Ahora es la Banda de los Ocho
En realidad la Eurozona está dirigida por un politburó de ocho miembros.
¡Qué excelente trabajo! Esta Banda de los Ocho no es responsable ante
nadie, excepto ante el mítico Zeus y sus relámpagos de marca
registrada. En la era de la modernidad líquida, Zeus se hace llamar Dios
del Mercado. Lo único que importa a la Banda de los Ocho es lo que
quieren los mercados financieros –dirigidos por Dios–; los simples
mortales, como los votantes europeos, en el mejor de los casos solo son
una molestia.
Por lo tanto, los gobiernos nacionales de la Eurozona carecen
totalmente de significado. Las decisiones son tomadas por una troika
formada por el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea (CE) y
el Fondo Monetario Internacional (FMI, ninguno de ellos elegido).
El politburó de Europa lleva el inocente acrónimo GdF, en francés
Groupe de Francfort (Grupo de Frankfurt), establecido el mes pasado. Se
reunió al menos cuatro veces durante el reciente festival de la deuda
del Grupo de 20 en Cannes, espectacularmente fracasado. Y esta es la
lista tecnocrática completa, incluidos algunos políticos:
1 y 2: «Merkozy», esa híbrida polinización cruzada de la canciller alemana Angela “Cruz de Hierro” Merkel y el neonapoleónico presidente francés Nicolas Sarkozy.
El robusto Sarkozy puede posar como rey bajo el disfraz, entre otros, de Gran Liberador de Libia; y aunque se refiere a ‘La Merkel’ como ‘La Boche’ (de una forma despectiva francesa, a la manera de la Segunda Guerra Mundial) la parte «Merk» en “Merkozy” es la que muestra los auténticos cojones en la Unión Europea (UE).
El robusto Sarkozy puede posar como rey bajo el disfraz, entre otros, de Gran Liberador de Libia; y aunque se refiere a ‘La Merkel’ como ‘La Boche’ (de una forma despectiva francesa, a la manera de la Segunda Guerra Mundial) la parte «Merk» en “Merkozy” es la que muestra los auténticos cojones en la Unión Europea (UE).
3: La hábil fusión entre Chanel y Wall Street, Christine Lagarde,
directora gerente del FMI, quien heredó su puesto del antiguo salvador
del capitalismo convertido en autoimplosionado candidato presidencial
francés, notorio amante transatlántico de las mujeres, Dominique Strauss-khan
(DSK). La propia Madame Lagarde es una acreditada experta financiera,
como ex presidente de la firma legal internacional Baker and McKenzie.
4: El ex vicepresidente de Goldman Sachs International, Mario Draghi,
ahora presidente del todopoderoso Banco Central Europeo (BCE). El
tecnócrata que empujó a Italia al euro, ahora vitoreado por los
periodistas financieros como «salvador de Europa».
5: El presidente (desde 2004) de la Comisión Europea (CE), Jose
Manuel Barroso, esencialmente un burócrata inenarrablemente austero
ansioso de poder.
6: El presidente del Consejo Europeo (desde 2009) Herman van Rompuy,
anónimo ex senador belga y primer ministro que se opone vehementemente
al ingreso de Turquía en la UE.
7: El comisionado para Asuntos Económicos y Monetarios europeos
(desde 2010), Olli Rehn, de Finlandia, un retraído ex alto burócrata a
cargo de la ampliación de la UE.
8: El presidente del grupo de Ministros de Finanzas Europeos (desde
2005), Jean-Claude Juncker, ex primer ministro de Luxemburgo, descrito
por The Economist como «fanático federalista».
Las elecciones son para debiluchos
Mucho más allá de la versión de un reality show rabelesiano de baja
calidad de los últimos días del Imperio Romano, personificado por el ex
primer ministro italiano Silvio «bunga bunga» Berlusconi, y los afanes
de formar un gobierno de unidad nacional encabezado por el
supertecnócrata, ex comisionado europeo, Mario Monti, a quien los
italianos llaman «Super Mario», existe solo una hoja de ruta en lo que
respecta a la UE: implacable «austeridad», debidamente supervisada por
Madame Lagarde y sus acólitos del FMI.
Super Mario, a propósito, es un hombre ideal para la Banda de los
Ocho: ex comisionado de la UE, asesor internacional de Goldman Sachs,
presidente europeo de la Comisión TrilateralBilderberg. de David Rockefeller y miembro clave del Grupo
Incluso un neoliberal populista como Il Cavaliere –ex niño
mimado de la plutocracia global– no pudo encontrar un camino para
implementar en Italia la hoja de ruta de austeridad dura impuesta por el
BCE, el FMI y los bancos acreedores. Cuando habla el Dios del Mercado
–el único oráculo genuino de la modernidad líquida– la realidad se
inclina. No sorprende que Van Rompuy haya expresado la semana pasada en
Roma estas palabras oraculares: «El país necesita reformas, no elecciones».
Nadie tiene que abrir a la fuerza los pasillos de Bruselas o sentarse
con algún funcionario a comer bife con papas fritas y tomar vino de
Burdeos para saber cuánto odia la UE a la democracia. Por ejemplo, nadie
sabe cómo vota el consejo gobernante (no elegido) del todopoderoso BCE,
porque todo lo que hace es secreto.
El neoliberalismo de la línea dura, como lo impone la Banda de los
Ocho, es como un tratamiento de la Mafia: primero te dan en las
rodillas, amputando los derechos sociales. Después le toca a tu
garganta, amputando los derechos políticos. Al «ganado» que cargará el
lastre de la austeridad interminable –los votantes europeos– no les
queda mucho excepto alguna huelga general o gritar a pleno pulmón por
las calles.
No importa mucho que los «fundamentos» de Italia sean excelentes,
incluidos los altos niveles de ahorros privados, baja deuda privada,
sistema bancario estable y un superávit comercial en manufactura.
Del griego al latín, el problema con Grecia e Italia no tiene nada
que ver con la supuesta periferia disfuncional de la UE. Lo que pasa
tiene que ver con los excesos del capitalismo de casino, el capital
financiero operando en una desregulación total. De ahí la preeminencia
de ese personaje brillante/sombrío –el tecnócrata de la modernidad
líquida– reacio a la democracia pero suficientemente legítimo para
exigir represión popular, todo en nombre de satisfacer al Todopoderoso
Dios financiero.
No existe ninguna diferencia (política) entre la realización de
cambio de régimen con bombardeos «humanitarios» o mediante los
relámpagos del Dios del Mercado.
En cuanto al cortafuegos necesario que «salvaría» a Italia de su
deuda –más de 1,9 billones (millones de millones) de euros– es un enorme
billón de euros. No se hará, sobre todo porque el Todopoderoso
Emperador Hu (Jintao) ha desairado esta última invención de los bárbaros
occidentales. El Emperador Hu ciertamente sabía antes de los hechos que
el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) se revelaría como un
timo monumental, mientras el FEEF compraba cientos de millones de euros
de sus propios bonos. No necesita ser Nouriel Roubini para apostar a que
el euro puede estar en camino a descomponerse.
«Merkozy» –responsable de un 48% del producto interno bruto de la
Eurozona– y la Banda de los Ocho son ahora practicantes de primera clase
del poder neocolonial. Lo que busca realmente la Banda de los Ocho es
esencialmente una UE del hombre rico, como revela una historia casi
apocalíptica de Reuters. Hay que prepararse porque desde ahora el euro no unificará Europa; encabezará su balcanización.
OTRA HUMANIDAD ES NECESARIA
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