XXXI Marcha a Rota

lunes, 1 de marzo de 2010

LA CRISIS ECONÓMICA GRIEGA COMO AVANZADILLA DE LA CRISIS DEL CAPITALISMO EUROPEO.

Superemos ciertos prejuicios inducidos del pensamieno. En esta sociedad en la que la mente humana está tan profundamente manipulada y condicionada por todos los medios informativos que, aunque teoricamente son presentados como independientes y neutrales, están realmente siempre al servicio de los poderes económicos, ya que ellos son los propietarios de dichos medios y los que pagan para configurar en todo momento una forma del pensamiento y de la lógica en el ser humano que sirva para no pensar más alla de los valores del pensamiento que ellos establecen,.....es frecuente oir la opinion de que todo articulo de análisis político debiera ser lo más corto posible, concreto y facil de entender. ¡Hay que huir de lo extenso y dejar al lado argumentaciones encadenadas y causales¡. ¡Textos lo más cortos posibles, facil de leer y que no cansen al entendimiento¡...esta parece ser la receta milagrosa para que un texto sea más o menos leido. Pero la realidad que determina la vida de tantos millones de personas que habitamos este planeta Tierra es bastante más amplia que la que está condensada en estas formulas facilonas y el marxismo, como filosofia social que quiere transformar este sistema injusto e inhumano, ha tratado siempre de reflejar la realidad tal como es explicandola en toda su complejidad a pesar de que nuestra mente esté condicionada a elegir la lectura facil y sencilla.





Digo esto como introdución justificativa de la publicación del siguiente texto del económista Juan Alegria, algo largo, pero, en mi opinión, profundamente rico en su análisis sobre la situación y las consecuencias de la profunda crisis económica en la que se encuentra Europa resaltando el caso actual más grave de esa crisis, es decir, el griego. Acostumbremos nuestras mentes a la complejidad y al análisis causal y lógico porque la vida y el sistema social en el que vivimos son precisamente así....



Articulo copiado del periodico digital Insurgente públicado con el titulo "La crisis económica griega y la Unión Europea" del económista Juan Alegria.


La rebaja de la calificación internacional de la Deuda Pública griega el pasado mes de diciembre fue la señal para el desencadenamiento de una gran ola especulativa, que dejó a Grecia en estado de shock y desató el pánico en el seno de la Unión Europea (UE). El problema era que Grecia debía refinanciar 53.000 millones de euros de deuda en 2010, pero ya no podía hacerlo e iba a entrar en suspensión de pagos. A principios de 2009 fue Irlanda quien estuvo a punto de caer en el “default”, aunque lograron finalmente evitarlo. Ahora le llegó el turno a Grecia, pero esta vez ya no han podido contener la crisis y el “rescate” se ha hecho inevitable. Grecia ha abierto así, 11 años después de la implantación del euro, la primera gran crisis de la eurozona y se ha convertido en la avanzadilla de la profunda crisis que trastoca la UE.
Grecia vive el final abrupto de una etapa de crecimiento apoyada en un enorme endeudamiento público y privado y en las subvenciones europeas. Una etapa de la que los grandes beneficiarios han sido la banca alemana, francesa y británica, que financiaron el endeudamiento, y las grandes multinacionales alemanas (y francesas) que se adueñaron del mercado griego, a costa de crear un enorme déficit comercial (superior al 10% de su PIB).
Fueron estas empresas las que se hicieron con el desarrollo de la red telefónica y energética del país o monopolizaron la renovación de las flotas de taxis y tranvías griegos, recurriendo a sobornos generalizados, como en el caso de la alemana Siemens. En este tiempo, la economía griega ha sido fuertemente desnacionalizada, con la compañía telefónica OTE controlada por Deutsche Telecom, las líneas aéreas nacionales privatizadas y hasta los puertos vendidos a la empresa china Cosco. La banca y los grandes empresarios griegos se sumaron con entusiasmo a una fiesta que agravó la desigualdad social en uno de los estados europeos donde ésta era más acentuada (80 grandes armadores posean un patrimonio equivalente a todo el PIB griego).
Pero con el estallido de la crisis financiera mundial todo se vino abajo, dejando al país inerme ante el capital financiero europeo, mientras los pilares de la economía griega, el turismo, la industria naviera y la construcción, entraban en una profunda caída y los bancos griegos (cuya deuda rebajaban las agencias de calificación a la categoría de “bono basura”) aparecían, además, pillados en negocios de los países del Este, a punto de la bancarrota. Grecia se encuentra hundida en una profunda recesión. En 2009 el PIB retrocedió un 2% e incurrió en un déficit público del 12,8%, que elevó la deuda pública griega hasta el 115% del PIB (para este año prevén el 125%). El pago de intereses representa ya el 15% de los ingresos públicos. El 60% de esta deuda está en manos de bancos alemanes, franceses y británicos, que son acreedores de una deuda total que duplica el PIB griego. El desempleo reconocido está en el 10% y avanza con botas de siete leguas.
La reacción de la Unión Europea.


La crisis griega ha colocado a la UE en una situación límite. Cuando Hungría, Rumania o Letonia (que son miembros de la UE pero no de la zona euro) estaban a punto de suspender pagos, la UE encargó el “salvamento” al Fondo Monetario Internacional (FMI), con quien la UE trabaja mano a mano en “planes de ajuste” que están llevando la devastación a estos países. Pero Grecia es un país de la eurozona y la entrega del “rescate” al FMI representaría no sólo un enorme descrédito de la UE, sino la intromisión de los EEUU (a través del FMI) en el control del Banco Central Europeo (BCE) y las finanzas públicas europeas.
El capitalismo alemán (cuya banca es la principal amenazada por el “default” griego) sabe que está obligado a intervenir, y que lo va a tener que hacer, además, saltándose las normas que él mismo impuso, que prohíben a los estados de la UE y el BCE salir al “rescate” de un país miembro en quiebra, si no es por causa de “desastres naturales o circunstancias que escapen al control de los Estados”. Pero han impuesto unas condiciones draconianas para la “ayuda”: sólo se concederá si Grecia cumple un brutal programa de ajuste impuesto por la UE y si entrega a ésta el control de su economía. Llama la atención el escándalo mediático montado por la falsificación de las cuentas griegas (orquestada por el banco norteamericano Goldman Sachs, a cambio de embolsarse 300 de millones de euros), cuando eran perfectamente conocedores de los hechos y cuando fueron muchos países, incluidos Alemania y Francia, los que recurrieron a la “contabilidad creativa” en el momento del acceso al euro.


El plan de choque griego.


El Gobierno “socialista” de Yorgos Papandreu, que hace sólo un par de meses prometía subir el salario de los empleados públicos que ganaban menos, se ha convertido ahora en el virrey del capitalismo alemán y francés. El plan de choque impuesto por la UE y hecho suyo por el Gobierno griego, representa un empobrecimiento brutal del país y va a provocar el hundimiento de la economía griega en una honda depresión.
La clave del plan es el recorte de 4 puntos del déficit público griego en 2010, para llegar a un déficit del 2,8% en 2012. Para conseguirlo, se proponen reducir los salarios de los empleados públicos entre un 5 y un 20%, más aún en el caso de los maestros y profesores. A lo que añaden una reducción de plantillas, a través de la sustitución de sólo dos empleados públicos por cada 10 que se retiren. Para apreciar la dimensión de la medida hay que tener en cuenta que los empleados públicos representan el 20% de la población asalariada griega.
El Gobierno plantea también un incremento de la edad media de jubilación desde los 60 años actuales hasta los 63 y elevar la edad de retiro de las mujeres desde los 60 hasta los 65. Hay asimismo una fortísima reducción de los subsidios sociales y recortes brutales de las partidas para los hospitales públicos. Las inversiones públicas han sido mutiladas e incluso se reduce el gasto militar. Hay un gran aumento de los impuestos (vivienda, gasolinas, tabaco, alcohol, incremento general del impuesto sobre la renta y subida del IVA del 19 al 20%), mientras declaran una amnistía fiscal y reducciones de impuestos a los empresarios. Las medidas se completan con la privatización de lo que aún queda privatizable del patrimonio público griego.
El alemán Jürgen Stark, economista jefe del BCE, lo ha expresado con brutalidad: “Esto es el mínimo absoluto que tiene que ser puesto en práctica inmediatamente y serán necesarias más medidas a la luz del deterioro significativo de la situación”. A Grecia le han puesto un ultimátum: o aceptas nuestras condiciones de “rescate” o te expulsamos del euro. El “plan de ajuste” de la UE significa devastar el país y desangrarlo en beneficio del capital financiero. Su salida del euro, en el marco del reconocimiento de la deuda y del capitalismo, significaría igualmente llegar a la misma ruina, sólo que de modo más brusco, a la manera argentina: a través de una enorme devaluación, una deuda acrecentada por la propia devaluación, la suspensión de pagos, el empobrecimiento súbito del país, un acelerado retroceso económico y una gran inflación importada.


Convierten a Grecia en un protectorado.


La crisis griega ha mostrado crudamente que en la UE sólo mandan Alemania y Francia, que la UE es, ante todo, un instrumento del capital financiero alemán y francés y que éste ha convertido a Grecia en un protectorado económico, en el que todas las medidas económicas son impuestas y controladas desde fuera por las dos principales potencias europeas. Este sometimiento de un pueblo orgulloso como el griego, llegó a la humillación cuando el mismo día en que Papandreu se entrevistaba con el francés Sarkozy y escenificaba su vasallaje, anunciaban la compra por Grecia de 20 aviones Eurofighter a Alemania y de seis fragatas a Francia. Pero el vasallaje de Grecia no es algo casual. Lejos de ser un caso aislado, marca el camino a la periferia de la UE. En realidad, la “gobernanza económica europea” de la que hablan, no es otra cosa que eso.


La crisis de la Unión europea.


La UE tiene un problema de fondo insoluble, y es que, a diferencia de EEUU, no es (ni será nunca) un Estado único, con un gobierno y presupuesto únicos y reglas comunes. Es, por el contrario, un bloque imperialista de Estados, dominado por sus dos imperialismos centrales, Alemania y Francia (rivales entre sí), en el que se agrupan imperialismos de segunda y tercera división, junto a países, como los del Este, que son una semicolonia económica de las grandes potencias europeas, en particular de Alemania.
La creación de la Unión Monetaria Europea no se dio sobre la base de un Estado unificado, sino sobre el establecimiento del dominio financiero directo del capitalismo germano-francés, a través del BCE, sobre un conjunto de países tremendamente dispares, que renunciaron a emitir moneda y a tener una política monetaria propia. Esto permitió una poderosa expansión y fortalecimiento del capitalismo alemán y francés, que aprovecharon la época de las “vacas gordas” para extender y afianzar su dominio comercial e industrial sobre el mercado europeo. Pero ahora, con la crisis, cambian las tornas y los enormes fondos prestados por bancos alemanes y franceses corren peligro y se desfondan los mercados de exportación de sus multinacionales.
Sin embargo, el problema, en realidad, no es Grecia, que representa el 2,7% de la economía de la UE. Wolfgang Münchau, director asociado del Finantial Times, en un reciente artículo (“Por qué me preocupa más España que Grecia”), dice: “Puede que Alemania se muestre reacia a rescatar a Grecia por toda clase de razones, pero Alemania lo hará. Pero no es concebible que Alemania pueda rescatar a España. Alemania y Francia juntas no pueden rescatar a España. España es demasiado grande”. Y la cuestión no es tan siquiera España, porque su “default” arrastraría a Portugal, Italia, Irlanda o la propia Bélgica. El contagio significaría el colapso del euro, de la eurozona y de la propia UE y abriría una crisis de dimensiones desconocidas.
La aguda crisis de los países de la periferia europea se da, por lo demás, en medio de una ola depresiva que afecta igualmente de lleno a los imperialismos centrales europeos. El retroceso del PIB alemán en 2009 fue del 4,9% y el de Francia del 2.2%. En los casos de Italia y Gran Bretaña alcanzó el 4.8%. Para este año, la UE prevé un crecimiento raquítico (“crecimiento” con creciente desempleo) sobre el que pende -advierten- el peligro de una “recaída”, como consecuencia de la retirada de ayudas gubernamentales. La deuda pública de Alemania, Francia y Gran Bretaña alcanzará o superará el 80% de su PIB en 2010. Por no hablar de Italia (o Irlanda), que llegará al 120%, como Grecia. Con la carga cada vez más insoportable de intereses que ello representa. Las emisiones de deuda pública previstas para 2010 de Francia, Alemania e Italia son enormes, del orden del 25% de su PIB.
Apoyar a los trabajadores y al pueblo griego, romper con la UE, levantar la Europa de los trabajadores y los pueblos
La crisis griega viene a ser como una declaración formal de guerra social del gran capital europeo y coloca a Europa en una situación nueva. Para salvarse necesitan atacar frontalmente las conquistas de la clase trabajadora, incluida la de los países centrales, y empobrecer y someter a vasallaje a los países de la periferia, como Grecia. Su objetivo último es imponernos un retroceso de décadas.
Situaciones como la de Letonia, país miembro de la UE “rescatado” conjuntamente por el FMI y la UE, muestran hasta dónde pueden llegar sus pretensiones: La economía de Letonia, sometida a un “programa estratégico de devaluación interna”, ha retrocedido en sólo dos años más de un 25% (un 18.3% en 2009), lo que es equiparable a la destrucción de un país a consecuencia de una guerra o una catástrofe natural de enormes proporciones.
Hay una izquierda que propugna la “democratización” de la UE y exige de ella una política “social y ecológica”. Esto, que parece un programa “realista”, es en realidad una quimera reaccionaria. La UE es un instrumento del gran capital europeo contra los trabajadores europeos y contra los pueblos del mundo, un engendro antidemocrático que no admite reforma. Y, aunque no sea compartido por la mayoría de la izquierda, el período abierto en Europa va a obligar a retomar la vía revolucionaria. Porque no vamos a poder hacer frente a la brutal ofensiva capitalista y asegurar la verdadera unidad europea, sin tomar medidas de expropiación del capital y sin unirnos en una Europa de los trabajadores y los pueblos.
La dura realidad es que Grecia solo puede hacer frente a la situación catastrófica que le amenaza declarando el no reconocimiento de la deuda que le ahoga, rompiendo con la UE y adoptando medidas drásticas como la expropiación de la banca, la nacionalización de las empresas estratégicas bajo control de los trabajadores, la escala móvil de horas de trabajo para que trabajen todos y el establecimiento del monopolio del comercio exterior. Con plena conciencia, además, de que sus problemas no podrán tener solución aislados, sino con el apoyo de la clase trabajadora europea y en el avance hacia unos Estados Unidos Socialistas de Europa.
Estamos al principio de una gran ofensiva de largo alcance. Pero no les va a resultar fácil. La combatividad de la clase trabajadora y del pueblo griego, vanguardia de la lucha europea, con su dos huelgas generales el 10 y el 24 de febrero, no se lo va a poner sencillo. Y, a diferencia de este año y medio de pasividad, hay muestras de que las movilizaciones de resistencia van tomando un impulso sostenido, como se expresa en las huelgas de Italia (Cerdeña, FIAT-Sicilia..), en la de los empleados de British Airways, Lufthansa o los trabajadores de las refinerías Total en Francia, o en el cambio que parece apuntarse en el Estado español.
Es en el curso de este largo y complicado proceso que ahora se abre que deberemos ir construyendo la nueva dirección revolucionaria que la clase trabajadora europea necesita.

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