XXXI Marcha a Rota

viernes, 12 de marzo de 2010

QUE RICOS ELLOS¡¡¡¡¡¡.......


Hoy una revista publica el ránking de los 10 personajes más ricos del mundo, y un periódico la docena de los más ricos y ricas de España.
Jaime Richart |
Carlos Slim

Ambos, para ponernos los dientes largos y para animar­nos a imitarlos a ser como ellos cuando seamos mayores...

¿Qué habrán podido hacer estas gentes para no tener detrás de cada uno de ellos por lo menos una docena de cadáveres más o me­nos cono­ci­dos, siendo así que la propiedad privada es de por sí un robo y que de­trás de cada fortuna hay un crimen?

Así sabemos que el mexicano Carlos Slim es el más rico del mundo, y que a él se ha asociado como asesor (qué le dirá) el su­persocialista e inventor del pesoísmo español, Felipe González, quien se convierte así -una inferencia lógica- en el consejero más rico del mismo mundo que su asesorado. Al final todos los mencio­nados en la revista y el pe­riódico han conseguido privatizar efecti­vamente la riqueza. Son los paradigmas del sistema, como los es Bin Laden, aunque no figure en la revista por despecho de alguno. Por eso todo el empeño de la "nueva doctrina" neoliberal es privati­zarlo todo; para azuzarnos a ser como Slim o como Gates o, como González…

Pero téngase en cuenta que privatizar no es exaltar al individuo por encima y a costa del conjunto de individuos. Precisamente privatizar es expoliar no sólo la res publica, la cosa pública, acorralar al coope­rativismo, evitar al comunismo y al socialismo verdadero, perseguir los intereses comunales. Privatizar es destruir el pequeño comercio y el pequeño negocio en manos de personas de carne y hueso. Privatizar es empequeñecer y aun anular al individuo común. Además, es el principal enemigo de la familia tradicional que, por otros conductos, tanto aparentan defender los neoliberales. Pero también de la familia de nuevo cuño en beneficio de la familia mafiosa, criminó­gena.

La privatización busca precisamente diluir la individualidad y la fa­mi­lia natural en un cuerpo o ente jurídico anónimo, donde sus cabe­cillas y propietarios desaparecen virtualmente del concierto social para pre­servarse de la responsabilidad indubi­tada que te­nían en el antiguo ré­gimen y desde luego de la que tie­nen en el negocio individual.

¿Quiénes son los dueños de los bancos, de los corteingleses, de los carrefoures, de los mediamarktes, de los vodafones, de los mo­vista­res, de las tantas marcas de coches, de las cajas de ahorros y de tantos grupos, tinglados y lobbies que se extienden sobre la so­ciedad global como una red marina de arrastre? Pues os lo diré: un puñado de milmillonarios sin escrúpulos conchabados con políticos de más o menos relumbrón, que dejan la gestión en manos de apodera­dos que a su vez transmiten órdenes militares a le­giones de trabaja­dores sin personalidad para que respondan con nor­mas de tablón ante usuarios y clientes cuitados, mientras aquellos se tuestan al sol con un güisqui en la mano en las paraísos privados que todavía quedan. Total, unos miles de individuos en el mundo que contrastan con los miles de millones que los padecemos a cambio de unas cuantas golosi­nas...

A esto le llaman privatizar. Se traspasa a manos de pequeños gru­pos los bienes de producción mientras millones de pequeños comer­ciantes y ciudadanos "individualizados" han desaparecido ya, y los que todavía agonizan se las ven y se las desean para sobrenadar en este inmundo capitalismo, jungla donde nuestros depredadores no tienen más depredadores que los de su misma especie. La cadena trófica de la naturaleza en este sistema se convierte en un escalo­nada antropofagia social en la que unas veces somos las cobayas de labo­ratorio, y otras veces somos las ratas de cloaca que se alimentan de lo que tiran los grandes y medianos poseedores. Así es cómo los grandes empresarios reunidos en la CEOE invitan ahora a negociar contra­tos laborales que sustantivamente son más leoninos para el trabaja­dor incluso que en el pasado caudillismo y desde luego que en otros países del sistema.

Privatizar es lo que están haciendo los ministros y otros "socialis­tas" de pega que promocionan los planes de pensiones privados mientras dicen que apuestan por la sostenibilidad del sistema pú­blico. Entre unas cosas y otras, con este pacto tácito entre la derecha que priva­tiza sin disimulo, y las mentiras y patrañas de los falsos socialistas que dicen apostar por lo público pero son topos de la privatización y de la derechización, ya podemos darnos por jodidos...

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