
Vuelve la Italia fascistas: De Mussolini a Bossi y Berlusconi.
Justamente lo contrario a lo sucedido en Rusia en las elecciones regionales que tuvierón lugar a principios de Marzo y que exponemos en el articulo anterior sobre dicha temática, es decir, el enorme incremento de los votos del Partido Comunista Ruso debido a que dicho partido sigue siendo un referente de masas al haber mantenido sus principios anticapitalistas y de lucha en todos los frentes políticos, creando a la vez concienciación social y movilización contra las enormes injusticias sociales existentes hoy en aquel pais gobernado por una élite mafiosa que se ha enriquecido demesuradamente mandando a la pobreza y a la indigencia a la mayor parte de la pobalción rusa, en Italia Berlusconi ha conseguido mantenerse en pie gracias, sobre todo, a uno de los partidos más antiguos de Italia y que menos complejos tienen en declarar su xenofobía, su odio a los inmigrantes y su ideología vinculada al fascismo; la Liga Norte de Umberto Bossi.
En las recientes elecciones regionales que han tenido lugar en Italia el pasado 28 de Marzo, y a pesar de que el PD de Centro Izquierda (¿como se puede ser a la vez de izquierdas y de centro?)
dirigido por Luigi Bersani ha mantenido su mayoría en siete de las 11 regiones en las que gobernaba anteriormente, es decir, Liguria, Emilia-Romaña, Umbria, Basilicata, Toscana, Las Marcas y Apulia ha perdido las regiones del sur Campania y la Calabria y sobre todo una región tradicionalmente de izquierdas como el Piamonte así como la poblada región del Lacio donde se encuentra Roma. El Centro-Derecha vence en Lombardia y Véneto, Campania, Calabria, Piamonte y Lacio
Vuelve la Italia Fascista. El triunfo de la xenofobia.
Pero lo realmente preocupante ha sido la clara victoria de la Liga Norte de Umberto Bossi en el rico y desarrollado norte italiano , es decir, en el Piamonte y el Véneto. Aquí la Liga Norte ha crecido espectacularmente y ha permitido al Il Cavaliere salir indemne de unos comicios que se le presentaban complicados. El éxito del partido de Bossi da a entender que una buena parte de los italianos apoyan las ideas racistas y piden un cerco a la inmigración, por no hablar de una expulsión. Bossi también anuncio que entre sus objetivos está el apostar por el federalismo y pedir más autonomía para el norte del pais llegando incluso a pedir la independencia del resto de Italia.
Su racismo y odio a los inmigrantes y extranjeros es tan acentuado que esta organización política ha invitado repetidamente "a todos los inmigrantes a volver al desierto a hablar con los camellos o a la selva con los monos, y no queremos que personas que hace cinco años estaban en la selva hablando con Chita y Tarzán decidan el futuro de nuestros hijos".
Una izquierda que no termina de convencer.
El fracaso de la izquierda italiana se ve hoy en día con claridad, pero se fraguó mucho tiempo antes con el llamado Eurocomunismo, en aquellos años fatidicos cuando en 1977 los secretarios generales del Partido Comunista Español Santiago Carrillo, el Italiano Enrico Berlinguer y el Frances George Marchais se reunieron en Madrid para oficializar la "Socialdemocratización" de dichos partidos, hasta entonces Marxistas en sus programas y formas de actuar. En aquellos tiempos había en Italia un partido comunista muy fuerte que aunque no alcanzaba el gobierno influia de forma imoprtante en la vida política. Entonces a algunas "lumbreras", como las arriba mencionadas, se les ocurrio la idea de que si se transformaba el PCI y otros partidos comunistas en partidos diferentes, suavizando más aún su ideología y sus programas podrían alcanzar el poder. Las consecuencias son las que se están viendo: En Italia el nuevo partido llamado Olivo y después PDS, han dejado de ser de izquierdas y como consecuencia en Italia dominan actualmente Berlusconi y el Fascismo.
¡Ojala el ejemplo terrible de Italia nos sirva de advertencia para impedir, aquí en España, la definitiva desaparición del PCE y la evolución hacia una España aún más xenofoba y racista ya que historicamente Italia ha sido siempre el heraldo político de España. ¿Lo conseguiremos?
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