Detras de la US Army, los buitres de la reconstrucción. El mundo está viendo asombrado el impresionante despliegue de “ayuda” estadounidense a Haití, con una gran representación de la USAID, la cual plantea haber destinado, hasta este momento, 523 millones de dólares a la ayuda humanitaria a ese país, aunque una tabla divulgada por esta agencia refleja una suma total inferior de 295 779 348 dólares (http://spanish.santodomingo.usembassy.gov/root/pdf/tabla_de_asistenci
A esta cifra se le suman otras de diversos países, de ahí que se manejen cifras multimillonarias para paliar la destrucción que ha sufrido Haití producto al terremoto del 12 de enero y al terremoto histórico que ha soportado desde su propia independencia en 1804.
¿Es necesaria esta ayuda? Por supuesto que sí, pero siempre y cuando no esté dirigida a posesionarse en lugares estratégicos y claves que en un futuro cercano no permita la reconstrucción de Haití para los haitianos sino para los norteamericanos.
¿Con cuánto desinterés ayuda ahora EE.UU. a Haití si ha sido uno de los principales causantes de la crisis que desde hace años afecta a este último país? ¿Por qué la ayuda que ahora les llega en otro momento les fue escamoteada con crudeza?
Entre los años 1996 y 1998, durante la Presidencia de William Clinton, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un desembolso de 146 millones de dólares. Esta ayuda no se concretó debido a las presiones estadounidenses por la elección en el 2001 de Jean Bertrand Aristide, quien no gozaba de simpatías en EE.UU. De esa cifra unos 54 millones de dólares estaban destinados a atender proyectos de agua y saneamiento, esferas claves para mejorar las condiciones de salud y evitar el incremento de la mortalidad en el país, una de las mayores del Hemisferio Occidental. La infantil por ejemplo era de 523 por cada 100 mil nacidos vivos en el año 2000 y en el 2004 la esperanza de vida en ese país era de 51 años. (http://www.prb.org/SpanishContent/Articles/2004/LosIndicadoresDeSalud
Esos créditos para el desarrollo comenzaron a implementarse a mediados del 2007, cuando ya estaba en el poder el gobierno de René Preval. Es decir, fueron utilizados como un arma para oponerse al gobierno de Jean – Bertrand Aristide, derrocado por un Golpe de Estado en el año 2004.
REQUIEM POR UN ¿DERROCHE?
Analizando los miles de millones de que se han invertido para el “desarrollo” de Haití cabe preguntarse cómo es posible que invirtiendo tanto dinero ese país sigue ocupando uno de los lugares más bajos en la lista de países pobres. La esencia está en que ese dinero entró y con la misma salió de la mano de empresas extranjeras, ONG´s y políticos haitianos corruptos.
Los fondos no han tenido como finalidad mejorar al pueblo haitiano sino garantizar los intereses geoestrátegicos norteamericanos en la región.
Por ejemplo, 97 millones de dólares fueron proporcionados en seis años, desde el 2004, para crear una fuerza policial bajo control civil y mejorar el sector judicial haitiano. Ninguno de los dos ha sido efectivo pese a lo invertido en ellos aunque si garantiza la presencia norteamericana en las áreas que controlan el país.
En el 2005 la USAID invirtió en Haití unos 51 millones de dólares destinados a, lean bien, “reducir el narcotráfico, fortalecer la democracia, la asistencia humanitaria, la contención de la emigración ilegal a Estados Unidos, luchar contra el virus del sida, la generación de empleos y el empoderamiento de la sociedad civil para resistir el autoritarismo.” Además, se pretendía “apoyar al gobierno interino en sus esfuerzos de estabilizar el país como paso previo a las elecciones generales que se celebrarían ese año.
Cómo se traducen esos 51 millones en lenguaje claro: garantizar un gobierno “demócrático” según el prisma norteamericano, “alfabetizar” en valores, “los valores democráticos norteamericanos” ¡a un pueblo hambriento de alimentos!
Por su parte, la NED (Fundación Nacional para la Democracia), que recibe fondos para sus programas en el mundo del gobierno norteamericano, entre otros de la USAID, tenía un programa en Haití, antes del desastre, destinado a ¨incrementar el empoderamiento de organizaciones de la sociedad civil para que sirvan de interlocutores con la comunidad internacional y las autoridades gubernamentales, reforzar la seguridad ciudadana, el respeto a los derechos humanos y construir la paz¨. Todo ello a través de cursos impartidos por ONG estadounidenses o que responden a sus intereses, de ahí que el dinero que se “invierte” nunca llega realmente a cubrir necesidades elementales del pueblo haitiano, sino a alfabetizar en democracia a aquellos que serán sin dudas “preferenciados” por EE.UU. para ocupar el poder en diferentes escalas (¿empoderamiento de quién?).
Pálida ha sido hasta ahora la asistencia sanitaria, educativa y humanitaria, y de emergencia frente a huracanes y otros desastres naturales.
En ninguno de esos programas se habla de desarrollar empresas, fomentar la agricultura, creación de escuelas y hospitales, sanear las finanzas y mejorar las condiciones de vida de la población haitiana de manera general, que es lo que necesita Haití.
Si no se elimina el subdesarrollo y la pobreza extrema, nunca podrán ser eliminados los flagelos sociales con los que han convivido y la inseguridad ciudadana.
¡EMPEZÓ LA LUCHA POR EL PASTEL HAITIANO!
Diferentes expertos coinciden en afirmar que EE.UU. está tras el petróleo haitiano e interesado en trasladar algunas empresas yanquis a ese país aprovechando la abundante mano de obra barata existente, apoderarse de una zona portuaria importante, Cité Soleil, que sería convertida en una zona franca portuaria e industrial, así como fortalecer su presencia militar en el área del Caribe, en consonancia con los aires bélicos que se siguen respirando en Washington.
En el caso del petróleo muchos plantean que los pozos principales están bajo Puerto Príncipe, de ahí que la destrucción de la ciudad y el éxodo masivo que se está produciendo hacia las regiones agrícolas del país le viene como anillo al dedo a las transnacionales yanquis del petróleo. (http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article12656.)
Otras que serán muy beneficiadas con el terremoto serán las empresas yanquis, que se están disputando los contratos multimillonarios para reconstruir el país. ¿Pasará lo mismo que con los millones destinados a la “reconstrucción de Irak?
Pese al luto que ensombrece a Haití y a la lucha desinteresada de miles de personas que tratan de mejorar las condiciones de vida de la población haitiana, ya en los EE.UU. hay empresas que se disputan los millones destinados a la reconstrucción del país, para lo cual también han llevado a cabo conversaciones (¿presiones?) con el gobierno haitiano.
En la puja se destacan AshBritt (Florida) y DRC Group (Alabama), aunque estas no son las únicas.
La AshBritt recibió en el año 2005 un contrato gubernamental de 900 millones de dólares para reconstruir New Orleáns luego del Huracán Katrina.
El DRC Group ha recibido también importantes contratos del gobierno estadounidense. Significativamente, esta empresa tiene hilos de conexión con esferas del Gobierno, con instituciones de la ley y el orden. Su Vicepresidente Thomas M. Marr, Sr., fue Asistente del Fiscal General en el Estado de Alabama y su Administrador Senior, Robert J. Isakson, fue agente especial del FBI en Louisiana. (http://www.drcusa.com/index.php?page-officers)
La USAID también anunció el otorgamiento de asignaciones para trabajar en la reconstrucción de Haití a Chenomics International y a la Development Alternatives Inc. (DAI). Los contratistas de esta última se “destacan” trabajando para el gobierno norteamericano en Afganistán, Pakistán e Irak, mientras que la Chenomics International ha recibido varios contratos de la USAID en países como Jordania, Kosovo, Ucrania, Belarus, Tailandia y Costa Rica.
Solo por casualidad, dos de los Vicepresidentes de Chenomics, Tim Beans y Betsy Bassan, fueron funcionarios de la USAID. (http://www.chenomics.com/AboutUs/Staff.aspx)
Los accionistas de estas empresas son los que recibirán la mayor parte de los millones de dólares asignados para reconstruir Haití, de ahí que el ciclo seguirá siendo el mismo.
¿SOLIDARIDAD O INTERESES GEOESTRATEGICOS?
Como puede verse, además de la significativa presencia militar, y como complemento, EE.UU. está posesionándose en la reconstrucción en lo que la USAID juega un papel cardinal.
El abril del 2009 se celebró una audiencia en el Congreso norteamericano sobre el papel de la USAID frente a los retos de EE.UU. en política exterior y seguridad nacional. Los expertos coincidieron en la importancia del papel de esta agencia en la consumación de sus intereses de EE.UU. de cara a nuevos gobiernos hostiles y situaciones que pusieran en riesgo los intereses norteamericanos, por lo que era necesario fortalecer y relanzar la presencia de la USAID en el exterior.
En junio del propio año la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley para el fortalecimiento del Departamento de Estado en el 2010 y 2011 y las políticas de diplomacia y desarrollo como pilares de la Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU., lo que incluía el fortalecimiento del papel de la USAID. Tal fortalecimiento prevé la respuesta a crisis internacionales o desestabilización por diversas causas (incluidos desastres naturales) en países donde puedan resultar amenazados intereses claves de la política exterior y de seguridad.
Podríamos agregar, allí donde también aparezcan las oportunidades para reforzar los mismos.
El escenario haitiano está siendo utilizado adicionalmente para desplegar una intensa campaña de imagen, donde las imágenes de los “zares” de la reconstrucción haitiana, Clinton y Bush, han sido ampliamente difundidas.
Pareciera que se están dando todas las condiciones para que se produzca una recolonización de esta nación, la cual necesita más de la cooperación solidaria para reconstruirse no solo material, sino también moralmente, que de una “guerra de las galaxias”.
Muchas personas y ONG´s que de manera desinteresada están brindando su ayuda apenas se les menciona. Lamentablemente de eso se habla poco y sólo se conoce de ellas a través de los sitios alternativos. Este es el caso del pueblo palestino quien también sufre la destrucción, paradójicamente por intereses igualmente estratégicos, y que ha dado su aporte desinteresado a la reconstrucción haitiana.
Continuará.
Como complemento consultar:
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