
“Nuestro modo de vivir, de trabajar, de consumir y organizar nuestras vidas terminó ayer". Estas eran las palabras del periódico griego pro-gobernamental "Ta Nea” el mes de mayo, cuando el gobierno del “socialista” Papandreu, en medio de la revuelta del pueblo griego, aprobó en el Parlamento, un nuevo y más brutal “plan de ajuste” (después han venido dos más).
Las medidas son tan destructivas que, además de arrasar con todos los derechos del pueblo trabajador y traer el hambre, están transformando el país en una colonia dependiente del capitalismo alemán y francés.
La crisis del sistema capitalista, que tiene en ese momento su epicentro en Europa, es tan profunda que sólo puede compararse a la Gran Depresión mundial que siguió a la crisis de 1929. Para el capitalismo, no hay más maneras de salir de la crisis que destruyendo medios de producción en masa y empleo por millones. Sólo así puede volver a recuperar la tasa de beneficio, razón de ser de la existencia de este sistema irracional, anárquico y obsoleto.
De la crisis de la Gran Depresión de 1929 solo salieron después de una Guerra Mundial, tras destrozar países, fábricas, infraestructuras y matar a más de 50 millones de personas. Ahora no tenemos una III Guerra Mundial, pero sí una guerra social de enormes dimensiones, que quiere barrer de arriba abajo el “Estado de bienestar” y hacernos retroceder 60 años.
Dispuestos a todo para imponer los planes de ajuste
La crisis es tan honda, que los gobiernos de la UE, sean “socialdemócratas” o de derechas, se encuentran sin margen de maniobra para retirar, suavizar o atrasar siquiera los planes de ajuste. No pueden ceder porque, si lo hacen, todo el plan de la zona euro y de la UE amenaza con venirse abajo. Están dispuestos a todo para imponerlos.
Grecia es el ejemplo más claro: los trabajadores han hecho 8 huelgas generales en 2010 y 5 en 2011, dos de ellas de 48 horas. Hace pocos años una movilización bastante menor habría conseguido importantes triunfos. Ahora la situación es muy diferente. Hacer retroceder al gobierno y tirar atrás el plan de la troika es mucho más complicado, porque exige poner en pie no ya una huelga general de 24 horas (o varias) para “protestar” contra el gobierno, sino una huelga general indefinida directamente orientada a derrumbarlo, a plantear una alternativa de poder y a imponer un programa alternativo.
Un programa basado en el no pago de la deuda pública (lo que lleva de la mano la salida del euro y la UE), acompañado de medidas de autodefensa básicas como la expropiación de los bancos y los sectores estratégicos, el control de los movimientos de capitales y el monopolio del comercio exterior. Medidas necesarias para reorganizar la economía al servicio de la inmensa mayoría y que van vinculadas a organizar la lucha unida con la clase trabajadora de todo el continente, porque sólo en una Europa unida de los Trabajadores podemos encontrar solución a los problemas
OTRA HUMANIDAD ES NECESARIA
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