


El desastre por el terremoto acabó con la autoridad de un gobierno ya de por sí debilitado por las condiciones sociales del país.
Los desesperados haitianos convertían el jueves las calles cubiertas de escombros y los parques en hospitales improvisados y campamentos de refugiados ante la ausencia de una respuesta visible de las autoridades tras el terremoto del martes.
El seismo de magnitud 7.0 en escala Richter derrumbó el palacio presidencial, una serie de ministerios y la sede de la misión de paz de la ONU en el país, por lo que Haití enfrenta un peligroso vacío en la seguridad y el poder.
El país caribeño de nueve millones de habitantes, el más pobre en el Hemisferio Occidental, tiene una turbulenta historia de conflictos, dictaduras, descontento social, instituciones frágiles y catástrofes naturales devastadoras.
Muchos en la capital, Puerto Príncipe, removían los escombros de los edificios con sus manos desnudas, palos y martillos, esperando hallar a sus seres queridos con vida.
Miles de personas sin techo comenzaron a levantar campamentos en donde podían, el más grande se ubica frente al derrumbado Palacio Presidencial, por lo que a día de hoy Ahití está sin gobierno, sin nadie que dirija el país. Hasta ahora Ahití gozaba de una democracia al frente de René Préval, al que muchos ven como, el gobierno de Estados Unidos, el gobierno interino haitiano de Boniface Alexandre (sostenido por aquel) y los empresarios asentados en el país, un férreo opositor a causa de su postura izquierdista y progresista, y de estar a favor a los pobres. Pero ahora EE.UU. ya baraja la posiblidad de hacerse cargo del gobierno de Haití tras la catástrofe del pasado jueves.
Por último me gustaría destacar las palabras de José Ignacio Munilla, Obispo de San Sebastián. Asegura que "existen males mayores" que los que están sufriendo en Haití y ha estimado que "deberíamos llorar por nuestra pobre situación espiritual y nuestra concepción materialista de la vida".
y también afirma que los políticos que apoyen la Ley del Aborto no deberían acercarse a comulgar pues esta acción es incompatible con "desproteger la vida de los inocentes". ¿No debería ser juzgada esta persona por decir estas atrocidades?
Que estupendo que vuelvas a participar Mª Jose y con un articulo lleno de sensibilidad social, como el tema de Haiti. Las declaracioes del Obispo de San Sebastian, que al verlo parece un obispo calcado de los del Franquismo, que algunos de nosotros lamentablemente tanto conocimos,son el ejemplo más evidente de la hipocresía absoluta. Que no son materialista cuando el Vaticano es uno de los mayores centros del mundo en riqueza acumulada. ¡Ojala que, en verdad, existiese el Infierno, para que personajes así pudiesen acabar en él. Un saludo, también para tus padres.
ResponderEliminarSuscribo la opinión de Orencio, ojalá exista el infierno, así además muchos constructores podrán costruir viviendas en los terrenos recalificados por politicos "íntegros" que comulgan en las iglesias de los hijos de satanas.
ResponderEliminarTambién supone un espacio idoneo para los nostalgicos de regimenes autoritaios y represivos, pues el diablo es el mentor de todos los que en la tierra han sido sus becarios.
Un saludo Mª José.