XXXI Marcha a Rota

miércoles, 10 de noviembre de 2010

EL GOBIERNO DE ZAPATERO NI CRITICA NI CONDENA LOS CRIMENES DE MARRUECOS EN EL AAIÚN

Dos amigos entrañables, el representante de la ¿"izquierda española"?, el socialdemócrata Zapatero, y el sátrapa y reyezuelo marroquí Mohamed VI presentando proyectos comunes.




Si en política económica, ni el más fanático de los militantes del PSOE reconoce que el actual ejecutivo practica una política de izquierdas (el discurso pasa por responsabilizar de la situación a Bush y Aznar, y en recordarnos que crisis hay en todas partes, que el fenomeno es mundial; y que la ayuda a la banca con dinero público es para salvarnos a todos), lo que está ocurriendo estos días en El Aaiún también debería sonrojar a lo que quede de progresista en el electorado socialdemócrata.


Quizás la vieja amistad de los borbones y los alauitas, los negocios y propiedades de Felipe González y Manuel Chaves, el miedo a que Marreucos haga algo en Ceuta o en Melilla, a que favorezca la entrada masiva de emigrantes, o el cuidado a los mega empresarios patrios que andan por Marruecos aprovecnado la mano de obra barata o la constatación de que se trata de un aliado imprescindible para la política exterior de EE.UU, provoca que el gobierno español no mueva un ápice ante los desmanes de la dictadura marroquí contra el pueblo saharaui.


De los labios de Zapatero, ni del todopoderoso Rubalcaba, ni de la perdedora Trinidad Jiménez no ha salido la palabra "condena" ni "repulsa". Tampoco será citado el embajador para pedir explicaciones, ni retirarán al de España en Rabat, pese a que periodistas españoles han sido golpeados o que a parlamentarios vascos no se le ha dejado ingresar al Sahara. Es más, en las últimas horas se ha conocido que el propio ministro de Exteriores de Marruecos, un tal Taieb Fassi-Fihri, le anunció el pasado miércoles a su homóloga Trinidad Jiménez en una visita a Madrid, que iban a entrar en el campamento saharaui, y el gobierno español se limitó a tomar nota.



Ni siquiera comunicó a los saharauis lo que iba a ocurrir en las próximas horas.


Mientras, en Cataluña hay elecciones en apenas unos días y el PSC-PSOE pide el voto de los sectores de izquierda y progresistas. Habría que recordarles que la izquierda pasa, ineludiblemente, por defender la causa saharaui y su derecho a la libre autodeterminación, lo demás es arrodillarse ante la dictadura alauita. Es una cuestión de dignidad (y de ideología).

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