XXXI Marcha a Rota

sábado, 16 de octubre de 2010

CHILE: MINEROS COMIENZAN A HABLAR

Después del gran show global montado con el rescate de los 33 mineros atrapados a 600 metros de profundidad, algunos de ellos empiezan a explicar las condiciones infrahumanas en las que tienen que trabajar.



QUE LOS EMPLEADORES LOS OBLIGAN A ENTRAR EN LA MINA AUNQUE PELIGRE SU VIDA:

Ni héroes ni artístas: obreros con futuro incierto y una vida en constante peligro por la explotación. Edson Peña denunció que los propietarios de las Minas obligan a ingresar en ellas cuando más peligro existe.

"Tenía que pasar esto, porqué siempre el empleador tiene que guardar su dinero y ¿qué es lo que pasa con la parte obrera?: “El cerro está sonando” (..) “hay peligro” “'¡Métete igual no más!”. “No, es que está sonando el cerro. 'Métete igual'", dijo Peña que así obligan a los obreros a ingresar a las minas corriendo peligro su vida y la de todos los mineros.

El minero chileno Edinson Peña, uno de los primeros en abandonar el Hospital de Copiapó (norte), se mostró este viernes enojado por el futuro incierto que le aguarda a él y a sus otros 32 compañeros, con quienes permaneció más de dos meses atrapado en un refugio a 622 metros debajo de la superficie luego del derrumbe de la mina San José, de propiedad privada.En declaraciones a la prensa, que rodea desde la víspera su hogar ubicado a las afueras de Copiapó, Peña, de 34 años de edad confesó que su futuro es incierto y agregó que el accidente de la mina San José tiene que servir de lección para que de una vez por todas Chile cuente con un sistema que garantice la seguridad a los trabajadores de la principal actividad económica del país."Tuvo que pasarnos a nosotros esta tragedia. Nosotros creíamos que íbamos a morir, para que ahora tengan la parte de seguridad (...) quiero defender la parte de mis compañeros. Que va a costar que ellos encuentren trabajo, que yo también encuentre trabajo", confesó en tono enojado desde la puerta de su casa en la localidad de Estación Paipote.

Confesó sentir temor que después de algunos meses sus casos sean completamente olvidados y que el Estado chileno no haga nada para ayudarlos."No olviden y también a toda la gente le digo, que después de tres meses digan: 'Oye, ¿qué estás haciendo?' No, estoy vendiendo dulces en la plaza. 'Y, ¿qué hizo por ti el Estado?'. Nada. Entonces también tengo miedo de eso", agregó Peña.

Este minero, oriundo de la capital, Santiago, abogó porque este tipo de accidentes nunca más vuelvan a suceder ni en Chile ni en otra parte del mundo. "Estoy hablando de que eso no pase nunca más en mi país ni en el mundo".

Denunció que las empresas privadas que administran las minas en Chile arriesgan la seguridad de sus empleados a sabiendas de que hay riesgo para ganar dinero .Concluyó que más que las grandes maquinarias extranjeras "lo que aquí nos salvó fueron las oraciones de toda la gente, la parte de la gente humilde".

Las malas condiciones de seguridad en la minería en Chile ya se han cobrado, sólo en 2010, la vida de 35 trabajadores subterráneos.De acuerdo a las estadísticas de Sernageomin, un promedio de 34 trabajadores han fallecido desde el 2000 hasta 2009. El 2008 fue el año más fatal: 43 muertos por algún siniestro laboral.

La víspera el minero Roberto Fernándrez, murió tras caerle encima un planchón en la mina aurífera Botón de oro. El obrero se encontraba trabajando en el interior de la mina, enclavada en una montala de 2 mil metros de altura en Valparaíso, en el suroeste de Chile.

Pero su deceso no es el único: durante este mes de octubre ya han muerto dos más. Uno ocurrió el pasado 4 de octubre cuando a Carlos Cárdenas, de 36 años, le cayó una roca de tonelada y media, también por un derrumbe en el yacimiento de plata La Carlota, en la V Región de Valparaíso. La otra tragedia sucedió 48 horas después, en la localidad de Chuquicamata (norte), donde murió Jaime Eduardo Gutiérrez Zapata. La causa fue la misma: el desprendimiento de una roca que lo sepultó. Gutiérrez tenía 44 años y era empleado de una empresa subcontratista.

El otro se produjo 48 horas después. Fue en La causa se repite: el desprendimiento de una roca sepultó a este hombre 44 años, perteneciente a una empresa subcontratista.

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