La fría nevada se metió en los huesos y en las noticias con el aborto,los terremotos,las elecciones bomba de Iraq,las consultas independentistas y el eventual fin de las corridas de toros en Catalunya
César Jerez |
Llovía con nieve este 8 de Marzo en Barcelona. Debajo de mi ventana, dos mujeres bien abrigadas y con paraguas me recordaban a Mon Rivera y sus trombones, corrían escapando del coctel frío, bellas apresuradas, a ritmo de salsa en descarga por este barrio bohemio, laietano y adoptado de Gracia. Los copos de nieve se estrellaban caóticamente sobre el Torrent de l´Olla, antes de alcanzar el Mediterráneo. El temporal tenía rumbo al oriente, pero las faldas de los Pirineos lo desviaban más al sur, hasta alcanzar el mar muro de los atunes rojos, las Baleares y el Rif africano.
El paisaje blanco de “Corazón de perro” hizo semejar esta ciudad a una Odessa invernal. Catalunya se congelaba ayer en sus calles sin esquinas, en los pisos de los trabajadores desempleados, en los bares de humo, en la casa de Vásquez Montalbán sin su sazón, en el Maresme, en las plazas de toros sin corrida, en las ganas apagadas del roce de pieles, en la espera del fin de la crisis, en la demorada primavera con sus alergias, en la víspera aplazada de los polvos inesperados del calor, en el cabo de Creus y en la montañas que corren sin contrabandistas hacia Andorra y Francia.
La fría nevada se metió en los huesos y en las noticias con el aborto, los terremotos, las elecciones bomba de Iraq, los casi cinco millones de desempleados de España, los muertos cotidianos y siempre colaterales de Afganistán, la liquidación del servicio de palomas mensajeras del ejército español, las consultas independentistas y el eventual fin de las corridas de toros en Catalunya. Pero sin duda la perla informativa de estos días la constituían los añorados por muchos, por aquí y por allá, presuntos vínculos entre las FARC, Hugo Chávez y ETA.
Cuando uno lee las noticias locales, descubre que Madrid queda cada vez más cerca de Washigton y Bogotá, así como cada vez más lejos de Barcelona, La Habana, Caracas y Bilbao.
Mientras que la iglesia nacional católica y el partido de Aznar movilizaban a sus fieles y sus medios a protestar contra la reciente ley del aborto, en algunos pueblos catalanes se votaba de manera no vinculante por la independencia, en otros se protestaba contra la posible construcción de un cementerio nuclear , en las calles de Barcelona se manifestaban para no ir de la fábrica al funeral con el "pensionazo" de Zapatero y en el parlamento catalán buscaban como acabar con las corridas de toros, no solo por ser parte de la cultura española, sino por ser una fiesta y un bien cultural donde se mata a un animal torturándolo antes durante un buen rato, matanza que se práctica todavía en un país que no tiene como logotipo precisamente a un toro de lidia, sino a un burro negro. Así que para desgracia de los taurinos de acá, las plazas de toros catalanas serán convertidas paulatinamente en centros comerciales, al servicio de las nuevas generaciones de consumidores.
En Madrid, un euro-parlamentario conservador del Partido Popular, autodenominado defensor de la vida, talibanizó mucho más al aborto, al calificarlo de engendro rojo y bolchevique. Aprovechando el ambiente caldeado por las manifestaciones de anti- y pro-abortistas, los comentaristas de la radio religiosa COPE denunciaban que las feministas no son tan femeninas, por eso de ser abortistas, además de lesbianas y de ir por ahí, en invierno, promoviendo el asesinato de niños con sus pechos y pezones multicolores al aire. Desde esa misma ciudad y emisora radial se acusaba a Miguel Bosé de tratar de ir de "progre", siendo un niño bien, de injertarse pelo y de tener una sola neurona, todo por defender a un actor vilipendiado aquí por divulgar algunos aspectos delincuenciales del disidente cubano muerto, pero fundamentalmente por no denunciar a la "dictadura cubana".
La noticia bomba y el afán de exportarse mutuamente, entre Madrid y Bogotá, la teoría de entorno y del "todo es ETA" y "todo es FARC", que tiene a miles de personas tras las rejas, partidos políticos ilegalizados o exterminados y a miles de colombianos desparecidos y asesinados durante décadas, cogió bastante atareado al juez Garzón, que paradójicamente ha pasado de perseguidor a perseguido durante estos días, solo por tratar de ubicar, desenterrar y ponerle nombre a García Lorca y a las demás víctimas del franquismo.
La que Chávez denomina "real audiencia nacional" siempre ha tenido un afán mediático, algunos de sus jueces parecen predestinados a ser protagonistas de un gran hermano de la tele, falta ver como termine este episodio, pues tratar de hacer ver a Chávez como el instigador de atentados con bomba y no tener pruebas de ello, salvo las versiones de un informante, presunto desertor de la guerrilla a sueldo con dineros de la cooperación internacional y un computador con archivos alterados, suena muy artificial y lo asemeja más a un coctel televisivo de imprevisibles consecuencias, un coctel que nada tiene que ver con la natural lluvia con nieve de estos días.

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