
HAGAMOS UN POCO DE HISTORIA
En Ciudad Juárez, ciudad fronteriza al norte de México, frente a El Paso, en Texas, más de 300 mujeres han sido asesinadas de acuerdo a un ritual inmutable: secuestro, tortura, crueldades sexuales, mutilaciones, estrangulamiento. Desde hace diez años, a un ritmo promedio de dos cadáveres mensuales, se descubren en los suburbios de la ciudad maldita cuerpos de mujeres, adolescentes y niñas- desnudos, lastimados, desfigurados.
Lo que allí ocurre es un insulto a los derechos humanos. Más de 300 mujeres han sido secuestradas, violadas y asesinadas desde 1993. La mayoría de ellas tenía características comunes: al menos un centenar provenía de un ambiente pobre, casi todas eran obreras, todas eran menudas, morenas y tenían cabello largo. Gran parte de ellas no pudieron ser identificadas, todas fueron víctimas de violencia sexual y, sin ninguna excepción, murieron estranguladas.
Los homicidios se repiten y se parecen; las crueldades son las mismas y afectan no solo a mujeres adultas sino también a adolescentes, e incluso a niñas de apenas 10 o 12 años.Para las mujeres, Ciudad Juárez se ha convertido en el lugar más peligroso del mundo.
En el resto de México, de cada diez víctimas de asesinato sólo una es mujer. En Ciudad Juárez, de cada diez personas asesinadas cuatro son mujeres… Y no parece que la serie de crímenes vaya a detenerse porque, según las Naciones Unidas, la tasa de impunidad en México es casi total.Solo existe un arma para combatir semejante flagelo: la memoria, el testimonio.
Esther Chávez Cano, directora de una asociación contra la violencia doméstica, piensa que los asesinatos van a seguir, ya que la incompetencia de las autoridades es evidente.
¿Por qué los cadáveres son desfigurados y mutilados? ¿Por qué un tal ensañamiento con las víctimas, un sadismo tan bárbaro? ¿Se trata de rituales satánicos? ¿De orgías perversas de narcotraficantes? ¿De vendedores de órganos? ¿De sacrificios humanos para el rodaje de filmes-realidad (snuff movies) en los cuales la víctima es violada, torturada y asesinada ante la cámara? Las preguntas se suceden hasta el infinito sin que ninguna investigación seria pueda darles respuesta. Diversos testimonios indican que los asesinos habrían estado protegidos, en un primer momento, por los policías de Chihuahua. Luego se habrían beneficiado del apoyo de algunos ámbitos de poder vinculados con el tráfico de drogas.A finales de 1999 se encontraron cadáveres de mujeres y niñas cerca de ranchos pertenecientes a traficantes de cocaína. Esta coincidencia parece establecer un vínculo entre los homicidas y la mafia de los traficantes, a su vez relacionada con la policía y los militares. Pero las autoridades se niegan a orientar la investigación por esa vía.LA Comisión Mexicana de Derechos Humanos (CMDH) ha emitido desde 1998 recomendaciones sobre estos centenares de asesinatos de mujeres, a los cuales el Estado ha prestado poca atención. Ciudad Juárez se caracteriza por sus numerosas fábricas "maquiladoras", donde mano de obra barata ensambla productos destinados a la exportación. Esta mano de obra, que proviene principalmente del interior del país, está compuesta sobre todo de mujeres. Son ellas las que permiten vivir a las familias, algo que perturba las tradiciones machistas y patriarcales. Sumergiéndose en el trabajo, las mujeres tratan de evadirse de la pobreza.La mayoría de las víctimas eran obreras, y fueron sorprendidas mientras iban a su trabajo o retornaban a su casa. Hester van Nierop, una estudiante holandesa de 18 años, fue secuestrada el 20 de septiembre de 1998. Doce horas más tarde se encontró su cadáver bajo la cama de una habitación del hotel Plaza. Había sido violada, torturada y estrangulada.Lilia Alejandra García Andrade, de 17 años y madre de dos niños, desapareció el 14 de febrero de 2001 al salir de la fábrica. Su cadáver fue encontrado siete días más tarde en un terreno baldío frente al centro comercial Plaza Juárez. Estaba semidesnuda y envuelta en una manta. La autopsia reveló que la adolescente había sido asesinada el 19 de febrero. Antes de ser estrangulada había sido violada, torturada y mutilada durante cinco días…Violeta Mabel Alvidrez Barrio, de 18 años, fue secuestrada el 4 de febrero de 2003. Su cadáver se encontró, junto con el de otras dos adolescentes de 16 y 17 años, quince días después. Pero su muerte se remontaba sólo a tres o cuatro días, lo que quiere decir que había estado a merced de verdugos sádicos y psicópatas durante más de diez días.El procurador de la República considera que todos estos homicidios son delitos comunes o vinculados, tal vez, con el tráfico de órganos. Según María Sáenz del Comité de Chihuahua Pro Derechos Humanos antes de 2001, siempre se ubicaban los cadáveres de las víctimas violadas y estranguladas, pero desde que se multiplicaron las investigaciones los cuerpos desaparecen pura y simplemente. Las asociaciones han registrado cerca de 500 desaparecidas, mientras que los cadáveres encontrados superan apenas los 300.Hacer desaparecer los cuerpos de las mujeres asesinadas se ha vuelto una especialidad de la mafia local. El procedimiento usual se denomina "lechada": un líquido corrosivo, compuesto de cal viva y de ácidos, disuelve rápidamente la carne y los huesos sin dejar la menor huella. "Ninguna huella", tal es la consigna secreta. Reducir a nada, borrar, suprimir, son las palabras claves.Los cuerpos desnudos de tres mujeres jóvenes fueron descubiertos el 6 de noviembre de 2001 en un campo de algodón en la periferia de la ciudad. Una de ellas era menor de edad, tenía las manos atadas en la espalda y había sido degollada. Al día siguiente, al ampliar la búsqueda, se descubrieron otras cinco víctimas. El 14 de noviembre, fueron encontrados otros dos cadáveres de jóvenes: uno en el Motel Royal, el otro en el pueblo de Guerrero. Cinco días más tarde se descubrían en los suburbios de la ciudad el cuerpo semidesnudo de otra mujer de 21 años, Alma Nelly Osorio Bejarano, torturada y estrangulada.No existe ningún registro que permita establecer un archivo de los cientos de crímenes de mujeres cometidos en Ciudad Juárez. Las autoridades tienen la costumbre de abandonar muy rápidamente las investigaciones: algo de más de tres meses después del descubrimiento de los cadáveres de las 8 mujeres en un campo de algodón, algunos paseantes encontraron vestimentas y objetos pertenecientes a las víctimas, lo que revela el increíble descaro de los policías. Las autoridades pretenden que entre 1992 y 1998 fueron "resueltos" doce casos de "asesinatos en serie de mujeres" y 99 casos de 2crímenes comunes" (pasionales, sexuales, familiares, venganza y arreglo de cuentas, vinculados al tráfico de drogas, cometidos en ocasión de robos, de riñas, o por motivos desconocidos). Entre octubre de 1998 y febrero de 2002 se cometieron 20 "asesinatos en serie de mujeres" y 71 "asesinatos comunes". De los primeros, 15 estarían prácticamente resueltos" y 5 están en curso de investigación: de los segundos, 53 habrían sido "elucidados" y 18 "están a punto de serlo". ¿Pero son creíbles las autoridades? Es preciso recordar que las expresiones "asesinatos resueltos" o "en vías de resolución" son engaños pues sólo se trata de interpelaciones a personas "investigadas". La estrategia de los distintos gobernadores para "resolver" los asesinatos en serie de mujeres en Ciudad Juárez ha llevado a un conjunto de manipulaciones y disimulos consistentes en inculpar a inocentes, como ocurrió con los dos acusados de los 8 asesinados del 6 de noviembre de 2001.Otro método utilizado por las autoridades es hacer asesinar a quienes se hacen cargo de la defensa de los falsos culpables. El abogado Mario César Escobedo Anaya fue asesinado por un comando que admitió los hechos y, sin embargo, fue liberado con el pretexto de que "defendía" a agentes de la policía judicial del Estado de Chihuahua, cuyo jefe, el comandante Alejandro Castro Valles, tenía la costumbre de detener sin mandato judicial y de torturar inocentes.Abogados, jueces, procuradores y periodistas recibieron amenazas de muerte para disuadirlos de proseguir sus investigaciones sobre los homicidios de mujeres. Algunos opositores al gobernador Patricio Martínez también fueron amenazados con el fin de acabar con sus protestas: las militantes Esther Chávez Cano y Victoria Caraveo, y el criminólogo Oscar Máynez.En los asesinatos en serie de Ciudad Juárez se mezclan la atmósfera turbia de la frontera y sus miles de emigrantes, las maquiladoras, el quebranto de las instituciones, y también la violencia patriarcal, la desigualdad, la negligencia del gobierno federal, etc. Pero, por encima de todo, este tenebroso asunto revela el gran poder de los narcotraficantes y la solidez de sus redes de influencia. Los vínculos entre el ambiente criminal y los poderes económico y político constituyen una amenaza para todo México.Según fuentes federales, seis grandes empresarios de El Paso, de Texas, de Ciudad Juárez y de Tijuana comandarían a sicarios encargados de secuestrar mujeres y de llevárselas para violarlas, mutilarlas y matarlas. El perfil criminológico de esos asesinatos se acercarían a lo que Robert K. Ressler llamó "asesinatos por diversión" (spree murders). Las autoridades mexicanas estarían enteradas desde hace tiempo de estas actividades y se habrían negado a intervenir. Estos ricos empresarios estarían cerca de algunos amigos del presidente Vicente Fox y habrían contribuido al financiamiento oculto de la campaña electoral que le permitió a Fox ser elegido presidente, y a Francisco Barrio Terrazas, ex gobernador de Chihuahua, llegar a ser ministro. Esto explicaría por qué ningún culpable verdadero ha sido hostigado nunca por esos 300 asesinatos en serie.Y los homicidios continúan. En este mismo instante, una mujer puede estar a punto de morir torturada en Ciudad Juárez.
Sergio González Rodríguez
Le Monde Diplomatique edición española
En Ciudad Juárez, ciudad fronteriza al norte de México, frente a El Paso, en Texas, más de 300 mujeres han sido asesinadas de acuerdo a un ritual inmutable: secuestro, tortura, crueldades sexuales, mutilaciones, estrangulamiento. Desde hace diez años, a un ritmo promedio de dos cadáveres mensuales, se descubren en los suburbios de la ciudad maldita cuerpos de mujeres, adolescentes y niñas- desnudos, lastimados, desfigurados.
Lo que allí ocurre es un insulto a los derechos humanos. Más de 300 mujeres han sido secuestradas, violadas y asesinadas desde 1993. La mayoría de ellas tenía características comunes: al menos un centenar provenía de un ambiente pobre, casi todas eran obreras, todas eran menudas, morenas y tenían cabello largo. Gran parte de ellas no pudieron ser identificadas, todas fueron víctimas de violencia sexual y, sin ninguna excepción, murieron estranguladas.
Los homicidios se repiten y se parecen; las crueldades son las mismas y afectan no solo a mujeres adultas sino también a adolescentes, e incluso a niñas de apenas 10 o 12 años.Para las mujeres, Ciudad Juárez se ha convertido en el lugar más peligroso del mundo.
En el resto de México, de cada diez víctimas de asesinato sólo una es mujer. En Ciudad Juárez, de cada diez personas asesinadas cuatro son mujeres… Y no parece que la serie de crímenes vaya a detenerse porque, según las Naciones Unidas, la tasa de impunidad en México es casi total.Solo existe un arma para combatir semejante flagelo: la memoria, el testimonio.
Esther Chávez Cano, directora de una asociación contra la violencia doméstica, piensa que los asesinatos van a seguir, ya que la incompetencia de las autoridades es evidente.
¿Por qué los cadáveres son desfigurados y mutilados? ¿Por qué un tal ensañamiento con las víctimas, un sadismo tan bárbaro? ¿Se trata de rituales satánicos? ¿De orgías perversas de narcotraficantes? ¿De vendedores de órganos? ¿De sacrificios humanos para el rodaje de filmes-realidad (snuff movies) en los cuales la víctima es violada, torturada y asesinada ante la cámara? Las preguntas se suceden hasta el infinito sin que ninguna investigación seria pueda darles respuesta. Diversos testimonios indican que los asesinos habrían estado protegidos, en un primer momento, por los policías de Chihuahua. Luego se habrían beneficiado del apoyo de algunos ámbitos de poder vinculados con el tráfico de drogas.A finales de 1999 se encontraron cadáveres de mujeres y niñas cerca de ranchos pertenecientes a traficantes de cocaína. Esta coincidencia parece establecer un vínculo entre los homicidas y la mafia de los traficantes, a su vez relacionada con la policía y los militares. Pero las autoridades se niegan a orientar la investigación por esa vía.LA Comisión Mexicana de Derechos Humanos (CMDH) ha emitido desde 1998 recomendaciones sobre estos centenares de asesinatos de mujeres, a los cuales el Estado ha prestado poca atención. Ciudad Juárez se caracteriza por sus numerosas fábricas "maquiladoras", donde mano de obra barata ensambla productos destinados a la exportación. Esta mano de obra, que proviene principalmente del interior del país, está compuesta sobre todo de mujeres. Son ellas las que permiten vivir a las familias, algo que perturba las tradiciones machistas y patriarcales. Sumergiéndose en el trabajo, las mujeres tratan de evadirse de la pobreza.La mayoría de las víctimas eran obreras, y fueron sorprendidas mientras iban a su trabajo o retornaban a su casa. Hester van Nierop, una estudiante holandesa de 18 años, fue secuestrada el 20 de septiembre de 1998. Doce horas más tarde se encontró su cadáver bajo la cama de una habitación del hotel Plaza. Había sido violada, torturada y estrangulada.Lilia Alejandra García Andrade, de 17 años y madre de dos niños, desapareció el 14 de febrero de 2001 al salir de la fábrica. Su cadáver fue encontrado siete días más tarde en un terreno baldío frente al centro comercial Plaza Juárez. Estaba semidesnuda y envuelta en una manta. La autopsia reveló que la adolescente había sido asesinada el 19 de febrero. Antes de ser estrangulada había sido violada, torturada y mutilada durante cinco días…Violeta Mabel Alvidrez Barrio, de 18 años, fue secuestrada el 4 de febrero de 2003. Su cadáver se encontró, junto con el de otras dos adolescentes de 16 y 17 años, quince días después. Pero su muerte se remontaba sólo a tres o cuatro días, lo que quiere decir que había estado a merced de verdugos sádicos y psicópatas durante más de diez días.El procurador de la República considera que todos estos homicidios son delitos comunes o vinculados, tal vez, con el tráfico de órganos. Según María Sáenz del Comité de Chihuahua Pro Derechos Humanos antes de 2001, siempre se ubicaban los cadáveres de las víctimas violadas y estranguladas, pero desde que se multiplicaron las investigaciones los cuerpos desaparecen pura y simplemente. Las asociaciones han registrado cerca de 500 desaparecidas, mientras que los cadáveres encontrados superan apenas los 300.Hacer desaparecer los cuerpos de las mujeres asesinadas se ha vuelto una especialidad de la mafia local. El procedimiento usual se denomina "lechada": un líquido corrosivo, compuesto de cal viva y de ácidos, disuelve rápidamente la carne y los huesos sin dejar la menor huella. "Ninguna huella", tal es la consigna secreta. Reducir a nada, borrar, suprimir, son las palabras claves.Los cuerpos desnudos de tres mujeres jóvenes fueron descubiertos el 6 de noviembre de 2001 en un campo de algodón en la periferia de la ciudad. Una de ellas era menor de edad, tenía las manos atadas en la espalda y había sido degollada. Al día siguiente, al ampliar la búsqueda, se descubrieron otras cinco víctimas. El 14 de noviembre, fueron encontrados otros dos cadáveres de jóvenes: uno en el Motel Royal, el otro en el pueblo de Guerrero. Cinco días más tarde se descubrían en los suburbios de la ciudad el cuerpo semidesnudo de otra mujer de 21 años, Alma Nelly Osorio Bejarano, torturada y estrangulada.No existe ningún registro que permita establecer un archivo de los cientos de crímenes de mujeres cometidos en Ciudad Juárez. Las autoridades tienen la costumbre de abandonar muy rápidamente las investigaciones: algo de más de tres meses después del descubrimiento de los cadáveres de las 8 mujeres en un campo de algodón, algunos paseantes encontraron vestimentas y objetos pertenecientes a las víctimas, lo que revela el increíble descaro de los policías. Las autoridades pretenden que entre 1992 y 1998 fueron "resueltos" doce casos de "asesinatos en serie de mujeres" y 99 casos de 2crímenes comunes" (pasionales, sexuales, familiares, venganza y arreglo de cuentas, vinculados al tráfico de drogas, cometidos en ocasión de robos, de riñas, o por motivos desconocidos). Entre octubre de 1998 y febrero de 2002 se cometieron 20 "asesinatos en serie de mujeres" y 71 "asesinatos comunes". De los primeros, 15 estarían prácticamente resueltos" y 5 están en curso de investigación: de los segundos, 53 habrían sido "elucidados" y 18 "están a punto de serlo". ¿Pero son creíbles las autoridades? Es preciso recordar que las expresiones "asesinatos resueltos" o "en vías de resolución" son engaños pues sólo se trata de interpelaciones a personas "investigadas". La estrategia de los distintos gobernadores para "resolver" los asesinatos en serie de mujeres en Ciudad Juárez ha llevado a un conjunto de manipulaciones y disimulos consistentes en inculpar a inocentes, como ocurrió con los dos acusados de los 8 asesinados del 6 de noviembre de 2001.Otro método utilizado por las autoridades es hacer asesinar a quienes se hacen cargo de la defensa de los falsos culpables. El abogado Mario César Escobedo Anaya fue asesinado por un comando que admitió los hechos y, sin embargo, fue liberado con el pretexto de que "defendía" a agentes de la policía judicial del Estado de Chihuahua, cuyo jefe, el comandante Alejandro Castro Valles, tenía la costumbre de detener sin mandato judicial y de torturar inocentes.Abogados, jueces, procuradores y periodistas recibieron amenazas de muerte para disuadirlos de proseguir sus investigaciones sobre los homicidios de mujeres. Algunos opositores al gobernador Patricio Martínez también fueron amenazados con el fin de acabar con sus protestas: las militantes Esther Chávez Cano y Victoria Caraveo, y el criminólogo Oscar Máynez.En los asesinatos en serie de Ciudad Juárez se mezclan la atmósfera turbia de la frontera y sus miles de emigrantes, las maquiladoras, el quebranto de las instituciones, y también la violencia patriarcal, la desigualdad, la negligencia del gobierno federal, etc. Pero, por encima de todo, este tenebroso asunto revela el gran poder de los narcotraficantes y la solidez de sus redes de influencia. Los vínculos entre el ambiente criminal y los poderes económico y político constituyen una amenaza para todo México.Según fuentes federales, seis grandes empresarios de El Paso, de Texas, de Ciudad Juárez y de Tijuana comandarían a sicarios encargados de secuestrar mujeres y de llevárselas para violarlas, mutilarlas y matarlas. El perfil criminológico de esos asesinatos se acercarían a lo que Robert K. Ressler llamó "asesinatos por diversión" (spree murders). Las autoridades mexicanas estarían enteradas desde hace tiempo de estas actividades y se habrían negado a intervenir. Estos ricos empresarios estarían cerca de algunos amigos del presidente Vicente Fox y habrían contribuido al financiamiento oculto de la campaña electoral que le permitió a Fox ser elegido presidente, y a Francisco Barrio Terrazas, ex gobernador de Chihuahua, llegar a ser ministro. Esto explicaría por qué ningún culpable verdadero ha sido hostigado nunca por esos 300 asesinatos en serie.Y los homicidios continúan. En este mismo instante, una mujer puede estar a punto de morir torturada en Ciudad Juárez.
Sergio González Rodríguez
Le Monde Diplomatique edición española
POR FIN ALGUIEN TIENE QUE RESPONDER POR LOS ASESINATOS, Y EN ESTE CASO POR PRIMERA VEZ TIENE QUE HACERLO TODO UN ESTADO, EL DE MEXICO.
QUE NO SE QUEDEN IMPUNEN LAS MUERTES DE LAS MUJERES MÁS HUMILDES E INDEFENSAS DE CIUDAD JUÁREZ.
Esta sería la primera sentencia condenatoria que se emite contra los asesinatos que se han cometido desde 1993 en Ciudad Juárez, donde hasta la fecha han muerto unas 480 mujeres en hechos violentos que no han sido debidamente investigados
La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó hace unos días al Estado Mexicano por la muerte de tres mujeres en Ciudad Juárez (estado de Chihuahua) que fueron víctimas del caso conocido como del Campo Algodonero.
Condena al Estado por "no garantizar el derecho a la vida" de las víctimas y le obliga a reconocer su "responsabilidad internacional" públicamente.
Según la sentencia, el Estado mexicano incumplió su deber de investigar, y con ello "su deber de garantizar los derechos a la vida, integridad personal y libertad personal" de las tres fallecidas.
Uno de los abogados de las familias de las víctimas manifiesta que los jueces de la corte han decidido condenar a México en la que sería una sentencia sin precedentes.
Sería el primer caso donde hay violaciones graves de Derechos Humanos. Y según la misma fuente, “parece trascendental y además porque es la primera sentencia en la que la corte tiene la oportunidad de abordar la violencia en contra de las mujeres a nivel latinoamericano y con lo particular que es Ciudad Juárez".
Es el primer caso sobre feminicidio que se investiga ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y en el que desde su demanda se plantean violaciones a la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. Por ello, la sentencia tiene no sólo un impacto en los casos a investigación y en Ciudad Juárez, sino en el país y la región americana, pues sienta el primer antecedente de interpretación sobre esta forma extrema de violencia contra las mujeres.
La abogada Mayte Cruz, uno de los tres letrados españoles que asistió al juicio como apoyo institucional a las familias de las víctimas calificó ayer de histórica esta sentencia. "Es una gran victoria porque se ha hecho justicia reconociendo la responsabilidad del Estado en los asesinatos de estas tres jóvenes y obligándole a hacer un acto de perdón público", manifestó Cruz.
La Corte determina en esta sentencia, contra la que no cabe recurso, que el Estado violó los derechos de acceso a la justicia y protección judicial de los familiares.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos obliga al Gobierno mexicano a identificar y sancionar a los responsables y funcionarios acusados de irregularidades en la investigación de los casos –25, según detalla el fallo–; exige la publicación de la sentencia y difusión de información sobre las víctimas en medios públicos y un acto público en el que reconozca su responsabilidad, para lo que tendrá de plazo un año.
Cruz recordó que en Ciudad Juárez se comenten asesinados de mujeres "con total impunidad" desde hace 16 años, y que por ello, la sentencia es un "hito", aunque entiende que ahora tiene que ejecutarse, para lo que ya se ha pedido la constitución de una comisión de seguimiento.
QUE NO SE QUEDEN IMPUNEN LAS MUERTES DE LAS MUJERES MÁS HUMILDES E INDEFENSAS DE CIUDAD JUÁREZ.
Esta sería la primera sentencia condenatoria que se emite contra los asesinatos que se han cometido desde 1993 en Ciudad Juárez, donde hasta la fecha han muerto unas 480 mujeres en hechos violentos que no han sido debidamente investigados
La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó hace unos días al Estado Mexicano por la muerte de tres mujeres en Ciudad Juárez (estado de Chihuahua) que fueron víctimas del caso conocido como del Campo Algodonero.
Condena al Estado por "no garantizar el derecho a la vida" de las víctimas y le obliga a reconocer su "responsabilidad internacional" públicamente.
Según la sentencia, el Estado mexicano incumplió su deber de investigar, y con ello "su deber de garantizar los derechos a la vida, integridad personal y libertad personal" de las tres fallecidas.
Uno de los abogados de las familias de las víctimas manifiesta que los jueces de la corte han decidido condenar a México en la que sería una sentencia sin precedentes.
Sería el primer caso donde hay violaciones graves de Derechos Humanos. Y según la misma fuente, “parece trascendental y además porque es la primera sentencia en la que la corte tiene la oportunidad de abordar la violencia en contra de las mujeres a nivel latinoamericano y con lo particular que es Ciudad Juárez".
Es el primer caso sobre feminicidio que se investiga ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y en el que desde su demanda se plantean violaciones a la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. Por ello, la sentencia tiene no sólo un impacto en los casos a investigación y en Ciudad Juárez, sino en el país y la región americana, pues sienta el primer antecedente de interpretación sobre esta forma extrema de violencia contra las mujeres.
La abogada Mayte Cruz, uno de los tres letrados españoles que asistió al juicio como apoyo institucional a las familias de las víctimas calificó ayer de histórica esta sentencia. "Es una gran victoria porque se ha hecho justicia reconociendo la responsabilidad del Estado en los asesinatos de estas tres jóvenes y obligándole a hacer un acto de perdón público", manifestó Cruz.
La Corte determina en esta sentencia, contra la que no cabe recurso, que el Estado violó los derechos de acceso a la justicia y protección judicial de los familiares.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos obliga al Gobierno mexicano a identificar y sancionar a los responsables y funcionarios acusados de irregularidades en la investigación de los casos –25, según detalla el fallo–; exige la publicación de la sentencia y difusión de información sobre las víctimas en medios públicos y un acto público en el que reconozca su responsabilidad, para lo que tendrá de plazo un año.
Cruz recordó que en Ciudad Juárez se comenten asesinados de mujeres "con total impunidad" desde hace 16 años, y que por ello, la sentencia es un "hito", aunque entiende que ahora tiene que ejecutarse, para lo que ya se ha pedido la constitución de una comisión de seguimiento.
La vida, si es de una mujer, además pobre, indefensa, de un suburbio marginal, ¿acaso no vale nada? Basta ya de tocarnos siempre a nosotras las desdichas de este mundo injusto !!!!!!!!!!!!!
Por fin se va haciendo justicia, enhorabuena y ánimo a las familias.
Profundo y minucioso articulo, enhorabuena,la verdad que es un caso escalofriante, no solo es un crimen, no solo es injusto, no solo es extraño, si no que es multitudinario, la repetitividad y la falta de explicaciones hacen de este caso algo tremendo.
ResponderEliminarNo puedo evitar hacer una relación directa con un caso español, sobradamente conocido, por desgracia y tristemente el de las niñas de Alcasser. El desarrollo de esa investigación, aún con las luchas de sus familiares no dío como resultado su esclarecimineto, hay una versión pero no es completa y además (me parece) que no es la real, que se quedan cosas fuera, al igual que en los casos mexicanos, parece que quedan personas en la impumidad y eso es lo escabroso y lo terrible, tanto como los macabros asesinatos y violaciones, (conforme escribo se me eriza la piel y se me acalora la garganta), no sé como se puede mantener la calma en estas circunstancias.
Porque la justicia cumpla con su obligación y depuren responsibilidades, castigando a los asesinos e impidiendo la repetición de los escabrosos hechos.
Las muertas no cobraran la vida, ni las familias a sus seres queridos,;madres, hijas, hermanas ...., pero a los culpables que le caiga lo maximo posible.
¡NO A LA IMPUNIDAD!
La corrupció generalizada y la violencia en todos sus extremos es algo que, hoy en día, es el pan cotidiano de la sociedad mexicana. Hay que partir del hecho de que su presidente, Vicente Calderón, ha llegado a dicha presidencia a tráves de un fraude electoral gigantesco. El verdero ganador fue su oponente López Obredor, pero era alguien que seriamente tenía el proyecto de luchar contra tanta pobreza y degeneración imperante en el México actual.
ResponderEliminarCon seguridad la situación de la mujer es especialmente grave. Tú articulo, Odisea, es esclarecedor y revela la terrible situación de opresión y violencia bajo la que vive la mujer mexicana. Por otro lado, la política de sumisión del gobierno actual de Calderon hacía el poderoso del norte ha hecho empeorar la situación económica del pueblo hasta formas inimaginables. México esta a pocos pasos de una gran explosión social como consecuencia de tantisimas injusticias y condiciones infrahumanas de vida para la gran mayoría. Esperemos que en un futuro México, más social y justo, las condiciones sociales de la mujer méxicana se hayan de normalizar del todo. Un articulo muy informativo.
Enhorabuena por tu artículo Odisea. Ofreces detalles de la situación que atraviesan las mujeres en esta ciudad mexicana y, que hasta el momento y como tu muy nos explicas, nadie ha sido responsable. Creo que es una sentencia histórica por hacer responsable al Estado de estos delitos ya que no ha sabido garantizar el derecho a la vida. Estupendo Odisea. SALUDOS.
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