XXXI Marcha a Rota

lunes, 20 de febrero de 2012

EL PUEBLO QUIERE LUCHAR, NO PACTAR


Prometeo

Más de un millón de personas hemos salido a la calle contra la salvaje reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP, en lo que ha sido un auténtico clamor popular. La respuesta de la Clase Obrera ante un ataque feroz a sus derechos, ha desbordado los pronósticos más optimistas, siendo las manifestaciones de Madrid, Barcelona y las grandes capitales, realmente impresionantes. Con esta contestación social tan contundente todos esperábamos que la amenaza poco velada del Gobierno de Rajoy para eliminar definitivamente el derecho de huelga, fuera respondida por los dirigentes sindicales con una Huelga General convocada in situ (aunque fuera a falta de fecha) ante centenares de miles de trabajadores.

Pero cuando todos hemos regresado a nuestras casas convencidos de haber ganado una primera batalla a la derecha más retrograda, hemos observado perplejos como Toxo y Méndez han realizado unas declaraciones en las que lejos de llamar a la lucha y hablar sin complejos de la convocatoria inmediata de una Huelga General, han pedido al Gobierno “abrir ya las negociaciones” a tres bandas (Gobierno, sindicatos y patronal). Lo cual vuelve a abrir la senda de la desconfianza y nos lleva a repetirnos las preguntas de siempre.

¿Qué hay que negociar con un Gobierno fascista y una patronal extremista? ¿Cuándo se enterarán de que los recortes en los derechos de los trabajadores no se negocian? ¡Qué se defienden en la calle, confrontando con el gobierno en grandes manifestaciones y con la patronal en jornadas de huelga! ¿Cómo se puede dar una muestra de debilidad semejante, con las calles inundadas de gente? ¿A qué juega esta chusma?

La última vez que fuimos a Portugal nos contaron unos camaradas y amigos del PCP, que cuando el Ministro de economía les presentó el paquete de medidas que querían aprobar, los representantes del CGTP pegaron un puñetazo en la mesa a la media hora y le dijeron “esto es una declaración de guerra, nos vemos en la calle!!”. Esa posición de integridad y de firmeza, supuso una intensa campaña de movilizaciones en todos los centros de trabajo, que confluyó la semana pasada en Lisboa en la mayor manifestación desde la revolución de los claveles. Y justo 3 días después en el anuncio de una Huelga General para el día 22 de marzo, que más que probablemente consiga paralizar el país en una nueva jornada histórica para el movimiento obrero portugués.

La tragedia que vivimos aquí, es que la dinámica sindical es justo la contraria, ya que esta reforma laboral, que supone de facto la desaparición del Derecho laboral como forma de equilibrar unas relaciones contractuales absolutamente desequilibradas, es una vuelta más de tuerca a las anteriores firmadas por CCOO y UGT con gobiernos y patronal, como la reforma de las pensiones por la que nos aumentaron la edad de jubilación a los 67 años o el reciente Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva 2012, 2013 y 2014, por el que todos ellos nos recortaron los derechos de negociación colectiva, pusieron en cuestión los Convenios Colectivos y los salarios y aceptaron la flexibilidad interna en las empresas. Y lo peor de todo es que es para lo único que se sienten capacitados, creyéndose interlocutores sociales legitimados para negociar no se sabe todavía muy bien qué ¿Ocho meses de contrato de prueba-esclavitud, en lugar de 12?

La desconfianza entre la Clase Trabajadora vuelve a ser brutal, y el ¿Lo volverán a hacer? ¿Serán capaces? corre como la pólvora entre las conversaciones de la gente crítica de la izquierda. En estos momentos sólo hay dos opciones, o antes de una semana las direcciones confederales de CC.OO y UGT empiezan a marcar las líneas para organizar entre todos una Huelga General que paralice por completo el país, o se sucederán los acontecimientos que todos nos conocemos de memoria:

El Gobierno afirmará que nunca “ha estado cerrado al diálogo”. Los sindicatos manifestarán su “voluntad de negociar”. Se reunirán en unas agotadoras comidas de trabajo que les dejarán a todos el hígado muy castigado. Por último firmarán un acuerdo en el que el Gobierno, extenuado por tan cansinos oponentes, aceptará que el despido por causas objetivas exija la disminución de ingresos de la empresa durante tres meses y medio. Toxo y el otro comparecerán en rueda de prensa y dirán que han conseguido una victoria histórica alargando el plazo en 15 días. (Julio García Brun)

Y si llegamos ahí de nuevo ¿Qué haremos la izquierda política-social y sindical? Bufff algunas declaraciones que aparecen en prensa son para preocuparse seriamente, y nos da a entender que puede que no hayamos aprendido nada del pensionazo…

“Queremos trasladar la felicitación a los sindicatos, UGT y CCOO, y a las miles de personas que durante la mañana del domingo han decidido participar en las manifestaciones de rechazo a la reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP y pedir que se negocie y corrija el contenido de la misma.”

Seguiremos luchando por tumbar la contrarreforma laboral y las políticas fascistas del PP , y exigiendo la convocatoria de una Huelga General que haga temblar de verdad a la derecha.

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