siniestro que se adivina tras esta decisión de una derecha teocrática y parroquial. Nada más didáctico que cuando se transparentan los mecanismo de coerción y violencia del capitalismo, abandonando los tradicionales argumentos sobre libertades y derechos humanos que también les han servido en las últimas décadas históricas. Tras organizar golpes de estado, invasiones, escuadrones de la muerte, cárceles secretas, subversión y cambio de regímenes, ahora le toca el turno a la guerra cultural, a la represión de los simbolos y las ideas.
Esta aberración incivil ha sido rápidamente aplaudido por los líderes de la contra cubana. No en vano, entre las brumas de su odio decadente y su derrota histórica, mantienen actualizada listas de los monumentos revolucionarios a dinamitar tras la "liberación de la isla", una vez que haya pasado la 82 división Aerotransportada ( divisón conocida en sudamérica por haber participado en las numerosas intervenciones militares de los EE.UU en dicho continente) del ejercito yanqui, y transcurridos "los tres días con licencia para matar" que vienen pidiendo.
Casi siempre, el prohibir expresa una derrota politica y moral. Es imponer a la sociedad, por la fuerza, lo que no se ha logrado por la razón y el consenso. Ni el capitalismo ni el socilalismo, no hablando ya del feudalismo o el esclavismo, han escapado a la necesidad y a la tentación de prohibir y censurar. Hasta hoy, con mayor o menor grado de violencia organizada, así ha transcurrido la história de la Humanidad, que no es otra cosa que la história de la lucha de clases. Pero esta decisión del gobierno polaco, que no tiene precedentes ni siquiera en tiempos de la Guerra Fría y el McCarthismo estadounidense, deja en pelotas a los ideólogos cinicos de la burguesia, esos que siempre nos presentaron su reinado como el milenio prometido de paz y tolerancia. Y eso que nos habían dicho que estábamos en la era Obamas, la del "soft and smart power".
Si la derecha reaccionaria polaca se ha visto obligada a amenazar con castigos tremebundos a los jóvenes que llevan sobre sus pechos esos símbolos, es porque no pocos lo hacen. Nadie patea a un perro muerto. Y si lo llevan, es señal de que lo necesitan. Aún cuanod lo hagan desprovistos de conciencia política: son capaces de intuir que "esas imágenes", hoy malditas por el odio y la revancha, son simbolos de rebeldia y les encanta observar que despiertan inquietud y aprehesión en una sociedad que está lejos de ser la que ellos desean. Y precisamente esta dialéctica explica su inevitable derrota: contra la vida no se legisla, pues ella saltará cualquier barrera.
Quien desea que los simbolos de la lucha de los oprimidos, de los humillados y ofendidos, deje de tener significado, que luche por erradicar la opresión.
No hay colores ni simbolos buenos o malos, todo depende del uso que se les dé. Para muchos, la cruz cristiana remite al sacrificio de Cristo por la redención de los hombres; para otros es el recuerdo de las banderas que asolaron y diezmaron poblaciones enteras durante la Cruzadas o en el exterminio de los aborigenes americanos, incluso, cuando se condenaba a la hoguera a miles de personas en la propia Europa, por pensar o actuar diferente. La bandera de los Estados Unidos puede ser una promesa de libertadad; pero no piensan lo mismo los vietnamitas que vieron desaparecer a cuatro millones de seres queridos bajo el plomo y las bombas lanzadas desde aviones que la llevaba pintadas en sus fuselajes. No creo que tampoco los iraquís tengan una opinión unánime al respecto: la cuenta de muertos tras la invasión yanqui supera el millón.
Cuando los pretorianos reprimían, el Mesías se empezó a simbolizar mediante un pez o un cordero pascual. Pero la fe, lejos de debilitarse siguió creciendo.
En Monroe, cerca de Cincinatti, un rayo destruyó hace poco una inmensa estatua de Jesús. Este piadoso gobierno polaco, ¿será capaz de prohibir las nubes?
¿Y las barbas y las melenas? ¿Y los nombres de Karl o Vladimir ¿Y las boinas y las estrellas?. La História enseña que al final nunca se pudo.

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