
Corría enero de 1933, el día 11, cuando en Casas Viejas respondieron a lo que había sido un llamamiento a la revolución en todo el país.
El llamamiento fue desconvocado, pero la noticia no llegó a la localidad gaditana, que actuó según lo previsto.
En pro del comunismo libertario se destituyó al alcalde, y se intentó tomar el cuartel de la guardia civil. Con los anarquistas de CNT al frente hirieron de muerte al sargento y uno de los guardias, pero no a los otros dos que resistieron el asalto.
Al siguiente día, el 12, fuerzas de la guardia civil y de la guardia de asalto rodearon el pueblo.Dirigidas por el capitán Rojas, entraron a tiros, quemando las chozas de los campesinos.
Comenzaron con la del anarquista seisdedos, y posteriormente las de los demás.Los que no murieron calcinados, fueron detenidos y fusilados.

Una sangrienta y desmesurada respuesta que más allá de castigar a los alzados, costó la vida a sus familiares, mujeres y niñ@s en un acto deleznable y cruel.
Es Casas Viejas tristemente recordada desde entonces por estos sangrientos hechos que fueron realizados por las huestes del capitán Rojas, que puso como excusa de su manera de proceder, el dar ejemplo y escarnio a las demás localidades, evitando que se propagara la rebelión por toda Andalucia y que hubiera puesto en peligro a la propia República.
Se cumplen en estos días el triste aniversario de estos sangrientos hechos, que no debemos olvidar pues; la historia que se olvida está condenada a repetirse.
Por un mundo para todo@s en igualdad.
Un ejemplo muy oportuno y concreto que señala la represión terrible a la que estaban dispuestas las fuerzas reaccionarias a llevar a cabo contra el pueblo, en ese intervalo del gobierno de derechas durante la II República y que después habría de continuar con sus sanguinarias matanzas contra los mineros asturianos
ResponderEliminar